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Huracán Eta

El máximo poder destructivo del huracán Eta quizás nunca se sabrá

Esta es la historia de cómo la falta de vuelos, causado por fallas mecánicas en los llamados 'caza huracanes', dejaron sin datos a los meteorólogos entre 15 y 18 horas, las más importantes porque la tormenta pudo haber alcanzado vientos máximos sostenidos de hasta 190 millas por hora.
6 Nov 2020 – 05:11 PM EST
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El huracán Eta, que impactó el martes con poderosos vientos máximos sostenidos de 140 millas por hora, pudo haber sido mucho más fuerte cuando, a 75 millas de la costa, habría alcanzado la poderosa y máxima categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, con vientos de hasta 190 mph. Así lo muestran imágenes de satélite que fueron tomadas el lunes antes de que la tormenta tocara tierra y que han sido analizadas por meteorólogos.

esto significa que Eta puso haberse convertido en uno de los huracanes más poderosos de los que haya registro en la cuenca del Océano Atlántico.

En un artículo publicado por el meteorólogo Matthew Cappucci en The Washington Post asegura que ni durante el día ni la tarde del lunes hubo vuelos de recolección de datos al interior de Eta. “Tres aviones tripulados reportaron problemas mecánicos por lo que tuvieron que ser devueltos antes de que siquiera estuvieran cerca del ojo de la tormenta”, señala.

“Los aviones cazadores de huracanes, operados por la Reserva de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés), no tomaron muestras de la tormenta durante la mayor parte del tiempo que estuvo en su máxima intensidad”, afirma Cappucci.

Los vuelos de los ‘caza huracanes’ son fundamentales para observar tormentas poderosas y determinar la velocidad exacta del viento, la presión del aire, la ubicación, la dirección del movimiento y otras características que los satélites no pueden capturar por completo.

Con los datos arrojados, los meteorólogos estudian las tormentas en sistemas de cómputo que arrojan información que es transmitida a los gobiernos para alertar a la población del peligro que representan.

Fue hasta la noche del lunes cuando uno de los aparatos pudo ingresar a la tormenta para recopilar los datos. No obstante, los capturados hasta ese momento no permitieron determinar si Eta alcanzó en algún momento la destructiva categoría 5.

"Teníamos a nuestro cazador de huracanes de la NOAA WP-3D Orion", aseguró al diario Jonathan Shannon, especialista en asuntos públicos de la Oficina de Operaciones Marinas y de Aviación de la NOAA, responsables de los vuelos. "Pero tuvimos un problema de mantenimiento (el lunes por la mañana), perdimos ese vuelo", agregó, refiriéndose a la tarea de obtener una "solución" u observación, desde el interior de una tormenta.

En su texto Cappucci pregunta si ese fue acaso el único problema que experimentó la misión o si el avión de la Fuerza Aérea, un Lockheed C-130 Hercules, también los tuvo.

La misión más importante, dada la rápida intensificación de la tormenta, fue detenida por una falla mecánica el lunes por la noche, cuando el otro avión sí pudo volar, algo que Cappucci sugiere bastante inusual en una acción como esta y por la experiencia que tienen esos equipos en el vuelo dentro de las tormentas.

El primer avión pudo despegar hasta muy entrada la tarde del lunes y pudo recorrer solo 200 millas desde la base de Keesler, en Biloxi, Mississippi. Para entonces, al menos de 15 a 18 horas habían pasado sin ninguna observación desde el interior del cada vez más temible huracán.

“Al anochecer, Eta era una bestia”, describe Cappucci. “Las estimaciones de viento derivadas de satélites indicaron que los vientos tenían velocidades extremas, superando las 180 mph en ocasiones”.

Los meteorólogos tuvieron que basarse en la ‘técnica Dvorak’, que utiliza firmas de satélites para determinar qué podría estar sucediendo dentro de un ciclón tropical. “Los números estaban fuera de los gráficos, comparables a algunos de los ciclones tropicales más fuertes registrados en cualquier parte del mundo”, continúa el meteorólogo.

El Centro Nacional de Huracanes utilizó la ‘técnica Dvorak’ el lunes a las 7 pm (hora del este, ET) y fijó los vientos máximos sostenidos de Eta en 150 mph, pero en las imágenes los meteorólogos continuaron viendo con sorpresa el avance.

El equipo de la Fuerza Aérea a bordo del avión C-130 de reemplazo no logró ingresar al núcleo de la tormenta sino hasta cerca de las 9 pm (hora del este, ET). Pero cuando llegó, ya no se observaron vientos de categoría 5 como imaginaban quienes estaban en tierra.

“Entonces, ¿los retrasos agravados y la falta de observaciones perdieron algo? ¿O los satélites sobreestimaron la intensidad de Eta?”, cuestiona Cappucci. “Es imposible decirlo con certeza, pero los meteorólogos se sintieron aliviados una vez que los datos del interior de la tormenta finalmente comenzaron a llegar”.

Si bien los modelos del lunes lucharon por simular las perspectivas a largo plazo de Eta, fueron los datos del martes los que se ajustaron después del vuelo del cazador de huracanes.

Para Matthew Cappucci, si el pronóstico hubiera sido aún más incierto, “las repetidas misiones de reconocimiento fallidas podrían haber tenido mayores implicaciones de pronóstico, lo que es especialmente problemático cuando una tormenta amenaza un área densamente poblada”.

Afortunadamente, Eta no impactó con la fuerza de categoría 5 sino como categoría 4 en el Caribe Norte de Nicaragua, muy cerca de la frontera con Honduras y Nicaragua. En territorio centroamericano la tormenta ya parece haber dejado más de 100 muertos, pero no por la violencia de sus vientos, sino por la cantidad de agua que ha caído, generando fuertes inundaciones y derrumbes. En una pequeña localidad de Guatemala, la aldea Quejá, se estima que pudieron morir un centenar de personas debido a un deslave.

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