Un reciente estudio de National Geographic destaca que dormir
una siesta de entre 15 y 30 minutos después del almuerzo es clave para la
salud cardiovascular. Este breve descanso ayuda a reducir el
estrés del corazón, y favorece la recuperación física,
siempre que no interfiera con el sueño nocturno. Incorporar este hábito no solo
mejora la presión arterial, sino que se traduce en una
mayor calidad de vida.
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