La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Miércoles después de permanecer hospitalizada por ansiedad y agotamiento desde madrid, yolanda fernández nos amplía. Hola, qué tal?
Un saludo desde esta puerta del sol, donde a lo largo de todo el día se han ido sucediendo los gestos de tristeza, también de rabia por la muerte de mari carmen abascal en el día de ayer, a sus 87 años, en esa cama del hospital donde era trasladada hace 15 días, desalojada de su casa, aquí, en el epicentro de la protesta por la vivienda. Son multitud de personas las que en un goteo incesante se han ido acercando y continúan para depositar sus flores, veladoras.
Hasta hemos visto algún muñeco de peluche. Y aunque de momento se desconocen las causas de su fallecimiento, muchos son los que están convencidos de que ha sido el estrés, el agotamiento por años de lucha para mantener su departamento.
Los que han acabado con su vida. Una delicada salud que fue empeorando durante los días que permaneció en el hospital y finalmente fallecía.
Como decimos en el día de ayer, en estos momentos está siendo velada en la intimidad por expreso deseo de la familia. Siete años de lucha, cuatro intentos de desalojo, el último, el 23 de septiembre, conseguían expulsarla en camilla de su casa y esas imágenes que dieron la vuelta al mundo fue el detonante que prendió las movilizaciones en las calles y que acabó en diferentes acampadas por esta emergencia habitacional.
Entre ellas esta en la que nos encontramos en esta plaza de sol, el símbolo de una lucha que dicen va más que nunca a seguir encaminándose, sobre todo hacia esa huelga general del 11 de noviembre para que no haya más casos como el de mari carmen. De momento, para esta noche se pretenden seguir con esos homenajes, con un paseo para despedirla.
Partirá desde esta plaza de sol y se encaminarán hacia su vivienda en el barrio de el retiro, donde vivió siete décadas y donde no pudo regresar. Murió tan solo unas horas antes de firmar ese contrato de alquiler a un precio asequible, tras llegar a un acuerdo con la empresa propietaria.
Allí, frente a su