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Eclipse Solar

El caso de dos abuelos que perdieron visión de niños por ver un eclipse: haz caso a las advertencias

Louis Tomososki es de Oregón y en 1963 vio directamente un eclipse parcial desde un campo de beisbol. El sol quemó la retina de su ojo derecho. Bill Hanlon tenía 13 años cuando observó el eclipse de 1952 en Alemania, hoy solo tiene el 10% de su visión. La retinopatía es un riesgo real y durante este próximo eclipse total del 21 de agosto es un peligro inminente sobre todo para los más jóvenes.
18 Ago 2017 – 2:21 PM EDT

Louis Tomososki tenía 16 años, era 1963 y el eclipse que se esperaba para el 20 de julio de ese año de principio de los 60 pasaba más bien desapercibido en Estados Unidos, lejos de toda la bulla y la afición que ha generado el eclipse total que sucederá este próximo 21 de agosto. Iba a ser total, sí, pero solo se iba a ver completamente en Alaska y Canadá. En Oregón, la tierra donde crecía Louis, solo se vería de manera parcial.

Sin estar muy enterado del fenómeno, esa tarde Louis estaba en la cancha de beisbol en donde solía entrenar. Cuando la luz del sol empezó a variar, el jovencito levantó la cabeza, cerró su ojo izquierdo y dejó el derecho completamente abierto y por 20 segundos, con sus ojos desnudos, miró el eclipse.

Louis Tomososki hoy tiene 70 años y desde entonces, como se lo narró a Fox, él ve el mundo como si todo estuviera cubierto por un velo: “Así como cuando en los noticiero le distorsionan las placas de un carro para no identificarlas”.

Este hombre de Oregón puede dar cuenta de cómo ha sido vivir por 54 años con retinopatía solar, la forma científica con la que se conoce a las consecuencias fotoquímicas que tiene sobre la retina la exposición directa a las radiaciones ultravioletas del sol.

“La retinopatía solar es un riesgo que no solo existe durante un eclipse, en realidad es algo que le puede pasar a cualquiera que se atreva a mirar de manera prolongada el sol. Lo que sucede es que como durante un eclipse el poder del sol parece disminuirse se hace más cómodo observarlo y esto hace que durante estos episodios aumente el registro clínico de casos de retinopatía”, le dijo a Univision el profesor de oftalmología del Bascom Palmer de la Universidad de Miami, y director del departamento de Retina de Palm Beach, Jorge Fortun.

Es difícil encontrar casos de retinopatía ocasionados por un eclipse, al menos en Estados Unidos, una escasez que quizás esté vinculada a que, por ejemplo, un eclipse solar total como el que va a ocurrir el próximo lunes no se ve en territorio estadounidense desde hace 99 años. Sin embargo, los registros médicos en varios lugares del mundo en donde han ocurrido eclipses dejan evidencia del riesgo.

En 1999, días después del eclipse que se vio en el Reino Unido, 14 personas ingresaron a salas de emergencias u hospitales con problemas visuales. “Uno de los casos más serios era de un paciente que había reportado ver el sol por alrededor de 20 minutos sin protección”, cuenta un estudio posterior publicado en 2002 en el que se recogieron todos los casos y en el que se describe cómo hospitales como el de Moorfields recibió 1,600 llamadas de gente que sentía que su visión había sido afectada por observar el eclipse.

Durante otro eclipse, en 1984, 11 personas en Manchester tuvieron daños permanentes en la retina. Mientras que un estudio realizado en Turquía después del eclipse de 1976 halló que 10% de quienes tuvieron lesiones oculares presentaron problemas de visión a largo plazo.

No mires el eclipse directamente: más casos

Más allá de los números, otro testimonio, el de Bill Hanlon, un hombre de 78 años, quien vive actualmente en Inglaterra parece ser la prueba fehaciente de que las alarmas sobre lo que puede ocurrir si se mira el eclipse de manera directa no es un mito.

Bill tenía 13 años, vivía en Alemania, y el 25 de febrero de 1952 paró junto con sus otros compañeros de clase a ver el eclipse total de sol que se vería en Europa y parte de Asia.

Sin ninguna protección, (en el año 1952 la popularidad de los lentes para ver eclipses era nula), Bill miró el sol que se ocultaba tras la luna de manera sostenida. “Como resultado yo solo tengo el 10 por ciento de mi visión, la luz quemó el centro de mis dos ojos”, confesó a diarios locales. “Puedo ver siluetas y colores pero todo lo demás se fue. No puedo ver la cara de la gente, no puedo manejar”.

“Después de minutos de ver el sol sin protección, la mayoría de las personas tendrá al menos un grado de daño permanente en la retina. El daño puede manifestarse como escotomas centrales (puntos ciegos), disminución de la visión, presentación de rayos de luz en la visión o deficiencias en la percepción de colores”, le dijo a Univisión Amy Gisbert, miembro de la Asociación Estadounidense de Optometría, egresada de la Universidad de Houston . “La mayoría de los problemas visuales mejorarán entre seis a seis meses, pero muchas personas tendrán defectos oculares permanentes debido a los rayos UV”.

Bill no sintió ningún dolor, porque la retina no tiene terminaciones nerviosas y tampoco estuvo mucho tiempo, pero con que la temperatura de la retina se incremente en 4 grados centígrados se pueden desencadenar lesiones fotoquímica en las células receptoras irreversibles.

En los anaqueles médicos los casos más comunes de retinopatía solar no provienen propiamente de los eclipses, “provienen más bien de personas con problemas psicológicos o bajo efectos de alguna droga que pierden esa reacción natural de retirar los ojos del sol cuando los miramos de frente”, explica Fortun. También se han dado, como quedó consignado en un famoso documento de 1988, entre 4 miembros de una secta religiosa que tras rezarle a Nuestra Señora de Monasterevin observaron el sol por más de 6 minutos esperando alguna aparición. El resultado perdidas visuales irreversibles.

Estados Unidos asistirá este próximo lunes a un fenómeno majestuoso, que vale la pena no perderse pero que solo se podrá observar de manera segura con lentes avalados para este propósito. A quienes más habrá que cuidar será a los más jóvenes que parece pasar inadvertidos de toda recomendación: Louis Tomososki y Bill Hanlon eran unos chiquillos cuando se atrevieron a mirar sin protección el eclipse.

(Este artículo se realizó con las ayuda y reportería de María Isabel Capiello)

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