BALTIMORE, Maryland.- Dos meses después de nacer, la bebé Aida Alvarado murió; en su corta vida conoció el maltrato de una forma terrible y sus dos padres fueron arrestados tras su muerte pese a decir distintas historias, incluso culpar a "Satanás".
Bebé hispana de 2 meses muere por golpiza en Baltimore; padre culpa a "Satanás"
Los padres de la pequeña, Katerin Monzon-Alvarado y Oscar Pineda, fueron detenidos tras la muerte de Aida. Enfrentan varios cargos mientras la investigación sobre lo ocurrido continúa.

El pasado 9 de septiembre, la madre de la bebé, Katerin Monzon-Alvarado, de 21 años, la llevó al Harbor Hospital en Baltimore y le dijo al personal médico que, tras alimentarla, quedó boca abajo en una cama y dejó de reaccionar. Al verla "congelada y en estado de shock", acudió al médico.
Los médicos comenzaron a realizar maniobras de reanimación; pese a los esfuerzos por salvar su vida, la bebé fue declarada muerta. Al ver que el pequeño cuerpecito presentaba moretones sospechosos alrededor de los ojos y en la zona de la mandíbula, dieron aviso a las autoridades como corresponde en casos donde se sospecha abuso infantil.
🔗Únete a nuestro canal de WhatsApp: Haz clic aquí para estar al tanto de las noticias de tu comunidad.
Agentes del Departamento de Policía de Baltimore respondieron a la llamada del hospital y comenzaron la investigación por la muerte de Aida. Así se descubrió una serie de horrores e irregularidades en las declaraciones.
Maltrato a la bebé
Al realizar una examinación más detallada del cuerpo de la bebé, se descubrió el horror que la pequeña había soportado: tenía un traumatismo craneoencefálico significativo y múltiples fracturas de cráneo que no eran evidentes durante el examen inicial.
De acuerdo con documentos judiciales obtenidos por CBS News Baltimore, la bebé "sufrió un traumatismo craneoencefálico y cerebral significativo" y "una hemorragia en el lóbulo frontal y una hemorragia subdural".
La explicación dada por la madre a los médicos no era compatible con las lesiones que la bebé presentaba, por lo que los investigadores buscaron a ambos padres (de nacionalidad guatemalteca) en la casa adosada en la que vivían, ubicada en Brooklyn Avenue, en el barrio de Brooklyn, y los entrevistaron por separado.
Dos explicaciones diferentes
Oscar Pineda, de 21 años, padre de la bebé, dijo que Aida había sido empujada por una “fuerza sobrenatural” o que “Satanás había cerrado de golpe una puerta”, según WJZ Investigates.
Por su parte, la madre culpó a su otro hijo de dos años, diciendo que estaba saltando en la cama y durante un salto tiró a su hermanita al suelo.
La única versión que ambos padres dijeron en común es que desde el domingo 6 de septiembre vieron moretones en la bebé y que al siguiente día comenzó a vomitar, pero no buscaron atención médica hasta que dejó de responder dos días después.
Detención de los padres
Después de las entrevistas y de consultar con la Oficina del Abogado del Estado, ambos padres fueron acusados de abuso infantil de primer y segundo grado, asalto de primer y segundo grado y puesta en peligro imprudente, informó el Departamento de Policía de Baltimore.
Dichos crímenes conllevan una pena máxima de 55 años de prisión. Sin embargo, están pendientes cargos por homicidio adicionales por el informe de la autopsia. Ambos padres permanecen detenidos sin derecho a fianza en Central Booking.
La jueza que lleva el caso de la revisión de la fianza de la madre calificó las acusaciones de "sumamente difíciles" de escuchar y dijo que para ella era fundamental proteger a los niños, que son "una de nuestras poblaciones más vulnerables".
Afirmó que Katerin Monzon Alvarado representaba un peligro para la comunidad.
En contraparte, la defensora pública de Monzón Alvarado argumentó que su clienta niega todas las acusaciones de haber dañado a su hija y señaló que los investigadores encontraron la casa "ordenada y sin señales de negligencia".
El fiscal adjunto argumentó que la gravedad de las lesiones de la niña no pudo deberse a una sola caída de la cama, como alegaba la madre.
Según los registros judiciales, el padre lleva un año viviendo en la casa tras mudarse desde Glen Burnie. Trabaja como fontanero. La madre trabaja en un restaurante.
Sin señales de alarma previas
Tras darse a conocer el caso, WJZ visitó el vecindario y entrevistó a varios vecinos que se dijeron conmocionados por lo sucedido y no se podían explicar cómo alguien podía dañar a sus propios hijos.
Pero a diferencia de otros casos, en este nadie notó señales de alarma, aseguraron que los niños no se veían descuidados ni maltratados.
De igual manera, los investigadores hallaron la casa limpia y en orden, sin signos visibles de negligencia.
¿Quieres compartir una noticia o historia con nosotros ? Hazlo a través de Repórtalo.
Únete a nuestro canal de WhatsApp: Haz clic aquí para estar al tanto de las noticias de tu comunidad.
































