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Finanzas Personales

Un mexicano que llegó indocumentado logra una superbeca de $625,000

José A. Quiñonez consigue financiación por cinco años para hacer crecer su proyecto que ayuda a población sin acceso al sistema bancario.
22 Sep 2016 – 6:51 PM EDT

Alguien le llamó, le preguntó varias veces si era José A. Quiñonez y le dio la noticia: le habían concedido una MacArthur, la superbeca que financia una carrera profesional con 625,000 dólares para gastar en cinco años.

Solo podía darle la buena nueva a una persona y él eligió a su esposa.

Mantuvieron el silencio por tres semanas y este jueves se conoció la noticia: Quiñonez, de 45 años, es uno de los 23 seleccionados de la beca para talentos que sobresalen en las artes, el servicio público y las ciencias, y que podrán dar rienda suelta a sus proyectos en los próximos cinco años.

Su celular no paró de sonar este jueves: mensajes, emails, facebook, tuits… Y su familia de California, la de toda la vida, que no podía estar más orgullosa de él.

Llegó con ellos a Estados Unidos a los 9 años. Nació en Durango, México. De niño, perdió primero a su padre y luego a su madre.

Cruzó la frontera sin documentos. “Vivimos en las sombras financieras”, dice. Un detalle que marcaría su éxito profesional.

José A. Quiñonez se benefició de la reforma migratoria bajo la administración Reagan, en 1986, que regularizó la situación de casi 3 millones de indocumentados. “Pude continuar con mis estudios y mi trabajo gracias a ello”, asegura.

Se graduó en 1994 en la Universidad de California, en Davis, y en 1998 finalizó un máster en Princeton.

“Quería ayudar a gente que todavía vive en las sombras o en los márgenes de la sociedad, y supe que la mejor manera de hacerlo era empoderarlos económicamente y darles herramientas financieras para ello”, explica por teléfono a Univision Noticias.

Esa gente de la que habla Quiñonez son minorías, inmigrantes y personas de bajos ingresos, sin acceso al sistema bancario convencional.


La superbeca le llegó precisamente por el proyecto que fundó y que dirige: Mission Asset Fund, con sede en San Francisco.

Su preocupación estaba centrada en quienes no tienen una cuenta corriente en el banco ni calificación crediticia. “Pero no solo diciéndolo se consigue eso, queríamos crear instrumentos para lograrlo de verdad”.

Su fundación implementó los sistemas de fondos comunitarios que se usan en Latinoamérica: recursos financieros puestos en común que sirven para dar préstamos sin intereses y, en el caso de Quiñonez, que ayudan a construir crédito a las familias.

Ese historial de crédito tan necesario en Estados Unidos para evitar productos financieros con intereses desorbitados y para conseguir hipotecas, seguros y créditos para el auto.

Desde que el fondo se puso en marcha en 2008, los usuarios mejoraron su calificación crediticia en un promedio de 168 puntos.

¿Y él qué hará con los 625,000 dólares que cobrará en los próximos años? Seguir trabajando para la comunidad, responde.

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