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Día 12: Israel continúa los bombardeos

Día 12: Israel continúa los bombardeos

La aviación israelí continuó su ofensiva contra el sur del Líbano, mientras se anunció que Israel aceptaría una fuerza comandada por la OTAN.

Israel dijo que aceptaría una fuerza internacional comandada por la OTAN para mantener la paz en la frontera.

Siria, uno de los principales patrocinadores de Jezbolá, dijo que presionará para una cese al fuego, pero sólo en el marco de un arreglo más amplio que incluya la devolución de las Alturas del Golán.

Es poco probable que Israel acepte tales condiciones pero la declaración es el primer indicio de que Siria está interesada en participar en las gestiones para resolver la crisis libanesa.

Cohetes de Jezbolá mataron a dos civiles en el norte de Israel, y un miembro italiano del equipo de observadores de la ONU en el sur del Líbano resultó gravemente herido por el fuego de los milicianos.

El estado mayor italiano dijo que el observador herido, capitán Roberto Punzo, fue trasladado en un helicóptero israelí a un hospital en Haifa.

Las fuerzas israelíes seguían controlando una población libanesa de la frontera que tomaron el día anterior, pero aparentemente no avanzaban, dijo la seguridad del Líbano.

Mientras tanto, los aviones y la artillería israelíes seguían atacando diversas zonas del sur.

Jezbolá respondió con una andanada de cohetes a una unidad de artillería israelí que operaba en la cima de una colina.

Los ataques, presenciados por periodistas en el lugar, incendiaron pastizales en la ladera cerca de Kiryat Shemona, y soldados israelíes y aplanadoras modificaban sus posiciones.

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Avionetas israelíes intentaban apagar las llamas con un líquido rojo, y se acercaban bomberos a pie y en camiones. Pero el fuego parecía acercarse a la población de Kyriat Shemona, a siete kilómetros de la frontera con el Líbano.

Los cohetes de Jezbolá también causaron daños de consideración a una vivienda y en una carretera de Haifa, 50 kilómetros al sur de la frontera. Dos personas murieron y al menos 13 resultaron heridas en el norte de Israel.

Posteriormente, otros dos cohetes cayeron sobre un edificio de apartamentos de tres pisos, donde causaron heridas a cinco personas.

El ministro de Defensa israelí Amir Peretz dijo al gabinete que la ofensiva en curso no es una invasión sino una serie de incursiones limitadas en la zona.

Peretz también dijo que Israel aceptaría una fuerza internacional temporaria, en lo posible encabezada por la OTAN, en la frontera para mantener alejadas a las guerrillas Jezbolá, según fuentes de la oficina de Peretz.

Israel atacó el puerto sureño de Sidón por primera vez en esta campaña, donde destruyó un centro religioso vinculado con Jezbolá e hirió a cuatro personas.

Más de 35 mil personas que huían hacia el norte desde el centro de la zona de guerra atestaron la ciudad, que tambaleaba bajo el peso de los refugiados.

Israel también bombardeó una fábrica textil en la ciudad fronteriza de Al-Manara, con un saldo de un muerto y dos heridos, dijo el alcalde Ali Rahal a The Associated Press.

Por primera vez en varios días, Israel atacó de día los barrios del sur de Beirut donde Jezbolá tiene su cuartel general, y las explosiones remecieron toda la capital. Los ataques se produjeron horas después de una visita a la zona de Jan Hegelund, jefe humanitario de la ONU.

Las explosiones duraron alrededor de media hora y el humo se alzó sobre Dahiya, el vecindario del sur de Beirut objeto de bombardeos por la aviación israelí. En principio no se informó de víctimas.

Misiles israelíes han caído sobre Dahiya casi todas las noches, pero las incursiones diurnas se habían vuelto infrecuentes.

El autobús atacado transportaba a 16 personas que huían de la aldea de Tairi y se dirigían al puerto de Tiro.

Un misil que alcanzó el autobús cerca de la aldea de Yaatar mató a tres personas e hirió a todas las demás, las que fueron transportadas a hospitales de Tiro, dijeron fuentes oficiales.

Con éstas suman por lo menos 375 las muertes según el recuento oficial de las autoridades libanesas. Los muertos israelíes son 36, de los cuales 17 son personas alcanzadas por cohetes de Jezbolá y 19 son soldados muertos en combate.

El conflicto estalló hace diez días, cuando guerrilleros del Jezbolá se infiltraron en Israel, lanzaron misiles, mataron a ocho soldados y capturaron a dos.

Israel no quiere involucar a Siria o Irán

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Israel quiere evitar que su operación militar contra Hezbolá en Líbano provoque una escalada que involucre a Siria e Irán, países que apoyan al movimiento chiita libanés, declaró este domingo el general Amos Yadlin, jefe de los servicios de inteligencia militares israelíes.

"Las operaciones prosiguen pero evitando una escalada con Siria e Irán, países que apoyan a Hezbolá", declaró Yadlin durante una conferencia de prensa ofrecida en el duodécimo día de la ofensiva del Estado hebreo en Líbano.

El general explicó que "Israel no está interesado en una confrontación con Siria e Irán pero hará todo lo que pueda para que ambos países suspendan el gran apoyo y ayuda que dan a Hezbolá".

Al definir los objetivos estratégicos de la operación israelí, el general Yadlin afirmó que uno de ellos es restablecer el poder de disuasión de Israel en la región.

"Debemos reforzar el poder de disuasión de Israel en la región; la seguridad del país se basa en la disuasión", añadió.

El militar israelí aseguró que Israel quiere "instaurar relaciones de Estado a Estado con Líbano y que este país se haga cargo de la responsabilidad de las acciones que se llevan a cabo contra Israel a partir de su territorio".

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"Queremos poner fin al terrorismo contra Israel a partir de Líbano y crear una situación política y de seguridad diferente", afirmó.

Según Yadlin, Israel también quiere "crear las condiciones que permitan la restitución de los dos militares capturados" por Hezbolá el 12 de julio, hecho que dio lugar a la ofensiva israelí contra el sur de Líbano.

El ataque israelí en el sur también provocó la primera víctima entre los periodistas que cubren los combates.

Layal Nejib, de 23 años, fotógrafa de la revista libanesa Al-Jaras, murió de sus heridas cuando un proyectil israelí cayó cerca del taxi en que viajaba cerca de la población fronteriza de Qana, dijeron fuentes de la seguridad. El conductor del taxi sobrevivió.

Estados Unidos rechazó dialogo con Siria

Mientras, el embajador estadounidense en la ONU, John Bolton, rechazó este domingo la oferta de Damasco de iniciar conversaciones con Washington para resolver el conflicto entre Israel y Hezbolá en Líbano, tras afirmar que "Siria no necesita dialogar para saber lo que debe hacer".

Interrogado en un programa dominical de la cadena FoxNews, Bolton declaró que los sirios "deben presionar al (grupo chiita libanés) Hezbolá para que libere a los dos soldados israelíes hechos prisioneros y poner fin al lanzamiento de cohetes contra inocentes" en Israel.

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El sábado, el viceministro de Relaciones Exteriores sirio, Faisal Mukdad, indicó a la cadena de televisión Sky News que Damasco estaba listo para ayudar a resolver la crisis actual, con la condición de que Washington buscara resolver los otros problemas del Medio Oriente, principalmente el de los territorios ocupados por Israel.

"La posición de Siria siempre ha sido que estamos listos para tener un diálogo con Estados Unidos. Estados Unidos, no solamente no conduce un diálogo con Siria, sino que impide que otros tengan conversaciones y diálogo con Siria", agregó Mukdad.

Pero el embajador estadounidense en la ONU descartó esta propuesta, indicando que el problema era el apoyo de Siria y de Irán a las milicias de Hezbolá en Líbano.

"Si los sirios hicieran todas las cosas que saben que deben hacer, eso representaría un gran paso adelante", dijo Bolton, recordando principalmente la Resolución 1559 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Líbano.

"No sé lo que eso añade", expresó sobre la oferta siria de dialogar, "pero supongo que es mejor que nada".

El presidente estadounidense George W. Bush condenó nuevamente el sábado a Siria e Irán por su papel en el conflicto en Líbano, al acusar a Damasco y Teherán de "amenazar a todo el Medio Oriente", durante su alocución radial semanal.

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Canadienses, australianos y otros extranjeros continuaban la partida del Líbano el domingo, en tanto los últimos estadounidenses abordaban buques anclados en el puerto de Beirut y los primeros filipinos eran recibidos en su país por su presidenta.

Funcionarios canadienses dijeron que evacuarían a unas 2 mil personas el domingo. El cónsul estadounidense William Gill dijo que la mayoría de sus compatriotas que deseaban partir del país ya lo habían hecho.

Gill exhortó a los indecisos a tomar una decisión inmediatamente, cuando los combates entre Israel y los milicianos de Jezbolá ingresaba en su 12mo día.

"La embajada de Estados Unidos exhorta a todos los norteamericanos que desean partir del Líbano que lo hagan ahora. Por favor, no esperen a que los llamen por teléfono", dijo a la Associated Press.

"Estamos en las últimas etapas de transportar a los estadounidenses que quieren partir del Líbano. Creemos que la mayoría ya lo han hecho".

Chipre y Turquía seguían recibiendo a los extranjeros.

Unos 250 australianos llegaron al puerto turco de Mersin en un transbordador el domingo por la madrugada.

El canciller australiano Alexander Downer dijo que el gobierno esperaba sacar a unos 6 mil compatriotas del Líbano para el domingo por la noche. Se cree que 25 mil personas con doble nacionalidad australiano-libanesa viven en el Líbano.

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Naves con evacuados extranjeros seguían llegando a la isla de Chipre en el Mediterráneo.

Una cancha de baloncesto en la ciudad portuaria de Limassol era el refugio de 90 libaneses con ciudadanía alemana, mientras en Larnaca, cientos de canadienses exhaustos ocupaban el centro atlético de la ciudad.

Los canadienses son la comunidad extranjera más grande del país, estimada en 50 mil personas, y se preveía la evacuación de unas 30 mil. El embajador canadiense Louis de Lorimier dijo el sábado que habían partido unos 4 mil.

La embajada rusa dijo que 50 ciudadanos de ese país y otras ex repúblicas soviéticas partieron el sábado y llegaron a Chipre en una nave de la armada griega. Unos 1,660 rusos han llegado ya a Moscú.

Por su parte, el presidente de Irán Mahmud Ahmadinejad declaró el domingo que Israel "presionó el botón de su propia destrucción" lanzando su ofensiva militar contra la milicia de Jezbolá en el Líbano.

Los guerrilleros de Jezbolá son patrocinados por Irán y Siria.

Ahmadinejad no ofreció detalles, pero sugirió que las naciones islámicas y otros podrían de alguna manera aislar a Israel y a sus principales aliados, liderados por Estados Unidos.

El sábado, el titular de las fuerzas armadas del país, el mayor general Sayed Hassan Firuzabadi, dijo que Irán nunca se unirá al actual enfrentamiento de Medio Oriente.

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"Israel presionó el botón de su propia destrucción atacando al Líbano", manifestó Ahmadinejad frente a funcionarios de educación.

Las declaraciones de Ahmadinejad tuvieron lugar cuando las hostilidades en el Líbano iban por su 12° día.

El presidente iraní generó una fuerte condena internacional el año pasado, después de decir públicamente que Israel debía ser borrada del mapa y que el Holocausto era un "mito".

Irán ayudó a crear al movimiento anti-israelí Jezbolá a comienzos de los años 80, y se encuentra entre quienes más lo ayudan financieramente.

Pero Teherán ha negado las aseveraciones israelíes de que ha enviado los misiles de largo alcance que Jezbolá ha lanzado hacia Haifa y otros sitios del norte israelí desde que comenzaron los enfrentamientos, tras un ataque fronterizo en el que la milicia secuestró a dos soldados israelíes.

"Gran Bretaña y Estados Unidos son cómplices del régimen sionista en sus crímenes en el Líbano y Palestina", expresó Ahmadinejad.

Dijo que "la gente de la región responderá" a menos que Israel y sus aliados pidan disculpas por sus políticas.

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