El canciller del régimen de Maduro, Jorge Arreaza, en una rueda de prensa desde la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, calificó el enfrentamiento entre militares venezolanos e indígenas en la frontera del sur con Brasil como un “falso positivo”.
Se trata de una fuerte acción represiva de la Guardia Nacional ocurrida a las 7:00 de la mañana del viernes, en un sector denominado Kumaracapay, cerca de Santa Elena de Uairén, donde un grupo de indígenas de la etnia pemón intentó impedir el paso de convoyes con el propósito de impedir que obstruyeran el paso de ayuda humanitaria.
Los indígenas fueron repelidos por los militares con armas de fuego y gases lacrimígenos, En la acción resultaron asesinadas dos personas y otras 15 heridas.
Pero según Arreaza, “lo que ocurrió esta mañana nada tiene que ver con lo que ha circulado (…) Hay una guerra mediática”. Sostuvo que las heridas fueron hechas con “armas blancas, flechas y esas cosas”. Los indígenas recogieron numerosos casquillos de balas y los heridos fueron llevados a un hospital en Brasil, donde los atendieron.
Su versión dista mucho de la versión de la teniente Grecia Roque, una de los cuatro funcionarios militares que los indígenas han retenido luego del mencionado ataque.
En un video grabado y difundido por redes sociales, la teniente Roque admite que estuvo mal "disparar contra el pueblo indígena", al que le pide perdón por la acción violenta. "No quiero un futuro así para mi hijo", agrega con lágrimas en los ojos.
"Mi general Padrino López: piense bien. No actúen en la forma violenta. El pueblo indígena no está haciendo nada malo. Piense bien lo que va a hacer. No use las armas contra el pueblo indígena", añade.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterrez, urgió este viernes al gobierno de Maduro a "no usar la fuerza letal contra manifestantes". En tanto, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, aseguró que el mandatario socialista sería un "cobarde" si ataca a personas desarmadas.