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500 años después, hallan una explicación a la misteriosa epidemia que mató al 80% de la población de México

Es considerada una de las peores epidemias de la historia de la humanidad. En 1545, dos décadas después de la llegada de los españoles a México, una enfermedad conocida como 'cocolitzli' se desató por primera vez . Ahora, científicos creen haber encontrado la causa.
17 Ene 2018 – 7:20 PM EST

En las décadas posteriores a la llegada del conquistador español Hernán Cortés a las costas de México, una de las peores epidemias de la historia humana se extendió en esta entonces nueva colonia española matando a casi al 80% de la población nativa.

El 'cocolitzli' (peste o pestilencia, en español), como lo llamaron los locales, tuvo dos brotes especialmente letales: el primero entre 1545 y 1548, que aniquiló a unos 6.4 millones de personas (el 80% de la población); y el segundo entre 1576 y 1578, que mató a 4.4 millones más (un 45% de la población).

El misionero Fray Juan de Torquemada escribió en la Ciudad de México en 1576: "El lugar que conocemos como Nueva España quedó casi vacío. Muchos estaban muertos y otros casi muertos (...) se excavaron grandes zanjas y desde la mañana hasta la puesta del sol los sacerdotes no hacían otra cosa que cargar cadáveres y tirarlos a las zanjas sin la solemnidad reservada para los muertos".

¿Qué mal pudo haber sido tan letal? Durante años, investigadores consideraron que la causa de la epidemia pudo haber sido alguna de las enfermedades ya conocidas que los españoles trajeron consigo al Nuevo Mundo.

Pero ahora, científicos del Max Planck Institute para la Ciencia de la Historia Humana publicaron un trabajo en Nature Ecology and Evolution en el que concluyeron que se trató de la Salmonella Enterica, un tipo de bacteria que causa fiebre tifoidea o fiebre entérica.

El estudio analizó los dientes de 29 restos humanos extraídos de un cementerio de la epidemia en la Gran Plaza de Teposcolula-Yucundaa, en Oaxaca, que perteneció al pueblo mixteco. Los análisis se realizaron con un nuevo algoritmo (llamado MALT) que permitió a los investigadores identificar ADN de este tipo de salmonella.

Esta ciudad era particularmente buen escenario para este estudio, dice Åshild Vågene, otra autora del estudio, "dado el contexto histórico y arqueológico" ya que tras la epidemia la urbe se trasladó a un valle vecino dejando el cementerio epidémico esencialmente intacto.


Los científicos unieron fragmentos de ADN en donde pudieron encontrar rastros en 10 de los esqueletos de una subespecie de esa bacteria que causa fiebre entérica.

Y si bien los analistas no pudieron confirmar mediante el estudio cuál es el origen de la bacteria, Vågene dijo a The Washington Post que estiman "que es probable que haya sido traída por los europeos", porque esta cepa específica ya existía en el viejo continente. "Es la primera pieza del rompecabezas para descubrir qué causó este misterio epidémico", dijo.

Sin embargo, los autores del estudio reconocen que esta bacteria pudo haber interactuado con otros patógenos. Vågene explicó que esta bacteria específica puede ser una de varias causas de la enfermedad. "Solo podemos buscar patógenos que sabemos que existen hoy (...) No podemos buscar cosas que no sabemos que existían".

Los investigadores argumentan que hasta ahora muchas enfermedades infecciosas eran muy difíciles de rastrear en restos humanos, por lo que las investigaciones se basaban principalmente de descripciones históricas de los síntomas.

"Esta es la primera vez que científicos recuperan evidencia molecular de una infección microbiana de esta bacteria utilizando material del Nuevo Mundo", explican en el estudio.

Kirsten Bos, paleopatóloga molecular de Alemania y una de las autoras de la publicación, destaca que el algoritomo MALT es "un avance crítico en los métodos disponibles para investigadores de enfermedades antiguas".
"Ahora podemos buscar huellas de agentes infecciosos en el registro arqueológico, que es especialmente relevante para casos en los que la causa de una enfermedad no se conoce a priori".

Detallan que la fiebre entérica, de la cual la fiebre tifoidea es la variedad más conocida hoy en día, causa fiebre alta, deshidratación y complicaciones gastrointestinales. Varios de los síntomas coinciden con testimonios de aquellos años.

Basado en las autopsias que realizó en la época, el doctor Francisco Hernández, dio esta descripción: "Las fiebres eran contagiosas, en su mayoría letales. Lengua seca. Sed enorme. Orina de colores verde mar, verde vegetal y negro. Los ojos y todo el cuerpo se tornaron amarillos. Esta etapa fue seguida por delirio y convulsiones. Luego dolor en el pecho, abdominal, temblor y disentería (diarrea).

La fiebre tifoidea se propaga a través de alimentos o agua contaminada con heces de una persona enferma. Hoy en día, la enfermedad se asocia a sitios de hacinamiento y pobreza y se considera aún una importante amenaza para la salud en todo el mundo. Solo en el año 2000 hubo aproximadamente 27 millones de casos, informan los expertos.

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