Los
compuestos químicos eternos contaminan objetos de uso diario
como utensilios de
cocina antiadherentes, alfombras,
empaques de
comida rápida y el
agua potable. La doctora Juanita Mora señala que la industria utiliza estas
sustancias sintéticas por su resistencia al agua y a la grasa. Debido a que el
cuerpo humano no puede destruirlas con facilidad, los químicos se almacenan con el paso de los años en órganos vitales como los riñones y el hígado.