Casi la mitad de las nuevas
microempresas de
comida en
Riverside, California pertenecen a inmigrantes que ahora venden sus recetas legalmente.
El programa permite a los propietarios gestionar su tiempo y trabajar en casa, sin necesidad de un estatus legal, recibiendo
apoyo de organizaciones para traducir menús y trámites. Marcela Guerrero, propietaria de un negocio de mariscos, destaca que
esta ley le permite dedicarse a sus hijos mientras profesionaliza el oficio heredado de sus padres