El gobierno de Trump ha comenzado a construir el muro fronterizo a través de una sección del oeste de Texas en la región de Big Bend, marcando la primera gran construcción en un área de la frontera entre Estados Unidos y México donde los planes del gobierno han encontrado una fuerte oposición.
La administración Trump comienza la construcción del muro fronterizo en la región de Big Bend, en Texas
En la región más amplia de Big Bend en Texas, CBP se ha topado con una firme oposición por parte de propietarios de tierras, grupos ambientalistas, empresarios y rancheros, quienes afirman que esta remota región no es una zona de alto tránsito para la inmigración indocumentada.
El inicio de la construcción representa un hito importante dentro del plan de 46 mil millones de dólares del gobierno para blindar la frontera con muros, barreras, carreteras y tecnología, en un intento por cumplir una promesa clave de campaña del presidente Donald Trump de terminar el muro. Además, esto ocurre en momentos en que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) afirma haber duplicado el ritmo de construcción a lo largo de la frontera con México.
En un comunicado a The Associated Press, CBP señaló que «la instalación de paneles del muro fronterizo está en marcha» en un tramo de 47 millas en el condado de Hudspeth, al oeste de Texas, conocido como Big Bend 1. Existen en total cinco áreas de proyectos que conforman la región de Big Bend, de unas 500 millas de extensión, que va desde una zona del condado de Hudspeth al sur de El Paso hasta el lago Amistad.
CBP informó que los primeros paneles fueron erigidos el 15 de septiembre. En un mapa disponible en el sitio web de la agencia, donde se publican actualizaciones de la construcción del muro a lo largo de toda la frontera sur, una fotografía mostró una grúa levantando y colocando en su lugar uno de los paneles de acero de 30 pies de altura mientras los trabajadores de construcción observaban.
Esta nueva actividad fue independiente de un proyecto de infraestructura fronteriza en el cercano Parque Nacional Big Bend, donde el gobierno suspendió temporalmente la construcción en un intento por acercarse a los opositores.
Activistas planean continuar su lucha
En la región más amplia de Big Bend en Texas, CBP se ha topado con una firme oposición por parte de propietarios de tierras, grupos ambientalistas, empresarios y rancheros, quienes afirman que esta remota región no es una zona de alto tránsito para la inmigración indocumentada.
Activistas declararon el viernes que seguirán oponiéndose a los proyectos de infraestructura fronteriza en el resto de la región de Big Bend, aun cuando los paneles ya se están instalando.
Clara Benson, una de las fundadoras de la coalición No Big Bend Wall —la cual ha luchado contra los planes de CBP—, comentó en una entrevista el viernes que la organización había recibido reportes sobre camiones que trasladaban suministros a la remota área a lo largo del Río Grande (Río Bravo), y de contratistas limpiando terrenos para almacenar materiales.
Sin embargo, al hablar desde Washington D.C., donde ella y otros miembros de la coalición se reunían con legisladores, afirmó que la organización y otros sectores continuarán enfrentando los planes de construcción en toda la región.
«Seguiremos luchando por esta tierra sin importar cuál sea el resultado. Seguiremos luchando hasta el final», expresó Benson. «Hablas con la gente del oeste de Texas y te dicen que, incluso si lo levantan, lucharemos para que lo derriben. Así que esta lucha no ha terminado».
Trump ha prometido completar el muro fronterizo
La noticia llega mientras el gobierno acelera un plan para rodear toda la frontera con una combinación de muros de bolardos de acero de 30 pies de altura, barreras diseñadas para detener el cruce de vehículos, nuevos caminos para patrullaje y diversas tecnologías para disuadir y detectar a migrantes o contrabandistas.
CBP indicó que construye un promedio de 12 millas de barreras por semana a lo largo de las 2,000 millas de frontera con México, y recientemente alcanzó la marca de 200 millas de nuevas barreras construidas desde que inició el segundo mandato de Trump.
El promedio de 12 millas por semana duplica el ritmo que el titular de la agencia, Rodney Scott, mencionó a principios de este año.
La agencia ha enfrentado el rechazo de organizaciones ambientalistas, de un pequeño poblado que teme que el muro provoque inundaciones en su área, de comunidades nativas americanas que sostienen que la obra perturba sitios sagrados y de propietarios que afirman que la construcción invadirá sus tierras.
En Texas, gran parte de la resistencia se ha concentrado en los planes de la agencia para el Parque Nacional Big Bend, ubicado al suroeste del estado sobre el Río Grande, un atractivo para turistas de todo el mundo. No obstante, tanto río arriba como río abajo fuera del parque, gran parte del terreno es propiedad privada, y muchos de sus dueños han rechazado las acciones del gobierno.
A principios de esta semana, propietarios de tierras, rancheros y dueños de negocios en la región de Big Bend, junto con una organización sin fines de lucro dedicada a proteger el paisaje y el patrimonio local, presentaron una demanda para detener los planes del gobierno.
Asimismo, activistas y propietarios han asistido a reuniones de los condados para exigir a sus funcionarios electos que no colaboren con los contratistas contratados por CBP para edificar el muro, y numerosos dueños se han negado a permitir el ingreso a sus propiedades de funcionarios o contratistas para realizar mediciones de terreno.









