La pistola estaba a pocos centímetros de su rostro cuando entendió que no tendría mucho tiempo para decidir. Frente a su casa, mientras trabajaba en una camioneta pickup estacionada en una calle residencial de Oxon Hill, en el condado de Prince George's, Maryland, Jheyco Borda Chura quedó rodeado por cuatro adolescentes encapuchados.
“Jaló el gatillo y quedé sordo”: Intentaron robarle camioneta a exmarine hispano, pero terminaron desarmados
Un veterano hispano de la Marina enfrentó a cuatro adolescentes que intentaron robarle su camioneta frente a su casa en Maryland. Uno de ellos le apuntó a la cabeza, pero el exmilitar logró desarmarlo durante un forcejeo que terminó con un disparo.
Uno de ellos le apuntó directamente a la cabeza y le exigió las llaves del vehículo. Lo que ocurrió en los segundos siguientes quedó registrado en video y hoy forma parte de una investigación policial.
El incidente ocurrió esta semana en Leyte Drive, una vía residencial de Oxon Hill, una comunidad ubicada al sur de Washington D.C. Según relató el propio Borda, veterano de la Infantería de Marina de Estados Unidos, todo comenzó cuando los jóvenes se acercaron mientras él realizaba trabajos en su camioneta.
“Cuatro de ellos se vinieron y uno me sacó la pistola en la cabeza. Me dijo: ‘Dame las llaves’. Le dije: ‘El auto está prendido, puedes ir y hacer lo que quieras, las llaves están adentro’”, recordó.
Lo que parecía un robo más dentro de una modalidad que continúa preocupando a las autoridades de Maryland se convirtió en un enfrentamiento que terminó con un disparo, varios forcejeos y dos menores bajo custodia policial.
"Tenía que quitarle la pistola sí o sí"
Borda explicó que en ese momento entendió que debía actuar con rapidez. “Tengo unos cuantos segundos y si hacía algo, solo tenía que quitarle la pistola sí o sí y salir del lugar”, relató.
Según contó posteriormente, el sospechoso armado apartó por un instante el arma de su cabeza. Ese movimiento abrió una ventana mínima de reacción.
“Jaló su mano hacia la izquierda sacando la pistola fuera de la cabeza y ahí le agarré la pistola apuntando siempre fuera del cuerpo”, explicó.
Las imágenes muestran cómo comenzó entonces un forcejeo entre el veterano y el adolescente armado. Los otros tres jóvenes permanecían cerca mientras la situación escalaba rápidamente.
Lo que sucedió después duró apenas segundos. “Nos entrenan para luchar o huir, y fue mi instinto en una fracción de segundo”, explicó Borda al recordar el momento.
Durante el enfrentamiento se escuchó una detonación. “Cuando jaló el gatillo sentí el sonido porque me quedé sordo de un lado y lo primero que fue chequear que nadie esté herido”, contó.
La bala impactó la camioneta. Ni él ni su hermano resultaron heridos. El propio Borda describió cómo logró controlar el arma.
“Se la agarré hacia un lado. Cuando vi el barril fuera de mi cara lo agarré y lo jalé hacia un lado de mí”.
El objetivo, explicó, era evitar que el cañón apuntara hacia cualquier persona.
“Fue cuando dimos una vuelta y al dar la vuelta, cuando vi a los muchachos que se estaban escapando, para que no me peguen, lo agarré hacia el lado de la troca para que no vaya a pasar nada alrededor”.
A los pocos segundos apareció su hermano Peter, quien había escuchado los gritos y salió a ayudar. Más tarde también intervino el padre de ambos.
“Eran cuatro contra mí. Cuando vi a mi hermano que estaba saliendo a ayudarme ahí es donde me dio más aliento para hacer lo que hice”, afirmó.
Entre los tres consiguieron controlar la situación hasta que llegaron agentes del Departamento de Policía del Condado de Prince George's.
Las cifras de robos de vehículos se mantienen al alza
Uno de los adolescentes sufrió heridas leves durante el incidente. Las autoridades informaron que dos menores permanecen bajo custodia mientras la fiscalía evalúa los cargos que podrían enfrentar. La policía indicó además que todos los sospechosos han sido identificados y que la investigación continúa abierta.
Aunque las cifras de criminalidad muestran una reducción en varios indicadores, los robos armados y los carjackings siguen siendo una prioridad para las autoridades.
Datos oficiales indican que el condado de Prince George's registró en 2025 una reducción general del crimen cercana al 16 % respecto al año anterior. Los homicidios pasaron de 114 casos en 2024 a 65 en 2025, una disminución superior al 40 %.
Sin embargo, las autoridades continúan identificando los robos violentos y los robos de vehículos como uno de los principales desafíos de seguridad pública.
A nivel estatal, el Consejo de Prevención de Robo de Vehículos de Maryland reporta que, pese a las reducciones registradas en los últimos años, un vehículo sigue siendo robado aproximadamente cada 27 minutos en el estado.
Otro elemento que preocupa a investigadores y fiscales es la participación de menores de edad en este tipo de delitos.
Las estadísticas de Prince George's y de otras jurisdicciones del área de Washington, Maryland y Virginia muestran que una proporción importante de los robos de vehículos involucra a adolescentes de entre 13 y 17 años.
¿Se debe reaccionar como un marine?
Pero más allá del componente policial, el caso también ha generado interés por la forma en que reaccionó la víctima. Borda atribuye su supervivencia al entrenamiento recibido durante su servicio en la Infantería de Marina de Estados Unidos.
Los Marines reciben formación dentro del Marine Corps Martial Arts Program, conocido como MCMAP, un sistema diseñado para c ombate cercano, control de amenazas y situaciones en las que intervienen armas.
Entre los principios que se enseñan figura la capacidad de mantener la calma bajo presión extrema, identificar amenazas en segundos y reaccionar cuando existe riesgo inminente para la vida.
También se trabaja el concepto de conciencia situacional, que consiste en evaluar constantemente el entorno, detectar oportunidades de escape o defensa y anticipar movimientos de posibles agresores.
Otro aspecto central es el control de armas.
Los instructores enseñan que en un enfrentamiento a corta distancia la prioridad no es controlar físicamente al agresor, sino controlar el arma y sacar el cuerpo de la línea de fuego.
El relato de Borda coincide con varios de esos principios.
Cuando explicó que desvió el cañón antes de intentar desarmar al atacante, describió precisamente una de las primeras acciones que suelen enseñarse en escenarios de combate cercano.
También mencionó que actuó en una fracción de segundo, una reacción que especialistas relacionan con el denominado ciclo OODA: observar, orientarse, decidir y actuar, un modelo utilizado por fuerzas militares para tomar decisiones rápidas bajo estrés.
Sin embargo, expertos en seguridad coinciden en que lo ocurrido en Oxon Hill constituye una excepción y no una conducta recomendada para la mayoría de las personas.
De hecho, el propio Borda insiste en ello.
“Qué suerte que tenía el entrenamiento de todo eso y saber cómo manejar un arma. No desearía a nadie que le pase esto”.
Las autoridades y especialistas consultados en casos similares sostienen que una persona sin entrenamiento especializado no debería intentar desarmar a alguien que le apunta con una pistola.
La razón es que un movimiento incorrecto puede provocar un disparo inmediato. Además, el agresor puede tener cómplices, portar armas adicionales o actuar de manera impredecible.
Por eso la recomendación habitual es distinta. Si el objetivo del delincuente es el vehículo o las pertenencias, los expertos aconsejan entregarlas y priorizar la seguridad personal.
También recomiendan mantener las manos visibles, evitar movimientos bruscos, hablar con calma y seguir instrucciones razonables mientras exista una amenaza armada.
En la medida de lo posible, sugieren observar detalles que puedan ayudar posteriormente a la investigación, como ropa, tatuajes, cicatrices, dirección de huida o características físicas.
Otra recomendación es llamar al 911 tan pronto exista una oportunidad segura y evitar perseguir a los sospechosos.
Borda reconoce que su decisión estuvo directamente relacionada con el entrenamiento que recibió durante años.
“O lo hacían ellos entonces, o yo intentaba luchar por mi vida”, explicó después del incidente. Aun así, insiste en que no espera que otros hagan lo mismo. “No animaría a nadie a hacer eso. Supongo que tengo suerte”.













