Al menos 68 reclusos murieron durante enfrentamientos al interior de la cárcel Litoral de Guayaquil, la misma en la que se produjo una de las mayores masacres penitenciarias de Latinoamérica. El motín ocurrió por conflictos armados entre pandillas vinculadas a los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. Casi la mitad de las víctimas han sido identificadas, por lo que el gobierno ofreció ayuda psicológica a los familiares de los fallecidos.
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