“Era quien la cuidaba”: Deportan a madre a Honduras mientras su hija enfrenta un cáncer de cráneo

Una madre fue deportada de Estados Unidos mientras su hija enfrenta quimioterapia por cáncer de cráneo. Ahora su hija continúa el tratamiento sin la persona que la acompañaba a cada cita médica. “Era quien la acompañaba a cada tratamiento”, dice su abogado.

Video Madre hispana enfrenta proceso de deportación mientras su hija lucha contra un agresivo cáncer

Durante meses, Maritza Canales Reyes acompañó a su hija a citas médicas, tratamientos y consultas con especialistas después de que los médicos detectaran un tumor en su cráneo. La familia de Phoenix, Arizona, esperaba que pudiera permanecer en el país mientras la joven atravesaba la quimioterapia.

Pero a comienzos de 2026, autoridades migratorias ejecutaron su deportación pese a que su defensa legal h abía solicitado un permiso humanitario para permitirle quedarse temporalmente.

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Ahora su hija enfrenta el tratamiento contra el cáncer sin la persona que, según su familia, era quien la acompañaba a cada cita médica.

“Su hija está sufriendo con esta enfermedad”, explica el abogado de inmigración Ezequiel Hernández, quien representaba a la familia. “Y la otra hija que está tratando de terminar la escuela es la única que la está llevando a hacer todas las cosas: citas médicas, cuidándola”.

La deportación ocurrió después de más de una década en la que Canales Reyes se presentó regularmente ante autoridades migratorias mientras criaba a sus dos hijas en Estados Unidos.

Un diagnóstico que cambió la rutina familiar


El tumor fue detectado en octubre del año pasado, según explica la familia.

Los médicos diagnosticaron un cáncer de cráneo, una enfermedad que requiere tratamientos intensivos y seguimiento constante.

Durante los meses siguientes, Canales Reyes acompañó a su hija en consultas médicas y procedimientos relacionados con el tratamiento.

“Obviamente es la mamá”, dice el abogado Hernández. “Ha sido, como en todas nuestras casas, la base del hogar y la que te ayuda durante esos tiempos”.

La familia afirma que su presencia era clave durante el proceso médico.

El oncólogo Giraldo Kato explica que los pacientes que reciben quimioterapia enfrentan efectos que requieren supervisión constante.

“Los efectos de la quimioterapia son muchos. Los principales son las náuseas y vómitos”, explica el especialista. “Hay que llamar al doctor para ver cómo mejorar los síntomas, estar viendo que la persona pueda comer, que pueda tomar”.

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El médico señala que, en ese proceso, el apoyo familiar suele ser determinante.

Un historial de reportes durante 15 años


Según su abogado, la situación migratoria de Canales Reyes llevaba años bajo supervisión de las autoridades.

“Quince años casi ella se reportó con ICE en persona”, explica Hernández. “Como no tiene crímenes, vivía bien desde ese tiempo hasta hoy”.

De acuerdo con su defensa, desde 2009 acudía regularmente a reportarse con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Durante ese tiempo, añade el abogado, contaba con autorización de trabajo. “Durante ese tiempo ella ha criado a sus dos hijas”, señala.

La familia afirma que esa rutina cambió a comienzos de este año. En enero, Canales Reyes acudió a un registro programado con autoridades migratorias, una práctica común para personas que tienen órdenes de supervisión migratoria.

Durante ese proceso fue detenida. Semanas después, las autoridades ejecutaron su deportación.

El intento de detener la deportación


Antes de que la expulsión se concretara, el abogado Hernández presentó una solicitud para que se le permitiera permanecer en el país por motivos humanitarios.

El objetivo era que pudiera acompañar a su hija durante el tratamiento contra el cáncer.

La defensa pidió al menos seis meses adicionales para que pudiera permanecer en Estados Unidos. “Pedimos seis meses más para que pueda atender la quimioterapia de su hija y después salir”, explica el abogado.

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La solicitud se basaba en una figura conocida como permiso humanitario, que permite al gobierno autorizar la permanencia temporal en el país en situaciones urgentes, como enfermedades graves dentro de la familia.

Sin embargo, la petición no fue concedida.

Tras la deportación, las dos hijas de Canales Reyes permanecen en Estados Unidos. De acuerdo con su abogado, las jóvenes han decidido no hablar públicamente por temor a posibles repercusiones. “Ahora sus hijas temen hablar”, explica Hernández.

El camino legal que queda


Después de la deportación, las opciones legales se reducen. Según el abogado, el principal recurso disponible sería solicitar un perdón migratorio después de cumplir el periodo de inadmisibilidad que impone la ley tras ciertas deportaciones.

“Lo único que queda es esperar diez años, solicitar un perdón y pedir al gobierno que apruebe su regreso al país”, explica.

Ese periodo forma parte de lo que la legislación migratoria conoce como “castigo de diez años”, que impide volver a ingresar legalmente a Estados Unidos durante ese tiempo en determinados casos.

Hernández añade que la situación de su clienta también estuvo marcada por un proceso previo relacionado con su temor de regresar a su país. “Ella tiene miedo de regresar a su país de origen Honduras”, señala. “El gobierno no le creyó su miedo creíble de regresar”.

La defensa presentó el caso ante un juez migratorio, pero la solicitud no prosperó. “Tuvimos una audiencia ante un juez para establecer eso y tampoco”, explica.

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En derecho migratorio, muchos de estos casos se analizan bajo el concepto de “extreme hardship” o sufrimiento extremo, que evalúa el impacto que una deportación puede tener en familiares ciudadanos o residentes legales.

Mientras continúa el proceso médico, la hija de Canales Reyes sigue asistiendo a consultas y sesiones de tratamiento. “Todo el mundo necesita familia o amistades que puedan ayudar”, concluye el oncólogo Giraldo Kato.

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