Marihuana

"Es la peor etapa para consumirla": expertos advierten sobre los peligros de la marihuana en la adolescencia

La mayoría de los estudiantes de secundaria en EEUU no cree que el consumo regular de esta droga sea perjudicial, pero se equivocan: está demostrado que afecta el desarrollo cerebral de los jóvenes e incluso puede reducir su coeficiente intelectual.
30 Dic 2017 – 11:57 AM EST

Que algo sea legal no implica que necesariamente sea bueno para el organismo. Así ocurre con el licor y hasta con determinados tipos de alimentos, pero ahora el argumento adquirirá una nueva connotación en California que a partir del 1 de enero legaliza el uso recreativo de marihuana en mayores de 21 años.

Aunque la medida podría hacer ver a los jóvenes que el consumo de esta hierba está exento de riesgos, la ciencia indica lo contrario para este grupo demográfico. Los expertos concuerdan en que el reto que se plantea con la legalización de la marihuana entre los jóvenes es de percepción y actitud. Muchos podrían inferir que el hecho de que sea legal quiere decir que consumirla no acarrea daños y eso podría alentarlos a usarla.

Según el Instituto Nacional de Drogas, a medida que una droga se percibe como menos peligrosa, más aumenta su consumo entre los jóvenes. Según el Instituto Nacional de Drogas, hoy en día 71% de los estudiantes del último año de secundaria ( high school seniors) no cree que el consumo regular de marihuana sea perjudicial.

Pero se equivocan: las repercusiones de consumirla a esa edad pueden afectarlos a largo plazo. "Es la peor etapa para consumirla", dijo al Washington Post Krista Lisdahl, directora del Laboratorio de Neuropsicología de la Universidad de Wisconsin, quien llama la atención sobre los efectos de la marihuana en el cerebro de los adolescentes, que está en pleno desarrollo.

Varios estudios han demostrado que el consumo regular de marihuana (una vez por semana o más) modifica la estructura del cerebro adolescente, sobre todo en las áreas relacionadas con la memoria y la resolución de problemas.

El coeficiente intelectual también puede deteriorarse. Una investigación de la Universidad de Duke estudió a un grupo de personas en Nueva Zelanda durante la niñez y la adultez y encontró que su coeficiente intelectual llegó a reducirse hasta en 8 puntos en aquellos que consumieron la droga durante varios años en su adolescencia. Quienes no llegaron a probarla, no perdieron ni un solo punto.

Los científicos encontraron una correlación entre la cantidad consumida y la edad en la que se comenzaba el consumo. La mayor caída del coeficiente intelectual ocurrió en personas que consumían al menos una vez al día. También tuvieron peores resultados en cuanto a toma de decisiones y memoria.

“"La marihuana es el componente ideal para arruinarlo todo para un niño. Si eres un atleta, un jugador de ajedrez, miembro del equipo de debates o artista necesitas que tu memoria funcione bien y la marihuana deteriora el circuito cerebral", explicó a la revista Time Hans Breiter, profesor de Ciencias del Comportamiento y Psiquiatría de la Universidad de Northwestern, quien ha realizado varios estudios en torno al tema.

"A medida que más estudio la marihuana más me pregunto si deberíamos tener una legislación que prohibiera su uso para todas las personas menores de 30 años", insiste.

La Asociación Estadounidense de Pediatría (AAP) de hecho se opone a la legalización de la marihuana debido a su potencial daño para niños y adolescentes. "Sabemos que puede ser muy perjudicial para su desarrollo. Hacerla más disponible a los adultos, incluso cuando hay restricciones, aumentará su acceso a los adolescentes", declaró en un comunicado Seth Ammerman, quien participó en la redacción de las políticas de la AAP sobre la legalización de la marihuana.

Más potente, más peligrosa

De los más de 500 químicos que están presentes en la marihuana, uno de ellos, el delta-9-tetrahydrocannabinol (THC) es responsable de la mayoría de sus efectos psicotrópicos. La concentración de este componente ha aumentado significativamente en la marihuana durante los últimos años: de un contenido promedio de 3.74% en 1990 pasó a 10% en 2013 e incluso más en otros productos, indica la web creada por el Instituto Nacional de Drogas para los adolescentes.

Allí explican que los científicos desconocen los efectos a largo plazo que podría tener esta mayor concentración y que ha habido casos de personas que son atendidas en salas de emergencia con síntomas como psicosis tras consumir altos valores de THC.

También citan otros estudios que han demostrado que el consumo de marihuana a largo plazo genera ciclos de náusea severa.

Otro de los efectos de esta droga puede ser la tos crónica ocasionada por la irritación de los pulmones tras inhalarla. También está asociada con depresión, ansiedad y suicidio en adolescentes.

Un estudio realizado por la Escuela The Geisel de la Universidad de Darmouth indica que los adolescentes que viven en estados donde la marihuana medicinal es legal son más proclives a usar otros métodos de consumo de cannabis, como la marihuana comestible o el llamado vaping, desde más jóvenes.

Pero otros análisis no han llegado a la misma conclusión. Por ejemplo, la encuesta Washington State Healthy Youth Survey, que llenaron más de 230,000 estudiantes revela que el uso de marihuana en alumnos de 8vo, 10 y 12vo grado ha permanecido constante durante la última década (en 6%, 17% y 26% respectivamente), aun cuando allí se legalizó el uso recreacional de marihuana en 2012.

Igual ocurrió con encuestas de otros estados que han legalizado el uso recreacional de la marihuana como Colorado y Oregon. En todos ellos la cantidad de estudiantes que probaron la droga se mantuvo estable.

Sin embargo, algunos estudiosos consideran que estos resultados deben interpretarse con recelo ya que estados como Colorado tenían ya los más altos consumos de marihuana en el país, lo que hacía que hubiera “poco margen para que este creciera”, tal y como dijo a Bussiness Insider Lisdahl, del laboratorio de Neuropsicología de la Universidad de Wisconsin.

En todo caso, la evidencia sobre sus efectos en el cerebro de los jóvenes hace imperativo que se promuevan campañas de educación y concientización desde muy temprano.

¿Qué le digo a mi hijo?

"Los niños deben saber que el cannabis no es inofensivo. Y que se ha hecho más potente durante los años. La mejor decisión, con sustancias ilegales y legales, es la abstinencia. Sin duda, desde una perspectiva de salud, si la gente puede vivir sin cafeína, tabaco, licor y otras drogas, estará mejor", escribe en un artículo para The Conversation el profesor de sociología de la Universidad de Albertta, Geraint Osborne, quien ha investigado el tema.

Allí brinda varios consejos para abordar el asunto con los hijos:


  1. Hablar sobre el tema desde muy temprano y hacer énfasis en que no se trata de una cuestión de crimen o no, sino de salud.
  2. Buscar información científica y no sustentar el debate en aspectos de moralidad.
  3. Explicar los daños que genera la droga en el cerebro de los jóvenes.
  4. Enseñar el consumo responsable (que se entienda los efectos que genera, evitar la mezcla con otras drogas, usarla en un ambiente seguro y con moderación).
  5. En vez de prohibir, sugerir que no se pruebe "por ahora".

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