Así encuentra la cazarrecompensas Michelle Gómez a los fugitivos que ni la policía ni el FBI han podido atrapar

De padre mexicano, esta investigadora privada ganó fama cuando en 2013 logró encontrar un costoso yate robado por un hombre que, además, le debía dos millones de dólares al fisco. Ahora está concentrada en encontrar a Raymond McLeod, un exmarine que mató a su novia en California y que está prófugo en Centroamérica.

La caza recompensas Michelle Gómez.
La caza recompensas Michelle Gómez.
Imagen Archivo particular

Esta historia comienza con un fugitivo: Raymond McLeod, un exmarine estadounidense que estaría escondiéndose en América Central con el alias de ‘Matt’ o ‘Mateo’. Tiene como protagonista a una madre: Josephine Wentzel, quien no va a descansar hasta que McLeod, el presunto asesino de su hija Krystal Mitchell sea atrapado y puesto tras las rejas. Y termina con una cazarrecompensas: Michelle Gómez, conocida en su gremio como la más hábil seguidora de rastros y quien le ha prometido a la madre encontrar al hombre.

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Desde junio de 2016 la policía empezó a buscar a Raymond McLeod, quien fue acusado por un fiscal de haber asesinado a su novia, Krystal Mitchell, y quien después del crimen se dio a la fuga según las autoridades, primero a México y luego a Guatemala. La policía ha mantenido el caso abierto a pesar del tiempo que ha pasado y de los esfuerzos infructuosos de atraparlo, gracias a que la madre de Kristell, Josephine Wentzel, ha dedicado su vida a encontrar al presunto asesino que dejó a sus dos nietos huérfanos.


En sus miles de pesquisas y contactos internacionales para dar con el paradero de este hombre, un amigo le recomendó a Wentzel que hiciera contacto con Michelle Gómez, una mujer menuda –de menos de 5 pies de altura (1,50 metros)–, inquietante, de origen mexicano, bautizada por los medios como la “mejor cazarrecompensas del mundo”.

“Efectivamente, hice contacto con ella, quería ver si podía ayudarme. Ella dijo que iba a mirar el caso. Yo le entregué mucha información que había colectado durante estos años y ella me dijo que me iba a ayudar. Aunque aún hoy no recibo ninguna noticia concreta de parte de ella”, le contó Wentzel a Univision Noticias.

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Aunque Michelle Gómez no ha vuelto a hablar con Josephine Wentzel, la investigadora privada, que de niña fue entrenada por sus padres para que aprendiera a construir una computadora por cuenta propia, está comprometida con encontrar a Raymond McLeod. No por la recompensa de 11,000 dólares que la policía ha ofrecido para quien ofrezca datos que conduzcan a su captura, dice ella, sino porque “hay que evitar que ese hombre siga matando jovencitas allá donde se encuentre”.

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La reputación de Michelle Gómez

Que Josephine Wentzel haya llegado a contactarse con Michelle Gómez para conseguir al escurridizo McLeod no es una aleatoria coincidencia. A esta investigadora privada, radicada en Lockhart, Texas, la antecede una fama que parece probar que es capaz de encontrar lo que nadie encuentra, de atrapar a los que ni la policía ni el FBI han podido atrapar.

Así al menos quedó demostrado cuando en 2013 Alternative Collection Solutions, una de las principales agencias de recaudación de deudas y cobro de Estados Unidos, la contactó para que los ayudara a recuperar un costosísimo yate de la marca Hatteras, de 53 pies, llamado ‘Morning Star’, que un hombre identificado como Ryan Eugene Mullen había robado hacía más de un año.


“Cuando yo entré al caso estaba concentrada en recuperar ese yate, pero luego me contactaron agentes del FBI y me dijeron que si encontraba a ese hombre debía informales porque era un prófugo que le adeudaba más de dos millones de dólares a las agencias del gobierno federal”, recuerda Michelle, quien, sin embargo, se mantuvo fiel a la solicitud inicial que le había hecho su cliente: devolver el lujoso bote robado.

Después de seguirle el rastro a más de cuatro hombres que aparecían con un nombre parecido y diferentes números de seguro social –la forma que había creado Mullen para que nadie diera con su paradero– Michelle encontró el bote y entregó el prófugo a la justicia.

Todo quedó registrado con lujo de detalles en un extenso artículo que publicó la revista Wired y ese caso hizo que la reputación de Gómez creciera en todo el país.

"Yo terminaba devolviendo en 72 horas los carros que la compañía no había logrado recuperar por años".


“Yo empecé buscando carros que la gente no devolvía o no terminaba de pagarle al banco. Sabía que no se podía llamar a las personas a decirles que estaban buscándolos de una agencia de recaudo, había que encontrar una manera de acercarse a ellos, de ganar su confianza y así conseguir información que condujera al vehículo. Yo terminaba devolviendo en 72 horas los carros que la compañía no había logrado recuperar por años”, cuenta Gómez.

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Sin embargo, sus métodos en realidad son mucho más sofisticados y complejos que eso.

¿Cómo encontrar a los que nadie encuentra?

Michelle Gómez trabaja con un programa que suministra bases de datos pagadas, que se llama FindMySkip.com. Ahí cruza información y datos que están vetados para la mayoría de los mortales. Además, suele disfrazarse y camuflarse haciéndose pasar siempre por alguien más, generalmente local, pero, sobre todo, cuenta con algo que ella define como un don.

“Yo veo cosas, tengo visiones, corazonadas. Fue algo que me empezó a pasar después del nacimiento de mi hija, en el que por unos momentos tuve muerte clínica. A veces veo si un carro está tapado en un sótano, veo el paisaje en donde puede estar una persona que estoy buscando o puedo ver si una máquina ha sido desguazada para ser vendida en otro país como pasó con los equipos de Caterpillar que recuperamos, cosas así”, cuenta Gómez.

Además de esa particular combinación de prácticas, cada vez que Michelle Gómez se embarca en un caso va en búsqueda de cuatro cosas que ella ha reducido en las siglas SITS, por sus significados en inglés.

“Cuando uno está buscando a una persona como a este exmarine Raymond McLeod, uno tiene que preguntarse por cuatro cosas”, explica la investigadora.

La primera es en dónde está viviendo, cuál es su refugio (Shelter).

La segunda, quién le está dando dinero, si trabaja con sus manos, qué talento tiene, cómo se gana la vida (Income).

La tercera, cómo se está moviendo y transportando (Transportations). Y, por último, su rastro en las redes sociales (Social Media)”.

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En el caso Raymond McLeod, Gómez parece haber encontrado algunas de estas pistas.

“Él es un hombre que trabaja con las manos, siempre le ha gustado levantar pesas, así que le viene muy bien el trabajo de la construcción y tengo información que dice que puede estar construyendo un hostal en la ciudad costera de Livinsgton, Guatemala”. Además, ha podido comprobar que los padres de este fugitivo tienen dinero. “Tenían una compañía y aunque la cerraron no clausuraron la cuenta del banco asociada a esa empresa y una buena parte del dinero ha estado fluyendo hacia fuera del país”.

"Un fugitivo siempre tiene un ayudante. Yo por eso siempre uso a la familia"


Así va construyendo Gómez sus casos, muchas veces usando a las familias como carnadas. “ Un fugitivo siempre tiene un ayudante. Yo por eso siempre uso a la familia. Ellos no están huyendo, están viviendo su vida, ayudando al fugitivo, no están esperando que alguien los investigue”.

Fue así, justamente, a través de su esposa y su hija, que Michelle Gómez dio con el paradero de Luis Rodríguez, prófugo de la justicia que había sido acusado de la muerte de Joe Storie en 2011, presuntamente por conducir ebrio. Como quedó registrado ampliamente en el podcast Reply All, que les dedicó dos capítulos a las artimañas de esta cazarrecompensas, fue siguiéndole el rastro a su familia como Gómez descubrió que Rodríguez había huido a España.

Esta mujer está convencida de que puede sacar de su escondite a Raymond McLeod. Solo está a la espera de que su red de informantes le ayude a tener pistas más claras del lugar en donde está. “Una vez tenga ese punto exacto voy a inventar algo para que él se vea obligado a salir de su escondite, cosas que no podría hacer la policía”, dice con gracia la mujer que, sin embargo, asegura que una vez lo tenga en frente se lo entregará a las autoridades locales para que lo traigan de vuelta a Estados Unidos y “que así la madre de Krystal Mitchell pueda finalmente tener algo de paz”.

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