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Oleada de ataques en Irak: 35 muertos

Oleada de ataques en Irak: 35 muertos

Insurgentes iraquíes lanzaron múltiples ataques el martes dejando un saldo de al menos 35 muertos, entre ellos 26 policías.

Los ataques insurgentes ocurrieron en la zona conocida como el Triángulo Suní, al día siguiente de que un grupo político suní se retiró de la campaña electoral debido al deterioro de la seguridad.

Igualmente el martes, un grupo islámico anunció que asesinó a ocho empleados iraquíes de una firma de seguridad estadounidense a quienes acusó de respaldar la invasión estadounidense. Otros dos fueron liberados.

"Doce policías fueron ejecutados por hombres armados que atacaron su comisaría en Dijla", al sur de Tikrit, cuna del capturado dictador Saddam Hussein, según el coronel Abdalá Jeburi, de la policía de la provincia de Salaheddine.

Los atacantes dinamitaron luego el edificio, agregó.

Otra comisaría de la región de Ishaki, al sur de Samarra (125 kilómetros al norte de Bagdad), sufrió un ataque similar que provocó la muerte de cuatro policías y un Guardia Nacional, indicó por su parte el teniente coronel Hamid Abdalá, de la policía de la vecina ciudad de Balad.

Asimismo, un capitán y dos agentes de la policía murieron en un tercer ataque contra un retén policial al sur de Tikrit, señaló el capitán Modhar Mohamed de la policía de Salaheddine.

En Balad un capitán de policía fue muerto por hombres que abrieron fuego contra su patrulla, según la policía.

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En Samarra tres guardias nacionales y tres civiles iraquíes murieron al estallar un coche bomba, dijo una fuente del hospital local. Agregó que cuatro civiles resultaron heridos.

El Ejército estadounidense confirmó que un vehículo cargado de explosivos estalló cerca de uno de sus blindados pero no provocó víctimas norteamericanas.

Dos policías murieron en un ataque contra la comisaría de al Churqat, 180 km al norte de Samarra, declaró a la Agence France Presse el comandante Faleh Mehdi.

En la misma región, un traductor que trabajaba para el Ejército estadounidense fue muerto y un empresario iraquí que estaba con él secuestrado, añadió.

Un civil iraquí murió y otro resultó herido en la explosión de una bomba casera colocada en una carretera utilizada frecuentemente por el Ejército norteamericano en la región de Baiji (200 kilómetros al norte de Bagdad), declaró Mahmud Marah, médico del hospital de la ciudad.

Por otra parte, tres ejecutivos iraquíes que trabajaban con el Ejército estadounidense fueron muertos por desconocidos en Suleiman Beik, al sur de Kirkuk, declaró el teniente coronel Alí Hassan al Bayati.

En Bagdad un suicida murió e hirió a seis transeúntes al estrellar su vehículo contra un convoy de un general de la Guardia Nacional iraquí quien resultó ileso, según un responsable del ministro del Interior.

Un vehículo cargado de explosivos mató a cinco iraquíes de la Guardia Nacional e hirió a 26 cerca de Bakuba, una aldea situada a 57 kilómetros al noreste de Bagdad, después que los soldados acordonaran el área para desarmar una bomba colocada al pie de una carretera, dijo el mayor Neal O'Brien.

En Bakuba, varios atacantes asesinaron al capitán Na'em Muhanad Abdula, comandante de la policía local, e hirieron a tres de sus hombres, dijo su portavoz.

"Seis guardias murieron y otros 18 resultaron heridos cuando un vehículo conducido por un kamikaze explotó entre medio de un grupo de esta fuerza" en el suroeste de Bakuba", declaró a la Agence France Presse un médico del hospital local.

En Mosul, a 360 kilómetros al noroeste de Bagdad, un asaltante atacó una comisaría policial en el distrito de Hadbá, según el capitán de la policía Ahmed Jalil. Murió un agente.

Además, el principal grupo político suní se retiró el lunes de las elecciones de enero, horas después que un atacante suicida detonara su vehículo cargado de explosivos y matara a 15 personas en Bagdad.

La campaña insurgente para boicotear las elecciones del 30 de enero aumentó paulatinamente en las últimas semanas, y muchos partidos y grupos religiosos sunís decidieron no participar en ellas, además de pedir su aplazamiento hasta que sea estabilizada la situación de la seguridad.

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Los insurgentes atacaron principalmente a los miembros de las fuerzas de seguridad del gobierno interino -a los que consideran colaboradores de las fuerzas estadounidenses- matando a centenares de ellos en los últimos dos meses.

Los 10 empleados de la firma de seguridad estadounidense Grupo Sandi al parecer fueron secuestrados el 13 de diciembre por guerrilleros que dijeron pertenecer al Ejército del Muyaedín, la Brigada de la Bandera Negra y la Brigada Mutasim Belá. Fueron capturados en la carretera entre la ciudad central de Faluya y Bagdad.

"Ocho han sido ejecutadas porque quedó demostrado que respaldaban al ejército de ocupación", indicó la voz de un hombre. Los otros dos serán liberados por falta de pruebas, agregó el grupo en una declaración grabada.

Envían más soldados a Bagdad

Una fuerza de 5 mil soldados estadounidenses suplementarios fue desplegada en Bagdad para asegurar la seguridad en las elecciones iraquíes previstas para el 30 de enero, declaró este martes un general del Ejército norteamericano.

Un total de 5 mil soldados reforzaron la fuerza expedicionaria Baghdad, que cuenta ya con 34 mil soldados norteamericanos y de otros países, declaró el general Jeffrey Hammond de la primera división de caballería, a periodistas en Bagdad.

Entre los 5 mil se incluyen 3,500 soldados de la segunda brigada de caballería cuyo servicio fue prolongado y 1,500 recién llegados integrados en la 82 división, añadió.

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"Prevemos que habrá asesinatos y coches bombas" durante la campaña electoral y las elecciones, declaró el general Hammond.

Las medidas de seguridad se reforzaron en todas las bases de Estados Unidos en Bagdad tras el atentado suicida contra el comedor de una base norteamericana en Mosul (norte) que produjo 22 muertos, 18 de ellos estadounidenses, el pasado 21 de diciembre.

Cerca de 2 mil empleados y empresarios no estadounidenses que trabajan en la base estratégica de Taji (30 km al noreste de Bagdad) fueron investigados minuciosamente, declaró el general.

Desde entonces, cada empleado no estadounidense que accede a una base o a un lugar de reunión de soldados norteamericanos como el restaurante u otros lugares comunes es sometido a un registro en busca de armas, añadió el general.

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