El director de la CIA, John Ratcliffe, calificó como una
misión "excepcional" la extracción del aviador estadounidense tras líneas enemigas. Ratcliffe destacó que
la agencia desplegó tecnología de punta y activos humanos para
localizar al
oficial en
una grieta de la montaña, mientras ejecutaba una
maniobra de distracción que confundió a las fuerzas iraníes. Según el funcionario, el éxito de esta operación encubierta demuestra la determinación del Gobierno por no dejar a ningún soldado atrás y refuerza la seguridad nacional.