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Norma Jeane Mortenson

La historia de un legado poco conocido que une a Marilyn Monroe con México

A propósito de ‘Blonde’, la nueva película sobre la diva, del director Andrew Dominic que se estrenará en Netflix, revivimos la historia de migración que llevó a que la familia de la actriz se asentara en Coahuila, México.
Publicado 21 Ago 2022 – 11:34 AM EDT | Actualizado 21 Ago 2022 – 11:36 AM EDT
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Esta historia comienza con una primera migración, la que hicieron los abuelos de Marilyn Monroe, Otis Elmer y Della Mae Monroe, de Estados Unidos a México.

Otis era de Indianápolis, Indiana, mientras que Della había nacido en Bentonville, Arkansas. Sin embargo, en 1890, la sequía creó serios problemas en la agricultura del país, y los productores de granos del mediano oeste no pudieron competir con los insumos extranjeros. En plena crisis agrícola, la familia campesina de Monroe decidió viajar al sur e irse a vivir a un pueblo fronterizo en México conocido entonces como Porfirio Díaz (actualmente Piedras Negras, Coahuila).

En esa época no era extraño que los pobladores anglosajones se asentaran en tierras mexicanas. Era una idea fuertemente arraigada en las élites políticas de México la necesidad imperante de poblar las vastas regiones aún deshabitadas del país para explotar la riqueza de sus recursos naturales.

Pensaban que la mejor estrategia era la que habían implementado Estados Unidos y Europa: convocando y dándole la acogida a extranjeros que supieran trabajar el campo y trajeran consigo su conocimiento. Así que México, para entonces, era un destino apetecible para aquellos que querían buscar, como los Monroe, una mejor vida.

Con una cultura de campesinos de rancho y compartiendo las tradiciones fronterizas que los hizo aprender español, la pareja tuvo a su primera hija Gladys Pearl Monroe (1902) y luego, tres años después, a Marión. Pero poco podían imaginar estos inmigrantes que en esa tierra mexicana en donde se erigía la cultura del vaquero, nacería y crecería la futura madre del ícono global de la belleza: Marilyn Monroe.


Después de estar por más de una década en México, la familia Monroe se mudó de nuevo a Estados Unidos. Se fueron a Los Ángeles, California, alentados por la posibilidad de que Otis pudiera trabajar con Pacific Electric Railway, una de las grandes compañías que estaban construyendo los ferrocarriles del país.

A pesar de su corta estancia, Gladys Pearl conoció profundamente la cultura mexicana y hablaba indistintamente español e inglés. Sin embargo, crecer en California no marcó un destino muy próspero para la primogénita de los Monroe. Su padre falleció cuando tenía tan solo 7 años y, aunque hay un gran vacío de información sobre su época de adolescencia, se sabe que de joven se casó con el noruego Edward Mortenson, de quien se divorció justo antes de saber que estaba embarazada.

Este fracaso en su matrimonio marcará el tirante y doloroso vínculo que tejerá Gladys con su hija, a quien bautizará Norma Jeane Mortenson y quien luego, bajo el abrigo de productores de Hollywood, cobrará el nombre de Marilyn y retomará el apellido de su madre, Monroe.

La razón de Marilyn Monroe para ocultar sus raíces

Una infancia marcada por el abandono de una madre que, al reconocer su incapacidad para criar una niña sola, la dejó al cuidado de una familia adoptiva, los traumas que le dejaron los posteriores ataques de esquizofrenia de esa madre que tuvo que internarse en una clínica y el completo desconocimiento de quién era su padre hicieron que, cuando Marilyn Monroe empezó a convertirse en alguien famosa, tuviera que crear una especie de mitología nueva sobre sus orígenes.

En principio dijo que su padre había muerto para evitar hostigamientos sobre el abandono que había marcado su nacimiento.

Con el distanciamiento de su madre de quien alguna vez escribió “nunca me había dado un beso, nunca me había sostenido en sus brazos y apenas me había hablado”, los propios orígenes mexicanos de su progenitora también se diluyeron.


En realidad, tampoco era un rasgo que los representantes de Marilyn Monroe quisieran resaltar. La creación de un ícono del cine, como querían hacer de ella, tenía que estar exonerado de cualquier pasado diferente al de ser procedente de una tradicional familia blanca y protestante. Además, muchas lecciones había dejado Hollywood con la presión que había ejercido sobre la legendaria Rita Hayworth, por borrar cualquier rasgo de su latinidad.


Fue, sin embargo, en 1962, en su visita a México cuando Marilyn dejó en evidencia esa cercanía histórica y de corazón que mantenía con la comunidad mexicana. Según cuenta Medium, en medio de una gira que la llevó a conocer a Luis Buñuel y a la actriz Silvia Pinal, la diva del cine tuvo un encuentro con la prensa mexicana en donde afloró la pregunta sobre si saldría con un actor de ese país, a lo que ella, sorpresivamente, respondió en español: “¿Y por qué actor? ¡Con un mexicano basta!”.

La historia de Marilyn Monroe pudo haber replicado el viaje que sus abuelos hicieron y que los llevó a vivir en México. Su viaje habría sido, sin embargo, por el amor. Justo en esa gira del 62, la actriz conoció al escritor José Bolaños Prado, quien se convertiría en su amante y con quien iría de la mano a la gala de los Golden Globes. Sería ese su último acto público. Marilyn Monroe no volvió a México, como le prometió a su amante Bolaños.

Tras su fallecimiento inesperado el 4 de agosto de ese año, el fotógrafo George Barris reveló las últimas fotos que se le habían hecho en vida: en ellas llevaba un suéter de lana que recién había comprado en México.

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