Barcelona se convierte en el
epicentro de la
política internacional con la llegada de destacados
líderes mundiales como
Lula da Silva, Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum. El encuentro busca consolidar a las fuerzas progresistas como
una alternativa sólida frente al avance de los movimientos ultraconservadores globales. Los mandatarios coordinan estrategias para defender el multilateralismo y
aportar soluciones conjuntas a los grandes problemas de la humanidad.