Un informe de
Human Rights Watch, publicado en septiembre, documenta el impacto emocional que pueden experimentar los niños separados de sus padres debido a la detención migratoria y la deportación en
Estados Unidos. El documento analiza cómo estas separaciones pueden provocar ansiedad, angustia, trastornos del sueño y de la alimentación, además de afectar la sensación de seguridad y la estabilidad emocional de los menores, incluidos aquellos que son ciudadanos estadounidenses.
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