Un “mar amarillo” ha tomado las calles de la Ciudad de México desde el martes; miles de aficionados colombianos han convertido la capital azteca en un punto de encuentro mundialista en la víspera del partido Colombia vs. Uzbekistán, programado para este miércoles 17 de junio de 2026.
El ‘mar amarillo’ invade México antes del Colombia vs. Uzbekistán
Miles de aficionados colombianos han llenado calles y espacios emblemáticos de la capital mexicana en la previa de su encuentro mundialista, en un ambiente de fiesta que ha sorprendido a locales y visitantes
Entre cánticos, banderas y una energía que recuerda a las grandes inauguraciones mundialistas en otras latitudes, la ciudad vive una fiesta que se extiende desde Paseo de la Reforma hasta el Ángel de la Independencia, pasando por Xochimilco y distintos puntos turísticos, en una celebración que ya trasciende fronteras y que reúne a colombianos residentes en México, Estados Unidos, Canadá, otros países y, por supuesto, Colombia.
.jpeg&w=1280&q=75)
En la cobertura de N+ Univision, tres voces de la comunidad colombiana en el exterior narran cómo viven este momento histórico, entre emoción, nostalgia y una esperanza que se mantiene intacta de cara al partido de esta noche, cuyo resultado aún es incierto.
La Ciudad de México se convierte en tribuna colombiana
El ambiente en la capital mexicana se ha extendido como una marea constante. Las camisetas amarillas dominan el paisaje urbano, los cantos no se detienen y los puntos más emblemáticos de la ciudad se han transformado en escenarios improvisados de celebración.
Entre esa multitud, la sensación general se repite: nadie esperaba ver algo así fuera de Colombia. Una de las asistentes lo resume con asombro al mirar el flujo incesante de aficionados: “Es algo que nunca pensé que pasara, pero ha sido grandioso”, una frase que se mezcla con el ruido de tambores y banderas agitadas en el aire.
.jpeg&w=1280&q=75)
Desde Bucaramanga y viviendo en México desde hace años, Camila Orduz recorre la ciudad con la sensación de estar dentro de una celebración que supera cualquier expectativa previa.
Al ver el movimiento de colombianos en las calles, no duda en describirlo con contundencia: “Ver tantos colombianos en otro país apoyando a la selección… es una completa locura, nada como nosotros para vivir esta fecha”. En su voz se mezcla orgullo y sorpresa por una comunidad que, incluso lejos, mantiene la misma intensidad.
El Mundial, dice, tiene algo profundamente emocional. No es solo fútbol, es memoria y pertenencia: “Es un sueño porque los sigo desde pequeña en eliminatorias y es algo que todavía no me lo creo”. La frase cae entre risas nerviosas y emoción contenida, como si aún le costara procesar lo que está viviendo.
En medio del ambiente festivo, insiste en lo que representa este momento: “Para mí representa unión y amor hacia el país”, una idea que se repite entre quienes han convertido la ciudad en una extensión simbólica de Colombia.

El Mundial visto por colombianos desde Estados Unidos en Ciudad de México
Desde West Palm Beach, Florida, Claudia Ruiz Levy viajó junto a su esposo para vivir el Mundial desde cerca, en una experiencia que conecta directamente con la diáspora colombiana en Estados Unidos.
Su primer impacto fue la hospitalidad mexicana, que se convirtió en parte esencial del viaje: “Vivir el Mundial en México ha sido una experiencia increíble, la hospitalidad de los mexicanos ha sido increíble”. La frase refleja no solo el evento deportivo, sino la convivencia cultural que se ha generado en la ciudad.
El momento más fuerte para ella fue el banderazo en el Ángel de la Independencia, donde la ciudad parecía teñida completamente de amarillo: “Ver ese ‘río’ de camisetas amarillas en un sitio tan emblemático como el Ángel fue hermoso”. La escena, dice, es de esas que se quedan grabadas.
Pero su mirada también se extiende a Estados Unidos, donde la emoción del Mundial se vive a la distancia. Desde Miami hasta otras ciudades, la comunidad colombiana sigue el torneo conectada por pantallas, redes y encuentros familiares: “Todos mis amigos en los Estados Unidos están superemocionados”, comenta.
Incluso destaca un detalle que la sorprendió en la capital mexicana: la convivencia entre aficiones. En medio del amarillo colombiano, también hubo espacio para el respeto de otras hinchadas: “Había muchos aficionados mexicanos… y nos dijeron que estaban apoyando a nuestro equipo también”.
Colombianos celebran la pasión del futbol
Desde Tampa, Florida, Ana Milena Vega llegó a México con ocho miembros de su familia para vivir el Mundial como una experiencia colectiva, casi generacional. Su primera impresión es de gratitud inmediata: “México se ha portado divino con todos nosotros… nos han tratado como hermanos”. Esa idea de cercanía atraviesa todo su relato.
Uno de los momentos más significativos fue el banderazo en el Ángel de la Independencia, donde convivieron distintas nacionalidades en un mismo ambiente festivo: “Fue increíble ver tanto a mexicanos como a colombianos… incluso gente de Uzbekistán celebrando la pasión del fútbol”. La imagen resume el carácter global del evento.

Ana Milena insiste en que lo que ocurre va más allá del espectáculo deportivo. Para ella, el fútbol es punto de encuentro: “El fútbol es aquel medio que nos une… aquí se olvidan las diferencias, aquí nos unimos en un solo corazón por la tricolor”.
Desde su llegada, la experiencia ha sido constante: camiseta puesta desde el avión, recorridos por la ciudad y una inmersión total en el ambiente mundialista. “Desde que llegamos hemos portado la camiseta… fue hermoso”, recuerda.
Y en medio de la emoción familiar, su expectativa para el partido mantiene el tono festivo: “Espero cantar como mínimo tres goles… me los voy a gozar muchísimo”.
América Latina en una misma calle
Más allá del partido, lo que ha ocurrido en la Ciudad de México muestra algo más amplio: una América Latina reunida en un mismo espacio simbólico. Colombianos, mexicanos y otros aficionados de la región han compartido calles, celebraciones y momentos de convivencia que trascienden la competencia deportiva.
El amarillo colombiano convive con el verde mexicano y con múltiples identidades latinoamericanas que, por unos días, parecen hablar el mismo idioma emocional: el del fútbol como punto de encuentro.
.jpeg&w=1280&q=75)
Colombia vs. Uzbekistán, un partido que ya es historia
Aunque el Colombia vs. Uzbekistán aún no tiene resultado, la historia ya se escribió fuera de la cancha. Las voces de Camila Orduz, Claudia Ruiz Levy y Ana Milena Vega muestran cómo el Mundial se vive también desde la migración, especialmente en Estados Unidos y América Latina, donde la distancia no rompe el vínculo con la selección.
Y mientras el balón aún no decide el marcador, la Ciudad de México ya dejó una imagen difícil de borrar: una comunidad dispersa que se encontró en una misma fiesta, bajo un mismo color, con una misma ilusión.