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Reggaeton

Estos genios pueden probar que el reggaetón es pura poesía

A través de videos en Instagram, este par de intelectuales cuestionan el límite entre el reggaetón y la alta cultura.
13 Sep 2016 – 7:00 AM EDT

Por ti yo corro un millón de yardas descalzo


Por encima de vidrio roto


Por ti yo floto como un piloto


Por el aire y le llego al espacio


Por allá va tu pelo lacio


- 'Uyi Guaye' de Calle 13


La relación entre la cultura popular y la alta cultura siempre ha estado dibujada por líneas muy borrosas. A pesar de que la concepción que durante siglos tuvimos sobre el arte siempre fue más cercana a la divinidad que a lo mundano, solo hace falta ver el panorama completo de cualquier ejemplo para notar que en realidad, lo bello del arte está en la cotidianidad.


Las primeras culturas primitivas dibujaban en sus cuevas el conocimiento empírico del día a día. Las pinturas rupestres fueron el registro de la cotidianidad de los primeros humanos que a su vez inventaron la primera forma de escritura y la primera forma de arte pictórico.

En la edad media, los trovadores cantaban versos y sonatas dedicados a las princesas que vivían guardadas en los castillos, tan inalcanzables como los deliciosos banquetes que se cocinaban para los nobles. La idea del amor en la música occidental nació de ahí, del deseo de la imposibilidad de un ciudadano común de llegar a hablar siquiera con una doncella de la realeza.


Nadie había cuestionado la relación cotidiana con el arte hasta las vanguardias del siglo XX, cuando Marcel Duchamp firmó un mingitorio con su pseudónimo R. Mutt en 1917 para exponerlo en una muestra en Nueva York. La pieza fue rechazada por el comité de la exhibición pero el concepto de arte cambió para siempre a partir de su existencia.

La pregunta que planteó Duchamp en 1917 sigue vigente. Es la misma que nos hacemos cuando vamos a un museo de arte contemporáneo. ¿Por qué un urniario firmado por un personaje inexistente es arte? La respuesta está compuesta de más preguntas.

Uno de los verdaderos valores del fenómeno de Juan Gabriel es haber borrado la frontera entre la cultura de barrio y la alta cultura de una manera muy simbólica al haberse presentado en el Palacio de Bellas Artes por primera vez en 1990. Ese concierto del Divo de Juárez marcó la historia del recinto inaugurado en 1934 como la primera vez que un artista popular se presentaba en ese foro dedicado únicamente a expresiones de alta cultura.


Lo mismo sucede con las canciones de Residente de Calle 13 “el máximo exponente del pecado”. Sus letras podrían ser solo frases vulgares y ‘de mal gusto’, pero la manera en la que compone ciertas imágenes es equiparable al trabajo poético de los escritores más valorados en la historia. Residente es un genio para escribir marranadas sin pretensiones que terminan pareciéndose a una forma muy contemporánea de usar el lenguaje callejero en la literatura sin ganas de serlo.

Oye flaca
Este sudaca quiere tener sexo con caca
Kinki, peludo como Chewbacca
Quiero tener sexo puerco, sucio como de inodoro
Oríname en el pecho
- 'Mala suerte con el 13', Calle 13 feat Mala Rodríguez

“Es algo así como un tipo de activismo cultural. Todo sirve," dijo Residente hace unos meses en España. "Mis letras sirven igual que puede servir un documental, un libro, una obra de teatro o una película. El objetivo es concienciar a la gente y, al mismo tiempo, conectar con el mundo que tiene ganas de que las cosas mejoren." ¿Y cómo mejora uno el mundo a través de rimas y palabras soeces?


No hace falta ninguna decalración oficial por parte del músico para entender por qué usa ese lenguaje de corte callejero y un tanto violento en sus canciones. El rap siempre se ha valido de su street credit para decir todo lo que hay que decir en un tono tajante e irreverente. El reggaetón trae consigo una tradición de hip-hop que no se puede borrar ni siquiera en un contexto latinoamericano.

“No me importa si todo lo que escribo a ustedes los ofende,” dice René sobre un beat brincón en 'Ven y critícame' después de haber eructado desde las bocinas unos segundos antes. “Tampoco me importa un carajo si este disco vende, si yo quisiera vender algo, montaba una tienda,” continúa y no se detiene durante toda la letra de 'Ven y critícame' de su disco Los de atrás vienen conmigo de 2008. “Prefiero regalarte musica, aunque tú no la entiendas, yo digo 50 malas palabras por segundo, porque la realidad es que me gustaria cambiar este puto mundo.”

Para demostrar que el reggaetón es solamente otra forma de poesía, este par de ingeniosos españoles hicieron el proyecto ¿Reggaetón o Poema?, donde recitan versos que bien podrían pertenecer a un poema de Pablo Neruda o una canción de Daddy Yankee.

¿Puedes adivinar si es reggaetón o poema?


Probablemente no...


Porque en todo caso, es lo mismo.


Un mismo arte en formas distintas.

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