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A un año del incendió en Paraguay...

A un año del incendió en Paraguay...

Centenares de familiares de los 424 muertos quemados e incinerados en el supermercado Ycuá Bolaños recordaron un año de la tragedia.

Aunque divididos en varios grupos al cabo de un año, algunos contingentes marcharon hasta la sede del Ministerio Público y reclamaron "justicia" al fiscal general del Estado Oscar Latorre. En una nota que entregaron al funcionario solicitaron el procesamiento del ex intendente (alcalde) de Asunción, Martín Burt, y del actual titular comunal capitalino, Enrique Riera. Ambos fueron acusados de ser "responsables directos" de la tragedia por haber aprobado los planos de construcción de la obra del supermercado, donde el domingo 1 de agosto de 2004 murieron calcinados 400 personas, entre hombres, mujeres y niños de todas las edades, en menos de una hora.

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Los techos del edificio estaban mal diseñados a tal punto que los gases de la cocina y el patio de comidas se fueron acumulando hasta que una chispa los hizo estallar y propagar inmediatamente las llamas por todo el local de unos 100 metros de largo por 60 de ancho. El accidente se produjo en plena hora pico, después de las 11:30 de la mañana. El incendio del centro comercial Ycuá Bolaños, ocurrido el 1 de agosto de 2004, dejó 204 niños huérfanos a quienes el Estado paga un subsidio mensual para alimentación y estudios.

Arístides González, director del organismo gubernamental Emergencia Nacional, dijo que "en un año hemos gastado 4 millones 800 mil dólares en el pago de subsidios para familiares humildes de los fallecidos y cobertura médica de los sobrevivientes".

Añadió que el dinero provino del presupuesto general de gastos de la Nación más los donativos locales y del extranjero.

"En estos momentos tenemos disponible solo 100 mil dólares para cumplir con la ayuda humanitaria más unos 50 mil dólares que serán donados por el Banco Interamericano de Desarrollo", informó.

Confirmó que la tragedia del supermercado "dejó 204 niños huérfanos a quienes el Estado le está otorgando una pensión de 35 dólares mensuales (unos 200 mil guaraníes) hasta que cumplan la mayoría de edad, 18 años".

González recordó que en los registros estatales figuran 346 fallecidos y 249 heridos pero la Mutual de Familiares de Víctimas sostiene que hubo 424 muertos, 600 heridos y unos 23 desaparecidos.

La psiquiatra Mirta Mendoza, directora de Salud Mental del ministerio de Salud Pública, admitió que "tras el desastre tuvimos disponibles unos 300 psicólogos que asistieron a los familiares de víctimas y sobrevivientes, en especial, a niños".

"Posteriormente, la falta de recursos económicos... hizo que la atención se redujera, lastimosamente", se quejó.

Lila Torres, líder de la organización no gubernamental Colectivo No hay Olvido ni Perdón, indicó que están recolectando firmas para obligar a la fiscalía que impute por negligencia al alcalde Riera, "por haber cobrado las tasas de inspección y habilitación del Ycuá Bolaños sin que, realmente, estuviera en condiciones de abrir sus puertas al público".

"Riera es cómplice de Juan Pío Paiva y su hijo Daniel, propietarios del supermercado, del genocidio que ocurrió", aclarando que "hasta el momento reunimos 200 firmas pero necesitamos como mínimo unas 400", añadió la militante social.

La fiscalía liberó de culpas a Riera pero sí imputó por defectos en la construcción al arquitecto Pablo Ismachoviez.

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Los propietarios del centro de compras, Pío Paiva y su hijo Daniel Paiva, están detenidos desde ese día, junto a unos tres guardias, acusados de homicidio doloso. Los Paiva ordenaron que se cerraran las puertas para evitar que nadie saliera sin pagar, según numerosos testigos. Según algunos de los relatos, los guardias apuntaron amenazantes, directamente, a los clientes que desesperadamente intentaban salvarse, hasta que los custodios finalmente corrieron ante la magnitud del desastre al tiempo de dejar encerrados a los cientos de consumidores. La conmemoración del primer año de la tragedia del Ycua Bolaños también sirvió para celebrar casamientos de sobrevivientes del desastre. Una de las parejas fue formada entre un bombero y una sobreviviente y otra, por un trabajador del supermercado y una jovencita que perdió a sus padres y que dijo haberse enamorado desde que su actual esposo la salvó.

En la parte delantera del edificio incendiado fue habilitado el denominado "Museo del Terror" con la exposición de fotografías de los fallecidos, nómina de sobrevivientes, muebles y otros artefactos del supermercado, con rastros de la alta temperatura que, según los expertos, superó los mil grados centígrados.

Los elementos más conmovedores de la exposición fueron zapatos de niños incinerados.

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