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CityLab Arquitectura

Los beneficios que Atlanta podría obtener del estadio que no necesita

El Mercedes-Benz Stadium costará 1,200 millones de dólares y, aunque no es vital para la ciudad, ésta podría verse beneficiada.
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13 Sep 2016 – 10:50 AM EDT

El Georgia Dome no tiene ningún problema. La semana pasada acogió un partido de la NFL y dos partidos de fútbol universitario en pocos días. El techo, las luces, la plomería, el césped sintético: todo funcionó muy bien. Todo el mundo pareció pasarla bien.

Pero en medio de un incontenible auge de estadios en todo el país, ser simplemente adecuado es motivo de condena.

Por lo tanto, erigiéndose inmediatamente al lado de la instalación de 24 años de edad, se encuentra el Mercedes-Benz Stadium, de 1,200 millones de dólares. A partir del próximo año, albergará la mayor parte de los partidos de los mismos equipos y aficionados que el Georgia Dome actualmente acoge. Estará lleno de comodidades tan atractivas como innecesarias: un marcador de 360 grados bajo un techo retráctil en forma de molinete, la mayor estatua de un pájaro a nivel mundial y más.

"Cuando se construye un estadio actualmente, hay que preguntarse, ¿cómo hacemos que los aficionados salgan de las salas de sus casas?", dice Mark Carter, uno de los arquitectos de la firma tvsdesign, quienes trabajan en el nuevo estadio. "Bueno, si no se les da todo lo que desean de sus casas, además de una experiencia en vivo, es un fracaso".

Los propietarios de equipos —especialmente de equipos de la NFL— quieren instalaciones como el estadio Mercedes-Benz, porque les ayuda a aumentar los ingresos y mantenerse al día con las aspiraciones de la liga. Las pocas franquicias que aún juegan en instalaciones antiguas son obligadas por la NFL a construir nuevas, incluso después de costosas renovaciones.

De forma similar a la necesidad percibida de construir centros de convenciones a finales del siglo XX, los funcionarios públicos compran o por lo menos se sienten presionados a apoyar opulentos estadios que se presentan como imprescindibles, no sólo para evitar que los equipos deportivos abandonen la ciudad, sino para asegurar grandes conciertos y megaeventos que mantengan los hoteles y restaurantes llenos de turistas.

En Atlanta, el Mercedes-Benz Stadium casi garantiza que los Falcons de la NFL permanecerán en la ciudad unas cuantas décadas más; a su vez, la ciudad será premiada con un Super Bowl en 2019, una Final Four de baloncesto de la NCAA en 2020, y un juego de campeonato nacional de fútbol de la NCAA en 2018. Una nueva franquicia de la MLS también tendrá al estadio como sede a partir del próximo año.

Es una recompensa similar a lo que la ciudad obtuvo cuando el estado de Georgia construyó el Georgia Dome en 1992. Antes de su construcción, el Fulton County Stadium al aire libre no era lo suficientemente bueno para un Super Bowl y parecía que los Falcons serían reubicados. Un nuevo estadio en el centro, junto al Georgia World Congress Center (GWCC) implicaba que los Falcons se quedarían y la ciudad podría ser sede de eventos deportivos nacionales para los que previamente no calificaba.

"En ese momento, los funcionarios estaban intentando hacer todo lo posible por el centro de la ciudad", dice Tom Ventulett de tvsdesign y el arquitecto encargado del proyecto del Georgia Dome. "Se conectaba con el Metro de Atlanta, convirtió una zona fea de la ciudad, donde llegaban todos los trenes, en una zona deliciosa y vibrante del centro", añade.

También era un hito del diseño arquitectónico: un techo traslúcido de fibra de vidrio recubierto de teflón que creó lo que en ese entonces era la estructura con mayor luz libre a nivel mundial. "Era un placer estar allí", dice Ventulett. "El techo dejaba pasar una gran cantidad de luz".

Pero las esperanzas de los residentes de la zona de que el estadio pudiera beneficiar más a los vecindarios cercanos se desvaneció rápidamente, y pronto el edificio se consideró más un muro que un puente hacia el centro. "Algo que no logró fue conectar los lados este y oeste de la ciudad, como se había anticipado", dice Ventulett. Actualmente, un 38% de los hogares de Westside tienen ingresos anuales de 38,000 dólares o menos y un 25% de los residentes están desempleados. "Se suponía que estimularía el desarrollo en el Westside, pero las limitaciones del sitio en ese momento no permitieron que ocurriera la conexión", añade el arquitecto.


tvsdesign es uno de las cuatro empresas de arquitectura que trabajan en el nuevo estadio. Con las lecciones aprendidas por los arquitectos y vecinos, este proyecto podría ser mejor que lo que fue el Georgia Dome para los residentes promedio de Vine City, English Avenue y Castleberry Hill quienes no pueden darse el lujo de asistir a un partido de los Falcons.

Carter explica que, después de que el Georgia Dome sea demolido el próximo año, el sitio se convertirá en un parque público 310 días al año (cuando en el nuevo estadio no se esté celebrando un evento). "Se conecta con un área verde que está creciendo alrededor de la Beltline, se extiende a través Centennial Olympic Park e International Plaza y continúa hasta los parques de nuestro Westside", añade. "Forma una ciclovía y una clara conexión peatonal".

El nuevo estadio, dice Carter, tendrá un diseño más transparente mientras a su vez amplifica el "poder y la energía de Centennial Park y reconecta Westside con el corazón de la ciudad".

"Podríamos haber intentado demostrar que los sitios suburbanos funcionan; que serían más baratos y estarían menos relacionados con la política", dice Carter, "pero Arthur [Blank, dueño de los Falcons] está comprometido con la ciudad".

Y con la esperanza de hacer más por los alrededores del estadio, la propia fundación de Blank ha anunciado un compromiso de 15 millones de dólares para su " Fondo de Prosperidad del Vecindario Westside", que se habrá utilizado completamente para el año 2020 y coincide con el compromiso financiero de la Autoridad de Desarrollo de Atlanta con la misma área. Eso no garantiza una mejor calidad de vida para los residentes actuales de Westside, pero es más que lo que la mayor parte de los dueños de equipos deportivos están dispuestos a comprometer en nuevas instalaciones en ciudades con iguales desventajas.


Aparte de inversiones comunitarias a corto plazo, ¿quién puede estar seguro de que Atlanta no se verá obligada a tener esta misma conversación nuevamente en el año 2040? Ventulett, quien fundó tvsdesign en 1968, ha vivido para ver la apertura y cierre de dos recintos del centro de Atlanta que él diseñó, el Georgia Dome y el Omni Arena ( demolido en 1997). Es una proeza poco común para un solo arquitecto y va en contra de la ambición y el sentido de monumentalidad que va unido a lo que a menudo son grandes proyectos caros y financiados con fondos públicos (la ciudad está aportando 200 millones de dólares al Mercedes-Benz Stadium mediante un impuesto de ocupación).

Con una risa pesimista, Ventulett dice que "no es agradable" verlos a ambos clausurados. "Usted sabe, el mercado cambia y, desafortunadamente, los cambios son mucho más rápidos en los deportes. Sólo hay que responder a ellos".

Carter dice que no hay mucho que un arquitecto pueda hacer sobre las cortas vidas de las instalaciones deportivas en la actualidad. Pero hay una gran diferencia entre el Georgia Dome —un proyecto estatal al cual los Falcons pudieron realizar muy pocos aportes en cuanto al diseño— y el Mercedes-Benz Stadium, que es nada menos que el orgullo y la alegría de Blank. Es propiedad del GWCC, pero lo opera su equipo de fútbol.

"El Georgia Dome, a pesar de sus innovaciones y su recepción positiva, no fue diseñado para ser un icono", dice Carter. "Arthur realmente quiere hacer de este estadio una instalación emblemática a nivel internacional que haga sobresalir a Atlanta. Ése es un propósito mucho más elevado".

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


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