null: nullpx
Latinos

El latino que terminó millonario por aburrimiento

Gregory Vélez, un asistente para parquear vehículos en Nueva York, se embolsará casi 5 millones tras acercarse a una tienda porque su jornada laboral estaba muy lenta.
31 Mar 2016 – 1:02 PM EDT

Hay un nuevo nombre que añadir a la lista de afortunados de la lotería: Gregory Vélez, un latino de New Jersey que ganó 7 millones (aunque se embolsará 4.63 millones de dólares tras pagar impuestos). El afortunado debe este golpe de suerte a un día aburrido en su puesto de trabajo.

Vélez, de 58 años, se encontraba el pasado 25 de febrero como un día cualquiera tratando de ganar su salario en Battery Park City, en el sur de Manhattan. Hasta ese día se desempeñaba como asistente parqueando vehículos. Ahí había pasado ya tres décadas manejando los carros dentro del garaje. Pero su jornada estaba siendo demasiado lenta, así que el aburrimiento le llevó a buscar algo para entretenerse. Se acercó a una tienda al otro lado de la calle y preguntó sobre las mejores posibilidades para comprar un boleto de lotería. CASH4LIFE ("Dinero de por vida", en español) fue el billete que le recomendó el dependiente porque tenía un premio esa noche de 7 millones de dólares.

"Perfecto. Deme dos dólares", pidió Vélez, según recoge The Daily News. "Eso es todo. Lo puse en mi billetera, y ya está". Así de sencillo. De hecho, siquiera eligió los números: la máquina lo hizo por él. Los números que seguramente no olvidará nunca fueron: 2, 16, 19, 33, 30 y el Cash Ball 3.

Al final de su jornada, volvió a casa en New Jersey y continuó su vida como siempre. No le prestó atención siquiera al sorteo. Fue a la mañana siguiente que se enteró que su vida había dado un cambio para siempre.
Hablando con sus compañeros del trabajo supo que alguien había comprado un boleto ganador. Según The New York Post, corrió al mismo lugar donde estuvo el día anterior y comprobó que poseía la combinación ganadora.

Tuvo que pasar una hora andando para tranquilizarse y volver al trabajo, aún sin creer que ya no necesitaba pasar más tiempo en ese garaje. Vélez no tuvo que decirle nada a su mánager: "Está claro que ya no tienes que trabajar más", le dijo su superior según The Daily News. "Supongo que se acabó", le respondió.

De manera despreocupada, tomó el metro, luego un autobús y volvió a su casa, donde permaneció sentado pensando en su nueva vida. No llamó a su familia hasta la noche.

"Soy una persona sencilla. No voy a cambiar", dijo a los periodistas. Ahora, tiene planeado pagar algunas deudas y mudarse a un apartamento de dos cuartos. Pero entre sus proyectos también está un pequeño regalo para sus dos hijas y su nieta de seis años. En cuanto puedan, visitarán Disney World.

Pero tal vez, el mayor cambio que va a experimentar, después de trabajar durante tres décadas en el garaje es que ahora planea tener su propio chofer.

Publicidad