La guerra contra el narco cumple 10 años en México y las cifras de violencia no dan tregua

Diez años después de que el presidente Felipe Calderón inició esa lucha contra el crimen organizado, el panorama de violencia, enfrentamiento entre cárteles, asesinatos y víctimas colaterales continúa siendo uno de los problemas que más azota el país.

En diciembre de 2006 el entonces presidente de México Felipe Calderón declaró el inicio de la "guerra" de su gobierno contra el crimen organizado, una lucha que a finales de su administración era percibida como la más agresiva y violenta en los últimos años. Según cifras oficiales al menos 106,378 personas fueron asesinadas en ese periodo. Diez años después, en lo que va del mandato de Enrique Peña Nieto, el panorama de violencia, enfrentamiento entre cárteles, asesinatos, y víctimas colaterales continúa siendo una realidad en el país.

En los cuatro años que Peña Nieto lleva como presidente, la Procuraduría General de la República ha registrado un total de 28,515 homicidios vinculados a la delincuencia organizada, según detalló un informe elaborado por el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información (Cenapi). Se trata de la primera vez que el gobierno mexicano proporciona una estadística de este tipo, clasificando los casos en los que las personas fallecidas fueron, de alguna forma, vinculadas con el crimen.

No obstante, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la Secretaría de Gobernación y fiscalías, que contabilizan el número de homicidios dolosos sin importar si fueron a causa del crimen organizado, se detalla que durante ese mismo periodo ocurrieron al menos 63,000 crímenes.

Aunque la administración de Felipe Calderón se caracterizó por registrar un alza considerable en el número de homicidios, la cifra documentada en los primeros cuatro años de su sexenio es solo 5,000 asesinatos mayor que la de Peña Nieto, con alrededor de 68,000 homicidios dolosos de 2006 a 2010, según datos del Inegi.

De acuerdo con Javier Oliva, experto en seguridad nacional, en 10 año s la cifra real de homicidios es incalculable, ya que existe una gran cantidad de personas desaparecidas, homicidios que no son calificados como tal y otros asesinatos cometidos por el crimen organizado de los que el gobierno no tiene conocimiento.

Estados siguen siendo un campo de batalla

Desde 2006 a la fecha, pese a los diversos operativos que se han implementado por el Ejército, la Marina y la creación de corporaciones policiales especializadas, 13 estados, encabezados por Guerrero, Chihuahua y Sinaloa, continúan siendo los focos rojos del crimen. En la lista también se encuentra el Estado de México, Tamaulipas, Veracruz, Jalisco, Michoacán, Sonora y Coahuila.

Según los últimos datos publicados por Inegi, Guerrero registró la tasa más alta de homicidios en 2015 con 67 asesinatos por cada 100,000 habitantes, después Chihuahua con 42, y Sinaloa con 36.

La violencia en estos estados mexicanos ha estado estrechamente relacionada con los asentamientos geográficos de las células del crimen organizado. Según datos de la Procuraduría General de la República operan nueve organizaciones criminales y 45 células delictivas son sus aliadas; todas ellas se esparcen por el territorio mexicano.

La forma de delimitar la actual geografía que divide los dominios de los cárteles ha ido cambiando debido a que se han roto las viejas estructuras y ahora los grupos criminales buscan adueñarse de rutas y centros de distribución, según expertos en narcotráfico consultados en ocasiones anteriores por Univision Noticias.

Uno de los cárteles que más ha logrado expandir su territorio en los últimos años es el Jalisco Nueva Generación, que tiene presencia en Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Nayarit, Guerrero, Morelos, Veracruz y es el único que se reporta en la Ciudad de México, como lo detalla el último informe de la Agencia para el control de las Drogas de Estados Unidos titulado '2015: National Drug Threat Assessment Summary'.

Policía debilitada, presupuesto debilitado



Javier Oliva aseguró que la llamada “guerra contra el narcotráfico” comenzó en junio de 2005, con el primer operativo de carácter policiaco-militar llamado ' México Seguro', que se llevó a cabo bajo la administración de Vicente Fox y desde entonces indicadores como el número de homicidios no han cedido.

“Estamos hablando de tres presidentes que de manera consecutiva se han recargado primordialmente en las fuerzas armadas como el principal recurso para contener y someter al crimen organizado. Sin embargo, a la fecha aún no podemos decir que México tenga corporaciones estatales y municipales fuertes”, señaló.

Durante este sexenio, dos hechos evidenciaron el debilitamiento de las fuerzas policiales en México: la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, a manos de miembros de diversas corporaciones municipales, y las ejecuciones extrajudiciales en el Estado de México, cuando miembros del Ejército abatieron a 22 presuntos delincuentes en el municipio de Tlatlaya. Así mismo, en 2013 comenzaron a surgir grupos comunitarios armados, quienes se hacen llamar las 'autodefensas' para protegerse de las extorsiones que sufrían por parte del crímen organizado.

Tras esos hechos, de acuerdo con Oliva, pese a las grandes sumas de dinero que se invierten año tras año en seguridad y lucha contra el crimen organizado, las autoridades no han logrado fortalecerse y cumplir con sus objetivos.

Según el proyecto del Presupuesto de Egresos para 2017 habrá recortes de hasta el 100% en acciones y programas relacionados con seguridad y justicia en el país. Además, el subsidio que reciben los estados para combatir la delincuencia sufrirá un recorte de casi 1,000 millones de pesos mexicanos, pese a que los homicidios registran un incremento sostenido desde el año pasado.

Otras instancias como la Fiscalía para la búsqueda de personas desaparecidas tendrán menos recursos de los recibidos cuando en el caso de esta fiscalía apenas era solo una Unidad Especial.