Opinión

Cibersociedad y Tecnología en 2017

Caótico, disruptivo, escenario de miles de teatros distintos y más interesante que nunca. En 2017 han florecido o salido de proporción muchas tendencias que se gestaron desde inicios del siglo. Este recuento se circunscribe principalmente a los Estados Unidos.

Pues sí, no es exagerado decir que en 2017 caben varios años. Solo el inicio del período de Trump ha dejado agotado a Washington, a la prensa, a sus propios seguidores y a los “factcheckers”. El caos fabuloso de internet, los embrollos geopolíticos con Rusia o China, la rebelión contra el silencio ante el acoso sexual, la energía del activismo, los robots, la inundación de noticias falsas…

Para principios de diciembre eMarketer calculó el número de usuarios de internet en 3,4 mil millones en todo el mundo. Es decir, 46% o poco menos de la mitad de la población total. Para 2018 la palabra que describirá el crecimiento de uso de la red tiene un nombre: “móvil”, casi 80% de los usuarios de internet tienen dispositivos y acceso móviles. Muchos observadores ya no ven espacio de crecimiento para dispositivos que no sean portátiles.

Respecto a los social media, un reporte de Mashable en agosto ya ubicaba el número de usuarios de redes en 3 mil millones. Es decir, casi 9 de cada 10 usuarios de la gran red tienen al menos una cuenta en redes sociales. Según Statista para agosto de 2017 las más usadas son Facebook (2 mil millones), YouTube (1,5 mm), Whatsapp (1,3 mm) y Facebook Messenger (1,3 mm).

El Yin y el Yan de los Social Media

Ya conocemos las bondades de los social media: Nos conectan rápida y fácilmente con familiares y amigos; nos permiten encontrar conocidos con quienes no intercambiábamos desde la primaria, dan espacio para la libre expresión y nos facilitan una audiencia, de paso.

Pero en 2017 surgieron voces de alarma por los efectos nocivos de estas redes que consumen tanto de nuestro tiempo. Por ejemplo Chamath Palihapitiya, quien fue alto ejecutivo de Facebook, lamentó su participación en una herramienta que "está desgarrando el tejido social". Denunció que "los ciclos de retroalimentación a corto plazo impulsados por la dopamina que hemos creado están destruyendo el funcionamiento de la sociedad. Sin discursos civiles, sin cooperación, con desinformación, con falsedad".

Ciertamente, hay mucha trivialización, ligereza y poca rigurosidad en la mayor parte de la información que se produce y comparte en las redes.

Otro disidente fue Sean Parker (¿recuerdan Napster?), quien estuvo en el nacimiento de Facebook pero también ha sentido que no se previeron las consecuencias de tener audiencias de miles de millones de usuarios. Parker criticó cómo Facebook “probablemente interfiere en la productividad en formas muy raras” y también se preocupó por los efectos del intercambio en social media para el cerebro de los jóvenes.

Algunos reportes revelaron un aumento significativo de la adicción a las redes, leída en los picos de déficit de sueño, ansiedad, pérdida de rendimiento educativo y problemas de control de ira.
2017, por cierto, ha sido otro año difícil para Twitter. A pesar del impulso publicitario que le ha dado el Presidente Trump, usándolo como su oficina de prensa particular, la red del pajarito no ha logrado salir del marasmo de los 330 millones de usuarios. Poco para una red que tiene una década y que palidece frente a marcas más recientes como Instagram, que casi lo triplica en suscriptores.

Otro aspecto oscuro de las redes y también de los espacios web, lo traté en el artículo Lo verdadero de las noticias falsas:
«[Redes sociales como Facebook y Twitter se han] concentrado principalmente en dos problemas: los perfiles falsos, aquellos que parecen ser creados y manejados por una persona o grupo pero realmente son anónimos y usurpadores; y la llamada “ falsa amplificación”, es decir la viralización de un mensaje que ocurre de forma artificial, provocada, no orgánica.»

Parte de la investigación que lleva el Congreso sobre la intromisión rusa en la campaña presidencial 2016 tiene que ver con noticias falsas que, según expertos, fueron determinantes en el triunfo de Donald Trump o la derrota de Hillary Clinton, como prefieran.

Hackers, Vulnerabilidades, Equifax

En un artículo pasado recordaba que este año los hackers fueron protagonistas en muchos sentidos: héroes y villanos; activistas y anarquistas; “policías” y “ladrones”. En 2017 se dieron algunos de los mayores ataques de todos los tiempos.

En marzo se publicaron en WikiLeaks casi 9 mil documentos –según- robados de la CIA con información detallada de operaciones de ciberespionaje e instrumentos para tal fin. En mayo fue “Wannacry”, “un ataque mundial desde Corea del Norte a +230 mil computadoras en 150 países, de tipo ramsonware. Si penetraba el sistema, encriptaba la data y la hacía indescifrable. Para destrabar este embrollo los hackers solicitaban entre $300 y 600 en Bitcoins.”

En junio se hizo pública la data de casi 200 millones de votantes de los últimos 10 años. En Pizza Hut y Sonic robaron datos de clientes, en el segundo 5 millones. 1,5 terabytes de data en HBO. En julio le tocó a Bithumb, una de las mayores bolsas de valores de Bitcoins. Sustrajeron datos de 30 mil clientes y unos $870,000.

Pero nada iguala al robo de datos de Equifax, una de las agencias líderes en records de crédito en EE.UU. Se trata de los expedientes de más de 143 millones de clientes, de los cuales extrajeron nombres, números de Seguro Social, fechas de nacimiento, direcciones e información de licencias de conducir. Suficiente para muchos robos de identidad.

Pero también los llamados “hackers éticos” o de “sombrero blanco” tuvieron protagonismo en el año. El Wannacry fue detenido porque un hacker inglés encontró en el código el “kill switch” y detuvo el ataque. Igualmente especialistas en ciberseguridad ayudaron a detectar ataques y procurar su cura. Se estima que hay un déficit de al menos 1,3 millones de profesionales de ciberseguridad en EE.UU. y Europa, un problema que comprometerá activos por al menos $3 trillones para 2021. Gran oportunidad para ingenieros, programadores y manejadores del código computacional.

La Manía de Inventar el Agua Tibia

No se trata de criticar el espíritu inventivo de EE.UU. y en especial de Silicon Valley, que ha traído tantos avances (desde Google hasta el smartphone), pero ¡vamos! a veces los inventos no son lo que parecen y aquí les dejo algunos que generaron mucha crítica negativa.

Uber (que por cierto, tuvo un año muy malo con el “jaqueo” de 57 millones de registros de conductores y clientes, además de alegatos de acoso sexual) anunció un taxi volador a probarse en California. Los observadores estuvieron menos que impresionados, al constatar que el producto era una especie de drone tamaño familiar que solo gente adinerada podía alquilar, poco diferente de helicópteros que sirven al mismo fin desde hace décadas.

Amazon anunció un “hub” o espacio privado en el jardín o la vecindad de una vivienda para colocar grandes paquetes. Ah ok, un buzón grande ¿y? Parecido al “landscrapper” o “rascacielos horizontal” que Google anunció para su sede en Londres. Un edificio que en vez de alzarse a las alturas se extiende por la superficie.

Lyft también tuvo su “gaffe” con un vehículo –anunciado como una gran novedad- que recorre la ciudad, se detiene en lugares predeterminados, recoge y suelta pasajeros por una tarifa. Lo llamaron Lyft Shuttle, pero la gente lo ha llamado bus público por años.
WeWork, la empresa que renta espacios de trabajo compartidos creó WeLive, área para “co-vivir” (co-living) con otras personas y pagar entre todos los gastos. Gracioso ¿no? Maravilloso ese concepto de “co-living” que ya habían practicado los “roomates” hace siglos.

La empresa MakeSpace lanzó un “cloud storage for physical stuff”, es decir, un “almacenamiento en la nube para objetos físicos”. Y levantó $57 millones. Si esos no son los compartimientos de almacenamiento que pululan todas las ciudades, ambientados y protegidos, entonces habrá que ver en qué tipo de “nube” colocan los objetos físicos. Por los momentos, en ninguna.

Finalmente, una de las bombas comerciales del año. El “Juicero”, una máquina de jugos que en vez de exprimir frutas, extrae el jugo de paquetes con concentrados de frutas o vegetales debidamente embolsados para tal fin. No solo el gasto adicional de estas bolsas hizo levantar cejas, sino el hecho puro y simple de que era casi tan fácil sacar el jugo exprimiendo estas pastas vegetales con la mano que con el mismo Juicero. A los cinco meses de salir fue retirado del mercado.

MeToo y Otros Activismos

2017 ha sido el año más frenético en la denuncia de acoso sexual que conozcamos. La actriz y activista Alissa Milano inicio una campaña con el hashtag #metoo en Twitter y en pocas horas tenía 68 mil retuits. El hashtag fue replicado un millón de veces en todo el mundo. En Francia fue #balancetonporc, en español #YoTambien y así sucesivamente.
Facebook reportó que en menos de un día casi 5 millones de personas mundialmente se involucraron en la conversación del #metoo con 12 millones de posts, comentarios y reacciones de diversos tipos.

La presidencia de Trump ha impulsado el ciberactivismo a favor pero mayormente en contra. Y las redes han sido espacio de lucha para los grandes temas: el cambio climático, las tensiones raciales, los inmigrantes ilegales, el muro en la frontera sur y los #dreamers, el nacionalismo comercial del trumpismo. Los 10 hashtags más populares en el ciberactivismo en EE.UU., por Twitter, han sido:

#Resist (Oposición general a la presidencia de Donald Trump),
#MAGA (Make America Great Again),
#ImpeachTrump (Apoyo a la remoción del presidente),
#TrumpTrain (Apoyo a Trump),
#WomensMarch (Movimiento por los Derechos de la Mujer),
#NotMyPresident (Anti Trump),
#BlackLivesMatter (Protesta por el trato policial a los afroamericanos),
#NoDAPL (Oposición al Dakota Access Pipeline, controversial oleoducto que recorre Norte y Sur Dakota),
#TakeAKnee (Apoyo a jugadores de la NFL que se arrodillaron en apoyo a #BlackLivesMatter durante el himno nacional en vez de levantarse) y
#BoycottNFL (Propuesta de boicot a la Federación de Fútbol Americano por su inacción ante la controversia anterior).
Las campañas en social media también participaron en boicots contra empresas (#DeleteUber, #BoycottUnited, #DumpKelloggs). En fin, un año agitado para los activistas en línea.
Apreciadas Apps
Con casi 3,5 millones de apps en el Apple Store y cantidad similar en el Google Play, las aplicaciones móviles son ya la forma predominante de descargar y usar programas computacionales. Comento sobre unas cuantas que han sido aclamadas por la crítica y otras que uso:
El Firefox, versión 57. La más reciente reencarnación del célebre browser de Mozilla ha resuelto un problema endémico de ese producto: la lentitud. El llamado “Quantum browsing engine” hace a este navegador un competidor sólido del líder: el por ahora imbatible Chrome de Google (el que yo uso). Pero vale la pena tener una alternativa, sobre todo cuando uno quiere comparar el rendimiento de un website en diferentes plataformas.
GBoard. Este producto de Google crea un teclado virtual desde el cual se pueden manejar objetos complejos de forma simple: mapas, emojis, videos de Youtube y otros. Es como un tablero de distribución de objetos pero con mucha fluidez y sencillez.
5 Calls. Permite contactar los representantes políticos de un ciudadano para peticiones, reclamos, campañas, etc en cualquier lugar del país, de forma fácil y rápida. Es un paquete de activismo poderoso y sencillo de usar.
LastPass. Un manager de contraseñas y credenciales realmente inteligente. Tiene una versión Premium bastante económica. Simplifica enormemente el trabajo de tener decenas de logins, claves, preguntas de seguridad y otros recursos para proteger nuestras credenciales de acceso.
Pocket. Una de mis aplicaciones favoritas , no es un marcalibros (bookmark) común y corriente. Mientras realiza las funciones estándares de un repositorio de links de interés hace algo fabuloso: busca en su enorme base de datos artículos relacionados al que estamos archivando. Con una extensión de Chrome podemos tener una página de entrada donde Pocket coloca artículos afines o similares a los que vamos guardando. De esa forma investiga y hace curaduría por uno. El tiempo de investigación se simplifica y la precisión de la coincidencia es asombrosa.
Pandora. Ya no puedo escuchar música sin este app. Su complejo algoritmo, manejado en una sencilla interfaz, va poco a poco ofreciéndonos nueva música que se adapta a nuestros gustos por afinidad de estilos, épocas, músicos y otros parámetros. Funciona en cualquier plataforma y nos ayuda a reconstruir el “playlist” de una vida.

Otras Tendencias

Las criptomonedas fueron noticia todo el año. El Bitcoin fue el gran protagonista. Abrió 2017 a $1.018 el 2 de enero y llegó a un insólito e inesperado tope de $19.343 el 16 de diciembre. Para el 24 de diciembre (último reporte antes de entregar esta nota) había bajado a $13.975 pero, todavía, conservaba un crecimiento que ha puesto a economistas, inversionistas y especuladores en guardia.

La robótica, la M2M (machine to machine), los automóviles y camiones autónomos, así como los asistentes personales tipo Alexa prefiguran un mundo en el cual las Tres Leyes de la Robótica de Asimov serán un prerrequisito. En 2017 hubo un crecimiento importante de esta área inicialmente destinada a fábricas, pero que como vemos invade hogares, salones de clase, hospitales y otros establecimientos y aspectos de la vida.

Solo concluyo, como nota curiosa, que una encuesta europea reciente reveló que 27% de mileniales afirma que aceptarían tener una cita con un robot. ¿Esperanza para los nerds poco emocionales? No lo sé. Eso da para mucha tela que cortar.

No les hablaré mucho de estos temas porque preparo artículos al respecto y prefiero explayarme en ellos. Solo les digo que 2017 fue el punto de expansión de muchas tendencias y el inicio de otras. Ya lo verán.
Y el año cerró con la decisión del FCC de revocar la neutralidad de la red. Lo traté en un artículo pasado. Es un tema muy importante por las implicaciones que tiene para nuestro uso de internet y sus servicios.

Y al Final

No me queda más que agradecerles sus lecturas y desearles que 2018 sea un gran año para ustedes, para el país, el continente y el mundo. Y que sigamos compartiendo este gusto por la tecnología pero siempre con lo humano como centro y guía de acción.