“¡ Están vivos bajo los escombros!, necesitamos ayuda para sacarlos”, este es el mensaje que Grenimar Guas compartió con N+ Univisión al tener la certeza de que seis de sus familiares están atrapados bajo cientos de toneladas del edificio donde habitaban en La Guaira, Venezuela, tras los dos sismos de 7.2 y 7.5 registrados durante la tarde del pasado miércoles. A casi 100 horas del colapso del inmueble, ellos se mantienen con vida a la espera de los cuerpos de rescate.
"¡Están vivos en los escombros!": el desesperado grito de una mujer para salvar a seis familiares atrapados en Catia La Mar
A casi 100 horas de los dos temblores que sacudieron a la zona norte central de Venezuela, Grenimar Guas pide ayuda para rescatar a seis de sus familiares, que permanecen bajo los escombros de uno de los distintos inmuebles colapsados tras los sismos del 24 de junio.
La confirmación de vida la obtuvo de una mujer que esta tarde fue sacada por los rescatistas que laboran en el edificio N3 de La Páez, ubicado en la parroquia de Catia de La Mar. En el lugar se encuentran sus familiares cercanos a la zona de desastre, quienes no han dejado de retirar con las manos piedras y bloques de cemento colapsados ante la falta de equipos de rescate. Hasta el último corte de información de las autoridades realizado el 28 de junio de 2026, se tiene un registro de 1.450 muertos y 3.238 heridos; la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima 50.000 desaparecidos.
Los familiares de Grenimar Guas son:
-Madre: Lenys Margarita García
-Hermanos: Roosvel Guas y Xoana Guas García
-Sobrinas: Kendall Sofía Guas Bolívar, Hanna Lozada Guas.
-Cuñada: Sandra Bolívar
El grito de auxilio: necesitamos recatistas
“Mi madre está viva, mi hermana, mi hermano están abajo vivos. Acaban de sacar a una señora y mandó esta información y los nombró a todos, es un vecina de ellos. Están vivos, por favor. Esto es en el Bloque 3 de La Páez en Catia la Mar”, comentó.
Grenimar Guas es habitante de Tucupido, estado Guárico, ubicado a cinco horas de distancia de la zona devastada. La última vez que habló con sus familiares fue poco después de las 4 de la tarde del 24 de junio, horas antes de que se cortara el servicio eléctrico y de comunicación en La Guaira por los dos temblores registrados entre las 6:04 y las 6:05. La diferencia entre ambos fue de 39 segundos.
"Mi hermana, que iba a viajar, mi hermana Ana Guas, iba a viajar a llevar a su hijo al médico para allá. Yo había hablado con mi madre; le dijimos que le llevábamos unas cositas para allá, unos granos, un cilantro, llantén y otras cosas le llevábamos a ella. Hablamos con ella hasta las 4 y pico de la tarde. Después de eso empezó a llover. Al saber de los sismos, nos tratamos de comunicar con ellos, pero no hemos tenido respuesta", narra Grenimar.
Al no tener información de ellos y ver videos e imágenes en redes sociales, comenzó a llamarlos para saber si se encontraban bien. Cada uno de los mensajes nunca fue respondido; las llamadas al teléfono celular eran enviadas al buzón. La preocupación poco a poco se fue convirtiendo en angustia al no tener conocimiento de su familia y saber que la magnitud de los temblores había devastado a La Guaira.
"Confío en Dios y pido que se difunda y que puedan rescatarlos a todos con bien. Que toda la información se pueda llevar y llegar a cada uno de los lugares y que puedan rescatar a todas esas personas que están allí. No es nada fácil. No, no, no, no", explica.
El único enlace de información proviene de un excuñado y del padre de la cuñada, quienes permanecen en el lugar aguardando noticias de rescate. Su padre y hermano ya se trasladaron al lugar. Grenimar denuncia que las autoridades no han proporcionado información oficial sobre los residentes de la estructura afectada, sumiendo a los deudos en la incertidumbre.
Ante el colapso informativo y la lentitud de los operativos, la familia ha recurrido a la difusión pública como estrategia para lograr visibilidad. Solicitan que la situación por la que están pasando sea compartida en medios de comunicación y redes sociales para facilitar el rescate de su familia, así como de otras personas atrapadas en ese inmueble y otros que se derrumbaron.
