Bajo un inmenso bosque de banderas estadounidenses, con música country de fondo, puestos de comida tradicional, exhibiciones ganaderas, desfiles militares y réplicas de monumentos emblemáticos, Washington ha inaugurado las celebraciones del 250 aniversario de la Independencia con la apertura de la Gran Feria Estatal. Concebida como una gran exposición de la identidad nacional, el ambiente que se respira trasciende la simple conmemoración. La feria se ha convertido en el mayor escaparate político del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Juegos, monumentos falsos, vacas y muchas banderas: la feria de Trump por el 250 aniversario de EEUU
La Gran Feria Estatal por el 250 aniversario de Estados Unidos convierte la celebración de la independencia en un escaparate político para Donald Trump, entre patriotismo, polémica y división
Durante dos semanas, el National Mall se transforma en una gran postal del patriotismo estadounidense, especialmente para los cientos de miles de ciudadanos que respaldan la agenda de Donald Trump.
Cada pabellón proyecta una imagen de su estado: desde los rodeos y ranchos del oeste hasta los productos agrícolas del Medio Oeste, pasando por degustaciones gastronómicas, actuaciones folclóricas, demostraciones artesanales y una enorme rueda de la fortuna. Familias enteras recorren un recinto diseñado para celebrar la historia de una nación que alcanza el cuarto de milenio, mientras cientos de voluntarios reparten banderas y recuerdos conmemorativos.
Sin embargo, basta avanzar unos metros para comprobar que el relato de esta feria no gira únicamente en torno a la independencia de 1776. La presencia de Donald Trump resulta constante. Su imagen aparece en carteles, pantallas y material promocional, mientras los discursos oficiales vinculan el aniversario con una nueva etapa de "renacimiento americano", uno de los conceptos que el presidente ha convertido en uno de los ejes de su segundo mandato.

Artistas y estados de EEUU rechazan participar
Tras la retirada de varios artistas que rechazaron participar en unos festejos considerados excesivamente politizados, la inauguración acabó centrándose en un gran acto encabezado por el propio presidente. Entre referencias a George Washington, Abraham Lincoln y Ronald Reagan, Trump defendió que Estados Unidos vive una nueva edad de oro y presentó su proyecto político como la continuación natural del sueño americano.
La noche del 24 de junio, entre el sobrevuelo de bombarderos furtivos, bandas militares y un recubrimiento -que parecía un blindaje- Donald Trump aseguró que había devuelto a Estados Unidos "su grandeza", poniendo fin, según afirmó, a las burlas que el país sufría desde el extranjero.

Durante su intervención defendió el endurecimiento de la política fronteriza con México, reiteró su oposición a los derechos de las personas transgénero y destacó iniciativas como la renovación del estanque reflectante del Monumento a Lincoln y la construcción del nuevo salón de baile de la Casa Blanca.
No todos los estados aceptaron participar con el mismo entusiasmo. Oregón, Washington, Massachusetts, Maine, Vermont, Connecticut, Hawái y Alaska decidieron no instalar pabellones oficiales, alegando motivos presupuestarios o desacuerdos con el enfoque político del evento. California, uno de los principales bastiones demócratas, optó por una representación muy reducida, mientras que otros estados delegaron su presencia en agencias de promoción turística o asociaciones privadas. Estas ausencias reflejan la profunda polarización política que atraviesa el país, incluso en una celebración concebida para reforzar la unidad nacional.
Esa división también queda patente en la historia que la feria decide contar. El recorrido transmite la imagen de una nación construida gracias al esfuerzo, el emprendimiento y el patriotismo, mientras que los episodios más incómodos de su pasado apenas encuentran espacio entre los pabellones.

Los olvidados en la Gran Feria Estatal de EEUU
Los pueblos indígenas, primeros habitantes del territorio norteamericano, aparecen de forma casi testimonial. Algunas exhibiciones incluyen referencias al patrimonio cultural de determinadas naciones originarias, pero apenas se explican los desplazamientos forzosos, las expropiaciones de tierras o las políticas de asimilación que marcaron la historia de cientos de comunidades durante los siglos XIX y XX.
Algo similar ocurre con la historia de la población afroamericana. La esclavitud ocupa un espacio reducido dentro de un recorrido dominado por el orgullo patriótico. Tampoco reciben especial atención las leyes de segregación racial, la discriminación institucional o las largas luchas por los derechos civiles.
Esta selección de la memoria histórica no resulta casual. Desde su regreso al poder, la Administración Trump ha impulsado una reinterpretación del pasado estadounidense basada en el orgullo nacional y en el rechazo a lo que considera una visión excesivamente crítica de la historia.
Mientras tanto, en los alrededores del recinto, organizaciones indígenas, colectivos de derechos civiles y asociaciones afroamericanas han organizado actos alternativos para recordar precisamente aquellos episodios que consideran ausentes en la celebración oficial.

Una calle con el nombre de Trump en la India
En plena conmemoración del 250 aniversario de Estados Unidos, Donald Trump presumió en Truth Social de un homenaje recibido en Hyderabad, India, donde una avenida ha sido bautizada con su nombre. "La nueva Avenida Donald Trump en Hyderabad, India. ¡Gracias!", escribió el mandatario, presentando el reconocimiento como una muestra del prestigio internacional de su figura en un momento marcado por las celebraciones de la independencia estadounidense.
Mientras la Gran Feria Estatal de Washington proyecta una visión profundamente patriótica del país con el presidente como principal protagonista, este gesto desde India refuerza la imagen de un líder que busca proyectar su influencia más allá de las fronteras nacionales.

Trump lleva su imagen al pasaporte conmemorativo del 250 aniversario
La figura del presidente también aparece en los pasaportes conmemorativos del 250 aniversario. Trump presentó el diseño de edición limitada que el Departamento de Estado comenzará a emitir este verano dentro del programa America250. En el interior del documento figura un retrato del mandatario superpuesto al texto de la Declaración de Independencia, acompañado de su firma y del mensaje: "Welcome, but be good!" ("Bienvenidos, pero pórtense bien"), en alusión al endurecimiento de la política migratoria impulsada por su Administración.

El pasaporte mantendrá las mismas medidas de seguridad que los documentos ordinarios y estará disponible durante un tiempo limitado para los ciudadanos estadounidenses que lo soliciten mientras dure la campaña conmemorativa. La iniciativa se suma a otros elementos oficiales del aniversario, como monedas, pases para parques nacionales y distintos actos institucionales que incorporan la imagen del presidente.
Para la Casa Blanca, el diseño simboliza una nueva etapa de orgullo nacional ligada a las celebraciones de la independencia. Para sus críticos, supone un paso más en la identificación de los símbolos del Estado con la figura de Donald Trump, reforzando aún más el protagonismo del mandatario en una conmemoración que aspiraba a representar a todo el país.









