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Fijan fecha para comicios en Irak

Fijan fecha para comicios en Irak

Pese a la ola de violencia que sacude a Irak, las autoridades de ese país aseguraron que el próximo 30 de enero habrá elecciones.

El anuncio refleja la decisión de las autoridades interinas iraquíes y del gobierno de Estados Unidos por concretar las elecciones pese a un aumento de la violencia.

Eso incluye encarnizados enfrentamientos en las calles de Bagdad, una insurrección en Mosul, la tercera ciudad más grande de Irak, y persistentes ataques a través de la parte central del país.

Los iraquíes irán a las urnas para elegir una asamblea nacional, que redactará una constitución permanente. Los comicios son considerados como un paso crucial para llevar el país hacia la democracia, tras décadas de dictadura y guerra.

Farid Ayar, portavoz de la Comisión Electoral independiente de Irak, informó sobre la decisión tomada por el organismo. Explicó que las elecciones se celebrarán tres días después de lo previsto inicialmente.

La violencia que continúa en áreas que incluyen los bastiones insurgentes de Faluyá y Ramadi, así como Mosul, no impedirá realizar ahí las elecciones, enfatizó Ayar.

"Ninguna provincia iraquí será excluida, porque la ley considera que Irak es un país y por lo tanto es ilegal dejar al margen a alguna provincia", indicó.

Los votantes iraquíes elegirán a los 275 legisladores de la asamblea nacional, los consejos provinciales y la asamblea nacional para el Curdistán. Ayar dijo que 122 partidos políticos, de 195 solicitantes, fueron aceptados para las elecciones.

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El funcionario, no obstante, declinó en precisar la razón de la exclusión de las otras 73 entidades políticas de la lista.

Mientras que los principales partidos kurdos -entre ellos la Unión Patriótica del Kurdistán, el Partido Democrático del Kurdistán y la Unión Islámica del Kurdistán- tienen casi ultimado un acuerdo para concurrir en una lista única, es una incógnita qué harán los partidos suníes.

El Partido Islámico de Irak (PII), único árabe suní que participa en las instituciones actuales, advirtió el sábado de que no concurriría a las elecciones a menos que éstas se retrasaran al menos seis meses para estabilizar el país.

El PII, que es la rama iraquí de los Hermanos Musulmanes, no se ha pronunciado el domingo tras el anuncio de que el retraso será solo de tres días, y no de seis meses.

Si los suníes árabes boicotearan las elecciones, eso conduciría a una mayoría aplastante de los partidos chiíes, siempre que éstos logren pactar listas de consenso, como parece que están negociando en estas últimas semanas.

El retraso de tres días para los comicios ha sido atribuido por algunas fuentes de la Comisión Electoral a "razones de seguridad", aunque más tarde Al Ayad dijo ante la televisión que se había decidido para permitir la inscripción de "pequeñas entidades".

El pasado viernes, la organización terrorista "Ansar al Sunna", autora de varios secuestros y asesinatos, amenazó en un comunicado con atacar los colegios electorales, calificó de "infieles y apóstatas" a aquellos que se presenten como candidatos y recomendó a los iraquíes que no acudieran a votar.

Por otro lado, la comisión ha pedido que las Naciones Unidas envíe observadores electorales. El funcionario añadió que el número de expertos de la ONU que ha llegado ya a Irak es de unos 35, pero añadió: "Necesitaremos la mayor cantidad posible de observadores".

Mientras se formulaba la convocatoria a comicios, continuaba la ofensiva del gobierno contra clérigos sunitas acusados de incitar a la violencia.

Esa ofensiva hace temer que resulte imposible instalar mesas electorales en muchas regiones del llamado "triángulo sunita", bastión de la resistencia iraquí.

Tanto la ofensiva contra Faluyá como otras acciones del Ejército de Estados Unidos contra los combatientes han planteado la posibilidad de que muchos miembros de la minoría sunita boicoteen las elecciones, en cuyo caso los comicios serían considerados ilegítimos.

La violencia sigue cebándose en las ciudades suníes de Irak, y el domingo le tocó el turno a Ramadi y Latifiya.

En Ramadi, 100 kilómetros al oeste de la capital, seis agentes de la Guardia Nacional resultaron muertos por los disparos de supuestos insurgentes, que atacaron con lanzagranadas y metralletas a un grupo de estos agentes en el centro comercial de la ciudad.

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Según testigos locales, los insurgentes se apoderaron además de las armas de los agentes, incendiaron su coche y se dieron a la fuga.

También en Ramadi, siete civiles (entre ellos mujeres y niños) murieron esta mañana cuando tropas estadounidenses dispararon contra un autobús después de que el chofer desoyera las advertencias de los soldados para detener el vehículo.

En Latifiya (60 kilómetros al sur) los insurgentes atacaron una posición conjunta estadounidense-iraquí, pero no hay cifras sobre el resultado de los combates.

Lo cierto es que los rebeldes están determinados a hacerle la vida difícil a las fuerzas estadounidenses e iraquíes dentro y fuera de Faluyá, con ataques constantes contra los militares de la Coalición, según los jefes insurgentes capturados en la ciudad.

"La resistencia no está solamente en Faluyá. Estamos aquí para hundir a los estadounidenses, pero la mayoría de la resistencia ya se encuentra fuera de la ciudad", dijo el 13 de noviembre uno de los jefes, "Abu Mohamad", a un corresponsal de la Agence France Presse, que recién logró salir de la ciudad el viernes pasado.

Este miembro del Consejo de los Muyaidines, órgano que controlaba la ciudad hasta el ataque estadounidense, aseguró que sólo "los comandos suicidas permanecen en la ciudad", blanco de la mayor ofensiva estadounidense desde la caída del régimen de Saddam Hussein.

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"La batalla tomará tiempo porque si los estadounidenses ocupan la ciudad, la guerra de las calles continuará y haremos regresar progresivamente a los combatientes que hicimos salir", agregó este hombre, de unos 30 años y con barba negra, siempre con sus manos sobre el teléfono satelital, pero desarmado.

El periodista de la Agence France Presse se reunió con este jefe el 10 de noviembre en la mezquita de Furqhan, en el norte de la ciudad, y éste último le ofreció protección.

"La resistencia también está en el exterior. Hay una coordinación. Hay una organización unificada", agregó.

El 11 de noviembre, tres días después del comienzo de la ofensiva, decenas de insurgentes patrullaban las calles del barrio Sabaa Nissan (norte), aunque con el correr de los días fueron desapareciendo.

En la noche del 12 de noviembre, Abu Mohammad fue a buscar al periodista en un auto. Después se dirigieron al centro del barrio de Jolán (noroeste).

Allí, entraron en una casa, atravesaron seis habitaciones, donde se encontraban hombres armados, pasaron por un túnel y llegaron a una pieza donde había cuatro personas: eran los dirigentes rebeldes.

Los cuatro hombres se quejaron por la ausencia de la prensa internacional en Faluyá del lado de los insurgentes. Parecían haber olvidado que cuando estaban en el poder, habían prohibido la entrada de todo periodista extranjero en la ciudad, bajo amenaza de muerte.

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Mientras discutían, varios combatientes entraron en la pieza con algunos mensajes, de los cuales uno decía: "Es necesario enviar a 6 mil a Bagdad". El texto anunciaba que los muyaidines infligieron pérdidas enormes a las fuerzas estadounidenses y que "resistían".

En plena noche, el corresponsal salió del lugar junto a Abu Mohamad, para dirigirse a una casa de Nazal (sur), donde se encontraban tres insurgentes con los cuales permaneció toda la jornada del 13 de noviembre.

Los tres hombres llevaban todo el tiempo una máscara negra y esperaban órdenes. Uno solo le pidió al periodista que le tome una foto con la cara descubierta para enviar a su familia en caso de que muriera.

En la tarde, Abu Mohamad estaba cansado y con su vestimenta ensangrentada tras cargar a algunos heridos.

"Hubo una batalla en Chouhada (sur). Varios de los nuestros murieron, pero también estadounidenses". Reconoció que los combates se tornaban más difíciles porque los adversarios utilizaban bombas de implosión, que les impiden respirar y bombas de fragementación que les impiden moverse.

Dos semanas después del comienzo de la ofensiva contra Faluyá, los combates proseguían el 16 de noviembre. Dos días más tarde, el periodista de la Agence France Presse logró salir de Faluyá en una barca sobre el Río Eufrates.

Liberan a un primo de Alaui

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En otro orden, un grupo secuestrador iraquí liberó el domingo a un primo del primer ministro, Iyad Alauí, que mantenía cautivo desde hace 12 días, informaron portavoces oficiales.

Las fuentes precisaron que la liberación de Ghazi Alauí, de 75 años, tuvo lugar en Baquba, en el triángulo suní.

El grupo conocido como Ansar Al Yihad o Seguidores de la Guerra Santa secuestró el pasado día 9 a Ghazi Alaui junto a la mujer de este y su nuera, que se encontraba embarazada.

Las dos mujeres fueron ya liberadas hace una semana.

En el momento de la captura, Ansar Al Yihad amenazó con decapitar a los tres rehenes si el primer ministro Alaui no detenía la ofensiva de tropas norteamericanas y fuerzas de seguridad iraquíes contra Faluya, bastión de la resistencia suní.

Las fuentes que anunciaron la liberación de Ghazi Alaui no revelaron si el primo del primer ministro recobró la libertad a cambio del pago de un chantaje o alguna condición de naturaleza política.

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