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Adonías: también hay que ver si ella no cedió. Pero ella no se opone a eso.
Es muy visible en estos temas. Luis: perfecto.
Muchas gracias. Última palabra.
El diccionario de la lengua española define la palabra majestad como grandeza, superioridad y autoridad sobre otros. Inherentemente el concepto lleva más que un privilegio, una enorme responsabilidad.
Una obligación de comportamiento superior a la altura del privilegio. Cuando se habla de majestad presidencial se trata de una conjunción de garantías y expectativas.
Por eso, con razón, muchas veces el expresidente donald trump fue políticos. Con razón los demócratas exigieron en numerosas responsabilidades al candidato comportarse a la altura de lo que significa ser un huésped de la casa blanca.
A la altura de estar en la misma página de la historia que franklin delano roosevelt, jefferson. Por eso, extraña la ligereza como la casa blanca asumió el capítulo de la cocaína.
Hoy, de forma sorpresiva, el servicio secreto dijo que no había sospechosos del incidente. Algunos medios registraron el incidente como si nada hubiera pasado y no hay de qué preocuparse.
Pero los republicanos no están dispuestos a dejar que esto pase. Luis: más allá de las preferencias políticas, sí hay que preguntarse qué está pasando que estamos normalizando cosas que no deberían ser normalizadas.
No es normal que alguien deje cocaína en la casa blanca. Tampoco es normal que el servicio secreto no sepa quién lo hizo.
Los estadounidenses no puede quedar menos que preocupados. Preocupados porque parece que nadie le importa esto que acabamos de decir, la majestad presidencial.
La imagen invisible que por tanto tiempo generaba admiración y envidia internacional.