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Asesinatos

La Kim Kardashian de Pakistán muere estrangulada por su hermano en un "crimen de honor"

Qandeel Baloch, comparada a menudo con la mediática estrella estadounidense, era admirada -aunque también criticada- por su libertad y valentía, inusuales en un país tan conservador. Su hermano confesó haberla asesinado "por honor" y dijo no sentirse arrepentido.
17 Jul 2016 – 3:09 AM EDT

Qandeel Baloch, conocida como la Kim Kardashian de Pakistán por sus selfies sugerentes en las redes sociales, murió estrangulada "por honor" por su propio hermano Muhammad Wasin en este país musulmán conservador.

Baloch, comparada a menudo con la mediática estrella estadounidense, fue estrangulada el viernes por su hermano, según le declaró el homicida a la policía.

Wasin le explicó a la policía que drogó a su hermana y luego la estranguló. Posteriormente, en una comparecencia a los medios en la que se mostró desafiante, dijo no sentirse arrepentido.

"Ella estaba en la planta baja (de la casa) mientras nuestros padres dormían en la parte superior. Eran alrededor de las 10:45 pm cuando le di una pastilla.... y la maté", explicó Wasin en una conferencia de prensa organizada por la policía de la ciudad de Multan, en el centro de Pakistán, según reseña la agencia AFP.

El jefe policial de esa ciudad, Azhar Akram, había informado previamente que Wasin había confesado su crimen y dijo que "mató a su hermana por 'honor' tras sus escandalosos videos, la mayoría difundidos en Facebook".

Fue la propia familia quien denunció el " crimen de honor" ante la policía.

La reina de Instagram de Pakistán

En el momento del crimen, Baloch, de unos 20 años, y su familia se habían desplazado de la ciudad de Karachi, en el sur, hasta el pueblo de Muzzafarabad, en la provincia de Punyab, en el centro, para las vacaciones del Eid.


Pese a que, según fuentes policiales, el hermano murió tras estrangular a Baloch, la policía - que desplegó a unos cien agentes- pudo detenerlo.

Qandeel Baloch, cuyo verdadero nombre era Fauzia Azeem, tenía decenas de miles de seguidores en las redes sociales.

En los selfies y los videos de pocos segundos que colgaba en internet solía aparecer muy bien peinada y maquillada, posando de forma provocativa y con ropas sensuales, en unas imágenes que sus compatriotas más conservadores consideraban escandalosas.

La joven tenía miles de seguidores que l a admiraban por su libertad y por su valentía, inusuales para una mujer en un país tan conservador,pero también muchos detractores que no cesaban de criticarla e insultarla en línea.

Los padres de la víctima eran "pobres" y Qandeel les pagaba el alquiler, indicó a la AFP un oficial de policía en el lugar, Saeed Gujjar.

Por su parte, su hermano Wasim "no tenía trabajo ni fuentes de ingreso", después de haber trabajado durante un tiempo en una tienda de celulares, agregó.

De acuerdo con el diario local The Express Tribune, Baloch había pedido en repetidas ocasiones al Ministerio de Interior paquistaní que la protegiese por las continuas amenazas que recibía, pero "al no recibir respuesta" se había planteado abandonar el país.

"Sé que no me van a proporcionar seguridad y no me siento segura, por lo que he decido marcharme al extranjero con mis padres", había confesado la joven celebridad al diario.

Qandeel Baloch desató una fuerte polémica cuando el día de San Valentín apareció con un escotado vestido color púrpura, desafiando al mismísimo presidente paquistaní, que había hecho un llamamiento a la juventud para que no celebrara esta fiesta "occidental".


"La gente está loca, sobre todo las chicas. Recibo muchas llamadas donde me dicen que les inspiro y que quieren ser como yo", declaró a la AFP en aquella época.

Más recientemente, había difundido unos selfis con un clérigo, donde aparecía ella con la toca de astracán. A raíz estas imágenes, el muftí fue suspendido de un comité religioso.

La noticia de su muerte suscitó indignación y un debate sobre los crímenes de honor en Pakistán, donde cientos de mujeres mueren cada año en manos de familiares alegando que deshonraron a la familia.

"#QandeelBaloch muerta en un crimen de honor. Cuántas mujeres tendrán que morir antes de que (Pakistán) adopte una ley contra los crímenes de honor", exclamó la directora Sharmeen Obaid-Chinoy, ganadora este año de un Óscar por un documental que denuncia estos crímenes.

"Lo que es horroroso es que es una epidemia. Creo que ninguna mujer estará segura hasta que no empecemos a enviar a la cárcel a los hombres que matan a las mujeres", dijo a la AFP.

El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, prometió medidas legislativas contra los "crímenes de honor" tras ver el documental de Sharmeen Obaid-Chinoy.

La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán (HRCP), Zohra Yusuf, confirmó a Efe que el asesinato de Baloch "es otro caso de crimen de honor", y reveló que pudo ser motivado por sus polémicas fotos.

Según la HRCP, en lo que va de año 262 mujeres han fallecido víctimas de crímenes de honor, 84 de ellas por elegir marido sin el permiso de la familia y 149 por mantener "relaciones ilícitas".

En 2015 se dieron casi mil casos, de acuerdo con la HRCP, que alerta de que esas cifras esconden una realidad aún mayor que queda fuera de los registros por la falta de denuncias.

Los llamados "crímenes de honor" son muy habituales en el sur de Asia y suelen implicar a familiares que vengan lo que consideran una afrenta que contraviene la conservadora moral tradicionalista.


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