Especialistas en Texas lograron
aplicar toxina botulínica en el
vientre materno para
tratar a una bebé diagnosticada
con gastrosquisis, una condición donde
los intestinos crecen fuera del abdomen. El
procedimiento innovador relajó los músculos de la pared abdominal y evitó que el defecto obstruyera las arterias vitales.
Tras el nacimiento y una cirugía posterior, la menor
cumplió casi un año de edad en perfecto estado de salud.