Tras casi 40 años de poder absoluto,
la muerte del ayatolá Alí Jamenei marca el
cierre de un capítulo definitorio para la Revolución Islámica. Conocido por su
estructura religiosa rígida y una
represión que muchos califican de sanguinaria, Jamenei gobernó Irán con mano de hierro desde 1989. Mientras
miles lloran su partida en las calles, otros celebran el fin de un régimen que se rehusó sistemáticamente a la apertura y al cambio social,
dejando un vacío de poder sin precedentes.
Te puede interesar:
Kuwait derriba por error aviones de EEUU y toque de queda en Pakistán tras muertes en el consulado