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Bombas en Zona Verde matan a 10

Bombas en Zona Verde matan a 10

Insurgentes atacaron con bombas el sector fortificado de Bagdad, sede del gobierno iraquí y la embajada de Estados Unidos.

Los militares dijeron que al parecer las bombas fueron "llevadas a mano" al interior de la zona y detonadas en un mercado y un café.

El asesor iraquí de seguridad nacional, Qassem Dawoud, dijo que la "información inicial" indicaba que los ataques eran una "operación suicida". De ser así, sería la primera vez que los insurgentes se han infiltrado y han realizado atentados dinamiteros en el corazón de la jefatura del país.

El ataque suscitó temores acerca de la seguridad en la Zona Verde y recalcó la capacidad de los insurgentes para atacar puntos de la capital en momentos en que las fuerzas combinadas iraquíes y estadounidenses lanzan una nueva ofensiva para reprimirlos en otras partes del país.

Previamente el jueves, una bomba estalló en el este de Bagdad, con un saldo de un soldado estadounidense muerto y dos heridos, dijo el comando estadounidense. No se dieron otros detalles.

El grupo Tawhid y Yihad, del extremista jordano Abu Musab al-Zarqawi, reclamó al parecer la responsabilidad de las bombas de la Zona Verde en una declaración colocada en una página electrónica de contenido islámico.

Una densa columna de humo negro se vio ascender de la barriada donde se encuentra la Zona Verde.

Los estallidos dejaron un saldo de diez muertos, cuatro de ellos norteamericanos y seis iraquíes, así como 18 heridos, entre ellos dos soldados y dos civiles estadounidenses, dijo la declaración militar.

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"Este acto cobarde no quedará sin castigo", dijo el asesor Dawoud en reunión con los corresponsales en la Zona Verde. "Vamos a atacarlos dondequiera que estén".

La Zona Verde, donde se encuentran unos 10 mil iraquíes además de funcionarios del gobierno, diplomáticos y personal militar, es blanco regular de los ataques de los extremistas, que con frecuencia lanzan ataques de morteros contra sus edificios y detonan automóviles dinamitados ante sus puertas de entrada.

La semana pasada, funcionarios dijeron haber hallado una bomba de fabricación casera frente al café de la Zona Verde, pero agregaron que fue desmantelada a tiempo.

Un responsable de la Fuerza Multinacional advirtió hace unos días de la posibilidad de un ataque espectacular de la resistencia contra un objetivo simbólico con ocasión del mes de ayuno musulmán del Ramadán, que comienza el viernes.

Unos 400 km más al oeste, 15 soldados de la Guardia Nacional iraquí murieron de madrugada en un ataque de contra su puesto en la ciudad de Qaim, cerca de la frontera siria, según la dirección de la policía de Ramadi.

Al norte de Bagdad, dos oficiales del ejército iraquí fueron abatidos la mañana del jueves por unos desconocidos que dispararon contra su vehículo cerca de Baaquba, según una fuente policial.

En la propia capital, un juez de instrucción y una periodista de una televisión kurda fueron asesinados a balazos por desconocidos en dos sucesos distintos.

También en Bagdad, un soldado estadounidense murió por disparos de un grupo de desconocidos contra su patrulla y otro falleció al explotar una bomba artesanal, según el ejército norteamericano.

En Faluya (50 km al oeste de Bagdad), aviones estadounidenses bombardearon presuntos escondites de Zarqaui, causando cinco muertos y 16 heridos, según fuentes médicas.

El ejército norteamericano confirmó en un comunicado estos dos ataques, dirigidos contra "un escondite de armas en el sur de Faluya y un escondite de la red terrorista Zarqaui situado en el barrio Julan".

Estos bombardeos tuvieron lugar al día siguiente de que el primer ministro iraquí Iyad Allawi ordenó a los habitantes de Faluya entregar a Zarqaui y a sus hombres, señalando que de lo contrario se expondrían a una ofensiva militar de gran magnitud.

La delegación de Faluya que fue a negociar a Bagdad suspendió sus conversaciones el jueves tras esa amenaza y responsabilizó a Allawi de "la sangre musulmana derramada" en la ciudad sunita.

Por otro lado, un jordano fue liberado tras 12 días de secuestro en Faluya a cambio de un rescate de 50 mil dólares pagado por su familia.

El grupo Ansar Al Sunna, cercano a Al Qaida, difundió este jueves en su página de internet un vídeo que muestra la decapitación de un turco.

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