Rusia envía un cargamento masivo de petróleo ruso a Cuba para
sostener el
sistema eléctrico durante un
máximo de dos semanas en medio de la crisis energética
. El buque, vinculado a redes sancionadas por Estados Unidos y la Unión Europea,
desafía las restricciones del Departamento del Tesoro que buscan presionar al régimen. Líderes del exilio cuestionan qué concesiones políticas otorgará la isla a cambio de este suministro,
mientras denuncian el uso de una flota fantasma para evadir sanciones.