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CityLab Arquitectura

Un edificio de apartamentos para los amantes de las bicicletas

Cykelhuset, en Malmö, Suecia, está concebida para sustentar un estilo de vida sin autos.
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18 Sep 2016 – 1:21 PM EDT

Mientras la vida peatonal (y que evita el automóvil) gana adeptos por todo el mundo, un equipo de arquitectos ya está diseñando un edificio de apartamentos cuya finalidad pone en primer plano a las bicicletas.

Cuando Cykelhuset o “casa de la bicicleta”, abra en Malmö, Suecia, en diciembre, se convertirá en el primer complejo residencial del país sin los tradicionales espacios de parqueo, sostiene Anders Gustafsson, miembro de la empresa Hauschild+Siegel, que diseñó el edificio. Malmö, añade Gustafsson, “está abrazando cada vez más el uso de la bicicleta, pero aún, en los códigos relativos a la construcción de edificios, prevalece una ideología centrada en el auto”. La ciudad generalmente establece que por cada departamento debe existir un espacio de parqueo. Con Cykelhuset, en cambio, el equipo de Hauschild + Siegel decidió “desafiar el statu quo creando una alternativa”, indica Gustafsson.

Cykelhuset “comenzó con una intervención política que retaba las normativas de parqueo en la ciudad”, acota Gustafsson. Él y su colega Cord Siegel presentaron una propuesta al departamento de planificación de la ciudad, la cual consistía en utilizar el dinero ahorrado por medio de renunciar a la construcción de espacios de parqueo, para así fomentar un ambiente favorable al uso de la bicicleta entre sus residentes. Persuadido de la sostenibilidad de la propuesta, el departamento de planificación urbana dio luz verde.

El edificio de siete pisos, ubicado a apenas unos minutos de la estación central de trenes, incluirá, bajo techo, un amplia área de parqueo para bicicletas; los ascensores, balcones, y puertas tendrán una amplitud mayor que la habitual para que quepan los manubrios y las ruedas. Por su parte, una flota de “bicicletas de carga” estará disponible para transportar a los niños pequeños y a algunos comestibles. Cykelhuset dotará a cada apartamento de un buzón de correo extra-grande, gracias al cual los residentes podrán recibir envíos de un tamaño mayor a los que podrían transportar en bicicleta.


En el primer piso del edificio, serán separadas 34 habitaciones con el fin de que sean alquiladas de noche, cual si fuera un motel. A cada uno de estos sui géneris apartamentos corresponde una bicicleta, la cual los visitantes podrán encontrar a la salida de la estación de trenes más próxima, cosa de que puedan andar en ella hasta Cykelhuset, y usarla durante su estancia.

Si bien la idea del edificio es anular por completo el uso de autos –de hecho, el documento enviado al departamento de planificación de Malmö decía “todos los viajes en Malmö pueden darse en bici” –, los arquitectos han capitulado ante su necesidad ocasional. Una “suscripción de movilidad” integrada dará derecho a los residentes, cada mes, a un servicio de viajes compartidos y a un número pequeño de viajes gratis en tren y autobús si las condiciones del tiempo son realmente adversas. También se realizará mantenimientos y reparaciones gratuitas anuales a las bicicletas.

Además de promover un estilo de vida sostenible, el diseño del edificio tendrá un bajísimo impacto en el medioambiente. La calefacción y el agua caliente funcionará con energía solar, y, gracias a un sistema de irrigación automático, será posible mantener un área verde en la zona de la fachada, explica Gustafsson. Asimismo, cada balcón presume de enormes tiestos que contribuyen al embellecimiento simétrico del lugar; y un invernadero compartido recoge el agua de lluvia propiciando un espacio común para todos.

La construcción sostenible en Suecia, sostiene Gustafsson. “ha estado centrada fundamentalmente en minimizar el consumo de energía en el proceso de construcción como tal, y del gasto energético por los residentes dentro del edificio”. Cykelhuset reinventa entonces el papel que puede tener un edificio de apartamentos en la transformación del estilo de vida, no solo de sus habitantes, sino de la ciudad en que está enclavado. Y todo de la mano de la bicicleta. Incluso las ventanas del edificio, prosigue Gustafsson, se inspiran en una bici: son redondas, como rindiendo homenaje a las ruedas sobre las que, muy pronto, los arquitectos esperan que todos utilicen en Malmö.


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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