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Cero tolerancia, cero humanidad

“Luego de abrir los ojos y ver la cruel realidad que estamos viviendo como país, lo más importante que podemos hacer es saber que hay esperanza siempre y cuando luchemos juntos. Las familias deben saber que no están solas”.
Opinión
Vice Presidente de Comunicaciones de Latino Victory Project.
2018-06-01T12:55:15-04:00
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“Si te puedes imaginar que existe un infierno, así sería”. Así describió el juez Ronald Morgan a la situación inhumana en la que se encuentran miles de familias tras ser separadas al cruzar la frontera entre México y Estados Unidos. Un infierno es justamente lo que la administración Trump ha creado para estas familias que en su mayoría vienen a este país buscando una vida mejor y huyendo de la violencia en sus países. A nosotros que vivimos en Estados Unidos nos toca alzar la voz para defender a las familias que son silenciadas en los centros de detención.

Lo primero que debemos hacer es abrir los ojos. Si la administración Trump logra cementar leyes y políticas que violan los derechos humanos impunemente, será en gran parte por la complacencia de los ciudadanos que tenemos el poder de defender a los indefensos. No puedo imaginar el dolor y la ansiedad que sienten estas familias al ser separadas por la patrulla fronteriza. Como padre de una bebé de cuatro meses que haría lo que fuera por su bienestar, no quiero ni pensarlo. Pero por más dolorosas que sean, debemos saber sobre cada injusticia que se comete.

Si bien la separación de familias inmigrantes es algo que ha ocurrido en administraciones presidenciales previas, sí hay evidencia de que ha incrementado drásticamente debido a las políticas extremas de la administración Trump. Lejos de proteger al país de criminales, el plan “cero tolerancia” implementado por el Departamento de Justicia bajo el mando de Jeff Sessions es un plan de cero humanidad. El plan se anunció el 7 de mayo de 2018, y ordena a que el 100% de las personas que crucen la frontera sin documentación sean enjuiciadas con cargos criminales. Esto indica que si alguien que es enjuiciado trae consigo a su hijo o hija menor de edad, estos niños serán separados de sus padres. Este plan es tan extremo que los efectos se pudieron ver a tan solo dos semanas de ser implementado. Un oficial de la agenciad de aduanas y protección fronteriza (CBP por sus siglas en ingles) testificó en una audiencia del Comité Judicial del Senado que en un espacio de 13 días, después de aprobarse el plan, fueron separados más de 600 niños de sus padres. Anteriormente, el New York Times reportó que, entre octubre de 2017 y abril de 2018, 700 niños habían sido separados de sus padres, 100 de ellos menores de cuatro años de edad.

Las cifras se pueden incrementar con el paso del tiempo, pero lo que también debemos tomar en cuenta es el daño que no se puede medir con estadísticas. Las personas que cruzan la frontera son en su mayoría familias, madres y padres con hijos que vienen huyendo de la pobreza y en muchos casos de la violencia. Luego llegan a este país, algunos pidiendo asilo, solo para ser tratados con una crueldad inimaginable. Es inaudito saber que quienes supuestamente deben de proteger a la población, ICE y Border Patrol, se cuentan entre quienes les hacen daños irreversibles a niños y a personas vulnerables, casos que han sido documentados en un reporte conducido por la Unión Americana de Derechos Civiles (ACLU por sus siglas en inglés). Entre los abusos documentados se encuentras atropellos, golpes y abuso sexual. Es una vergüenza que Estados Unidos sea un país en donde se permitan este tipo de injusticias. Antes éramos quienes luchábamos en contra de estas atrocidades en otros países, pero ahora debemos enfrentar la realidad y seguir la lucha en nuestra propia tierra.

Luego de abrir los ojos y ver la cruel realidad que estamos viviendo como país, lo más importante que podemos hacer es saber que hay esperanza siempre y cuando luchemos juntos. Las familias deben saber que no están solas. Para cada Sessions o Trump, hay miles de estadounidenses que están dispuestos a encarar al odio y alzar la voz por los inmigrantes. Por ejemplo, decenas de organizaciones como la ACLU, United We Dream y La Alianza Nacional de Trabajadores Domésticos lanzaron la campaña “Families Belong Together” para crear un día de acción el 1 de junio, un comienzo importante para el movimiento. También hay aliados en el gobierno, como el congresista Joaquín Castro, quien organizó una protesta en San Antonio, Texas, para abogar por las familias y los niños, y la senadora Diane Feinstein, quien anunció que presentaría legislación en el Congreso para ayudar a mantener a nuestras familias unidas. A los ciudadanos nos toca llamar a nuestros representantes para exigir un alto a la separación de familias, para exigir que ayuden a reunificar a los padres y niños que han sido separados, y para pedir que quienes han sido detenidos tengan representación legal y justa.

Ni una sola llamada, ni una sola carta o correo electrónico o mensaje en Twitter es insignificante. Todo ayuda. Es lo menos que podemos hacer para ayudar al prójimo. A quienes somos inmigrantes o hijos de inmigrantes, nos toca voltear atrás y darle la mano a quienes están siguiendo nuestro camino en este país.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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