Donaciones

De remendarse los zapatos con cinta adhesiva a regalar $11 millones: la sorpresiva donación de un hombre a organizaciones de niños

En vida, Alan Naiman ahorraba cada centavo y vivía sin lujos, pero tras su muerte a los 63 años, este hombre del estado de Washington dio una enorme sorpresa a quienes lo conocían: dejó una herencia de millones de dólares que donó a organizaciones para ayudar a niños.
29 Dic 2018 – 7:36 PM EST

Alan Naiman era conocido por hacer lo imposible para ahorrar cada centavo, tanto que ni siquiera sus seres queridos tenían idea de la fortuna que había amasado ni de los planes que tenía con ese dinero.

Por eso, cuando el trabajador social del estado de Washington falleció a los 63 años de cáncer, dio una gran sorpresa a todos los que le conocían: el hombre donó buena parte de su fortuna valorada en $11 millones para ayudar a organizaciones locales que trabajan con niños de escasos recursos, enfermos o abandonados.

Esa cantidad dejó perplejos no solo a los beneficiarios sino a los mejores amigos de Naiman que ahora le están preparando un homenaje en el primer aniversario de su muerte en enero.

Originario de Seattle, quienes lo conocían recuerdan que Naiman se remendaba los zapatos con cinta adhesiva, buscaba siempre las mejores ofertas en el supermercado a la hora del cierre y llevaba a sus amigos a restaurantes de comida rápida.

El hombre, que no estaba casado ni tenía hijos, era muy celoso con su intimidad, pero si en algo coinciden sus amigos es en que estaba empeñado en ahorrar. Según dicen, tenía diversos trabajos para acumular dinero pero rara vez se le veía gastándolo en sí mismo tras comprobar qué injusta era la vida con los niños más vulnerables.

Quienes le conocían creen que esa devoción a los menos favorecidos se la debía a su hermano mayor fallecido en 2013 y que tuvo una discapacidad de desarrollo.

Naiman, que había trabajado en la banca, también estuvo empleado durante décadas en el Departamento de Servicios Sociales y de Salud. Ganaba $67,234 al año y tenía otros trabajos adicionales para hacer dinero extra, en ocasiones hasta tres a la vez.

Además de lo que ahorró trabajando incansablemente y gastando poco, el hombre también recibió una herencia millonaria de sus padres, según Shashi Karan, que fue compañera de Naiman en un banco.

En sus últimos años, contento por poder acceder a los descuentos para seniors, Naiman se compraba la ropa en el supermercado. Le encantaban los carros, pero la mayor parte de su vida manejó autos viejos y parecía disfrutar de la soledad de los viajes en carretera.

Tras su muerte, en enero del año pasado, su amiga Sashi Karan se dio cuenta de lo poco que sabía de la vida privada de su excolega de trabajo y amigo, pese a que lo conocía desde hace muchos años.

“No sé si era solitario. Creo que era un ermitaño", afirma la mujer.

Así repartió el dinero

La mayoría de las organizaciones infantiles que se beneficiarán del dinero de Naiman no lo conocían pese a que sus caminos se cruzaron alguna vez.


El hombre dejó $2.5 millones al Pediatric Interim Care Center, una organización privada del estado de Washington que ayuda a hijos de madres que tienen problemas con las drogas para que los bebés superen la adicción con la que nacen. Ese grupo usó lo que describen como una de las mayores donaciones que han recibido para pagar la hipoteca del local de su sede y comprar un nuevo vehículo para transportar a los 200 bebés que reciben de hospitales cada año.

Naiman había llamado al centro para pedir ayuda para un recién nacido cuando trabajaba en el departamento de Servicios Sociales hace una década. La fundadora de esa organización, Barbara Drennen, apareció en medio de la noche para llevarse al bebé.

“Nunca hubiéramos soñado que algo así nos podría pasar. Me hubiera encantado conocerlo. Me hubiera gustado que viera a los niños que está protegiendo", dijo la mujer.

Además, Naiman donó $900,000 a Treehouse, una organización que asigna hogares de acogida a los niños que lo necesitan. El hombre conocía este grupo porque había sido padre de acogida hace años y había llevado a niños a que los ayudaran como parte de su trabajo.

Treehouse está usando el dinero de Naiman para expandir su programa de tutorías para universitarios y asesoría profesional.

“La austeridad con la que vivía, a la que dedicó su vida, era para esto", afirmó Jessica Ross de Treehouse. “Es realmente un regalo para todos nosotros ver esta demostración genuina de filantropía y amor".


De costa a costa, todos nos convertimos en 'Ángeles de Esperanza' por St. Jude y logramos la meta

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