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El Papa remueve a obispo paraguayo acusado de encubrir abusos sexuales de un sacerdote

El Papa remueve a obispo paraguayo acusado de encubrir abusos sexuales de un sacerdote

El anuncio ocurre 2 días despues del arresto del ex nuncio en República Dominicana acusado de pederastia.

El Papa remueve a obispo paraguayo acusado de encubrir abusos sexuales Univision

El Papa Francisco decidió remover de su puesto al obispo paraguayo de Ciudad del Este, Ricardo Livieres Plano, quien fue acusado -entre otras cosas- de encubrir a un sacerdote imputado por abuso sexual contra menores.

En un breve comunicado, la sala de prensa vaticana informó que el pontífice decidió quitar de su puesto a Livieres y nombró administrador apostólico “sede vacante” de esa diócesis a Ricardo Jorge Valenzuela, actual obispo de Villarrica del Espíritu Santo.

Un comunicado de la Santa Sede explicó la “ardua decisión” a “serias razones pastorales”, aunque no detalló cuáles fueron los verdaderos motivos.

Estableció que la “sucesión” de Livieres fue determinada “después de un cuidadoso examen de las conclusiones de las visitas apostólicas efectuadas por la Congregación para los Obispos y la Congregación para el Clero, al obispo, la diócesis y los Seminarios de Ciudad del Este”.

Livieres se enfrentó a sus colegas del episcopado y protegió a un sacerdote acusado de abusos sexuales, una medida cuya severidad puso de relieve la profunda transformación ideológica iniciada por el pontífice.

También provocó las iras de los defensores de las víctimas de abusos sexuales al acoger y promover a un cura tradicionalista argentino cuyo antiguo superior en Estados Unidos lo consideraba una "amenaza grave para los jóvenes", reportó The Associated Press.

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Livieres destituyó al cura Carlos Urrutigoity como su segundo en la diócesis después que el Vaticano anunció que enviaría a un investigador, pero lo mantuvo en actividad, agregó la agencia.

Urrutigoity ha rechazado las denuncias en su contra, y nunca se le ha acusado de abuso de menores. Sin embargo, en 2004, la diócesis de Scranton, Pennsylvania, pagó $400 mil dólares como parte de un acuerdo judicial para resolver una demanda contra Urrutigoity, otro sacerdote y la propia diócesis. La demanda alegaba que los dos curas de mala conducta sexual, según ha informado el diario Global Post.

Urrutigoity era miembro del grupo cismático ultraortodoxo Sociedad de San Pío X. En la diócesis de Scranton fundó una sociedad sacerdotal que celebraba la antigua misa latina.

En 2004, el obispo de Scranton, Joseph Martino, disolvió la sociedad por razones de inestabilidad financiera y ante las denuncias contra el cura argentino.

A pesar de las advertencias de la diócesis estadounidense a Livieres y la Santa Sede, en 2005 el obispo paraguayo admitió a Urrutigoity en su diócesis y lo designó su segundo.

El vaticano agregó que la medida tomada fue definida por “serias razones pastorales” y obedece al “bien mayor” de la unidad de la Iglesia en Ciudad del Este y de la comunión episcopal en Paraguay.

 

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“El santo padre, en el ejercicio de su ministerio de fundamento perpetuo y visible de unidad, así de los Obispos como de la multitud de los fieles, pide al clero y a todo el pueblo de Dios de Ciudad del Este que acoja la decisión de la Santa Sede con espíritu de obediencia, docilidad y sin desavenencias, guiado por la fe”, indicó.

“Por otra parte, se invita a toda la Iglesia de Paraguay, guiada por sus pastores, a un serio proceso de reconciliación y superación de cualquier sectarismo y discordia, para no herir el rostro de la única Iglesia adquirida con la sangre de su hijo y para que el rebaño de Cristo no se vea privado de la alegría del evangelio”, añadió.

Livieres, miembro del Opus Dei, fue colocado al frente de la diócesis de Ciudad del Este en 2004 e inmediatamente provocó el disgusto del ala más progresista del episcopado al inaugurar su propio seminario.

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Del anuncio ya estaba enterado Livieres, quien se encuentra estos días en Roma, donde se entrevistó con el prefecto de la Congregación para los Obispos, el cardenal canadiense Marc Ouellet.

Según informó la oficina de prensa de la diócesis de Ciudad del Este, el clérigo sería recibido por el Papa aquí, pero la sala de prensa vaticana no pudo confirmar este dato. La agenda pública de Jorge Mario Bergoglio tampoco incluyó este particular.

La remoción del obispo llegó apenas dos meses después que concluyeran las investigaciones “in loco” realizadas por los enviados del Papa: el cardenal español Santos Abril y Castelló y Milton Luis Tróccoli, obispo auxiliar de Montevideo (Uruguay).

Ellos realizaron pesquisas durante una semana y concluyeron su trabajo el sábado 26 de julio pasado. Ese día anunciaron una medida cautelar inmediata y contundente: Por orden de Francisco se suspendieron todas las ordenaciones sacerdotales y diaconales en la demarcación eclesiástica.

Esa suspensión era ya una luz roja que podía hacer intuir la gravedad del caso, aunque muchos defensores de Livieres, integrante del Opus Dei, se negaron entonces a aceptar las circunstancias y se empeñaron en denunciar una especie de complot contra él.

Ante todo porque el conflicto entre su obispo y otros miembros del episcopado paraguayo es de dominio público desde hace varios años atrás.

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Las denuncias por gestión deficiente contra Livieres tocan diversos sectores.

Públicamente lo han acusado de malversación de fondos, de haber roto la unidad episcopal, de haber ordenado sacerdotes sin la suficiente preparación (acortando su tiempo de formación) y de haber encubierto a Carlos Urrutigoity, presbítero argentino señalado por supuestos abusos sexuales contra menores en Estados Unidos.

A todo esto se suman otros episodios como cuando acusó abiertamente de homosexual a Pastor Cuquejo, arzobispo de Asunción.

Él, por su parte, se ha defendido argumentando que algunos obispos y sacerdotes lo tienen en punto de mira por denunciar irregularidades y haberse opuesto de manera férrea a la candidatura presidencial del exobispo de San Pedro, Fernando Lugo (quien dejó el episcopado con el permiso del Papa Benedicto XVI y finalmente elegido).

En su momento la diócesis de Ciudad del Este respondió con un exhaustivo documento, en el cual rechazó cada una de las imputaciones mencionadas.

La remoción del obispo Livieres ocurre dos días después se conocerse el arresto en El Vaticano del ex nuncio en la República Dominicana, Josef Wesolowski, acusado de pederastia.

Wesolowski fue sometido a arresto domiciliario por voluntad del Papa Francisco, que quiere que este caso "tan grave y delicado" sea abordado sin demora.

El portavoz vaticano, Federico Lombardi, dijo en un comunicado que la medida se produce después de notificar al acusado la lista de delitos que se le imputan en el proceso penal por sus presuntos "graves hechos de abuso a menores en la República Dominicana".

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Wesolowski, de 66 años, está acusado de abusar de menores de edad durante su estancia en Santo Domingo, donde fue nuncio apostólico entre enero de 2008 y agosto de 2013.

Por esta razón fue destituido de su cargo a finales de agosto de 2013 y el pasado junio expulsado del sacerdocio tras un proceso canónico instruido por la Congregación de la Doctrina de la Fe, el antiguo Santo Oficio.

(Con información de Notimes, The Associated Press y Efe).

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