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En fotos: madres que fingieron la enfermedad de sus hijos y les indujeron síntomas de las formas más retorcidas

Suena descabellado o contra natura, pero ocurre. Se trata del Síndrome de Munchausen por Poder, también conocido como Enfermedad Inducida por el Cuidador y es una forma grave de maltrato infantil. A continuación, algunos de los casos más emblemáticos.
17 Dic 2017 – 09:09 AM EST
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Desde que Christopher tenía 11 días de nacido, Kaylene Bowen hizo que su hijo recibiera tratamientos médicos que no necesitaba, incluyendo 13 cirugías, alegan las autoridades. Lo llevó un total de 323 veces al médico. Este mes, fue arrestada en Texas y el niño de 8 años empezó a alimentarse sin asistencia y a jugar sin usar una máscara de oxígeno. Crédito: YouCaring.com / Dallas County Sheriffs Department
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Entre finales de los 70 y principios de los 80 la neoyorkina Marybeth Tinning tuvo siete hijos y adoptó uno. Uno de ellos murió al nacer, en el hospital. Los demás, empezaron a presentar problemas de salud que se agravaron hasta la muerte. Tras 10 horas de interrogatorio policial, Marybeth confesó haber matado a tres de ellos. Fue condenada a cadena perpetua y también diagnosticada con el Síndrome de Munchausen por Poder. New York State Department of Corrections
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A sus 11 años de vida, Jennifer Bush, había sido operada 34 veces a causa de una misteriosa enfermedad que le hacía vomitar lo que comía y la obligaba a alimentarse a través de un tubo en su estómago. En una corte de Florida se determinó que la madre de la pequeña, Kathy Bush, había causado todos los síntomas de la hija y fue condenada a prisión. Al salir de la cárcel, Kathy y su hija se reencontraron. Hoy Jennifer es adulta y sostiene que su mamá jamás abusó de ella. Alan Diaz/AP
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En 2011, Blanca Montano, de 23 años, fue sentenciada a 13 años de prisión en Arizona, después de haber infectado a su hija hospitalizada con bacterias como materia fecal. La pequeña de siete meses ya tenía un mes en el hospital y los médicos la trataron por nueve infecciones raras que la llevaron a cuidados intensivos. Crédito: Fred Dufour/AFP/Getty Images
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La pequeña Gypsy Rose, de Missouri, andaba en silla de ruedas y con una máquina para respirar, a causa de la leucemia. Su madre, Dee Blancharde, decía que la chica también padecía de distrofia muscular, epilepsia, asma severo y apnea, entre otras dolencias. Todo era falso y cuando Gypsy creció, comprendió los abusos que había sufrido y asesinó a su madre en venganza en 2015. Waukesha County Sheriff's Department photo via AP
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En Cincinnati, Monika Burgett fue acusada de fraude y de inventar síntomas médicos al menor de sus tres hijos. La mujer hizo ver que el menor estaba gravemente enfermo y este llegó a recibir metadona y medicamentos para el dolor que no necesitaba. También creó una campaña en GoFundMe para recaudar fondos para la supuesta enfermedad. En 2017, fue hallada culpable de poner en riesgo a un menor y un delito de fraude de telecomunicaciones. Crédito: The Cincinnati Enquirer via AP
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En Inglaterra, Lisa Hayden-Johnson fue acusada de abuso de menores por haber sometido a su hijo a 325 intervenciones médicas, alimentarlo por medio de una sonda y decir que tenía parálisis cerebral, fibrosis quística y diabetes. En 2007, fue condenada a tres años y medio de prisión. Crédito: Jean-Philippe Ksiazek/AFP/Getty Images
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Lacey Spears tenía un blog en el que escribía su día día junto a su hijo de 5 años: juegos, aventuras y también eventuales idas al hospital. Lacey lo alimentaba con comida contaminada con sal y fue internado en una clínica por envenenamiento. Allí la madre lo mató dándole más sodio a través de una sonda gástrica y la descubrieron gracias a una cámara de seguridad. En 2015 fue condenada a 20 años de cárcel por la Corte Suprema de Justicia. Crédito: The Journal-News, Joe Larese/AP
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Hope Ybarra documentó su lucha contra el cáncer públicamente, desde los avances en su tratamiento hasta cómo sería su ataúd. La menor de sus tres hijas también también estaba gravemente enferma y las otras dos comenzaron a sospechar que algo andaba mal. Una investigación demostró que Ybarra jamás tuvo cáncer y que causó el padecimiento de su hija envenenándola con agentes patógenos robados. Al recibir una sentencia de 10 años en texas, admitió que solo quería que las personas le prestaran atención. Crédito: iStock
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El Síndrome de Munchausen por poder también puede presentarse en enfermeras, ya que también ejercen el rol de cuidadoras. Así ocurrió a Genene Jones, quien fue encarcelada en 1983 por asesinar a una bebé con una inyección letal en un hospital de Texas. Este año su caso fue reabierto: según las autoridades, Jones podría haber matado a otros recién nacidos cuando trabajaba como enfermera. /AP
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Un caso similar es el de la enfermera Beverly Allitt, quien en 1991 asesinó a cinco niños y causó daños corporales a otros que estaban bajo su cuidado en un hospital de Inglaterra. El personal médico sospechó porque constantemente se registraban paros cardíacos en la sala de niños y alertaron a las autoridades. En 1993, Allitt fue declarada culpable y condenada a cadena perpetua por el Tribunal de Nottingham. Crédito: Joel Saget/AFP/Getty Images
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