Dos hombres deportados por Estados Unidos a Guinea Ecuatorial fueron arrestados arbitrariamente después de que la policía les cubriera la cabeza con una bolsa, los golpeara y los encañonara en un hotel convertido en centro de detención, según informaron el viernes sus abogados y grupos de derechos humanos.
La policía de Guinea Ecuatorial detiene y golpea a dos deportados de Estados Unidos, según reportes de sus abogados
Ahmed Soliman, de nacionalidad egipcia, y Samson Birhane, de Eritrea, se encuentran entre las más de 40 personas deportadas por Estados Unidos a Guinea Ecuatorial, un pequeño país de África central rico en petróleo. Sus abogados señalaron que consideran que estos arrestos arbitrarios fueron una represalia por haber denunciado las condiciones de reclusión y la violencia policial a la que estaban sometidos.
Ahmed Soliman, de nacionalidad egipcia, y Samson Birhane, de Eritrea, se encuentran entre las más de 40 personas deportadas por Estados Unidos a Guinea Ecuatorial, un pequeño país de África central rico en petróleo. Los abogados señalaron que consideran que estos arrestos arbitrarios fueron una represalia por haber denunciado las condiciones de reclusión y la violencia policial a la que estaban sometidos.
Ambos hombres permanecían retenidos en un principio junto a un grupo más grande en un hotel a las afueras de Malabo, el cual el veterano presidente del país, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, convirtió en una prisión para solicitantes de asilo enviados desde EEUU en virtud de un opaco acuerdo de 7,5 millones de dólares con el gobierno de Trump. A principios de este año, The Associated Press obtuvo acceso exclusivo al hotel.
Tras el arresto, Soliman y Birhane fueron trasladados desde el hotel a la comisaría de La Luna, donde continúan bajo custodia. No se les ha permitido comunicarse con un abogado.
El gobierno de Trump ha deportado a miles de personas a cerca de dos decenas de países distintos al de su origen al amparo de una serie de acuerdos oscuros. Organizaciones defensoras de derechos afirman que estos traslados forman parte de una ofensiva estadounidense más amplia para frenar la inmigración.
Jueces estadounidenses habían emitido medidas de protección para impedir que la mayoría de los deportados a Guinea Ecuatorial fueran devueltos a sus países natales. Pese a ello, 12 personas han sido repatriadas a sus países de origen, según sus abogados, entre ellas cuatro etíopes a principios de este mes.
Quienes continúan retenidos en el Hotel Bamy han sufrido la violencia de las autoridades, que intentaron confiscar los teléfonos de todos los internos, relataron los abogados.
«En los últimos meses hemos observado un incremento en los casos de violencia policial», afirmó Isabella Mosselmans, directora del Global Strategic Litigation Council, entidad que integra una coalición que representa a los detenidos en Malabo. «El 31 de julio, agentes de la policía ecuatoguineana encapuchados irrumpieron en varias habitaciones de hotel donde estaban cinco personas (...) las sujetaron por el cuello, las derribaron al suelo, las esposaron y las amenazaron a punta de pistola».
Las autoridades intentaron presionar a Soliman y a Birhane para que aceptaran regresar a sus respectivos países, indicaron sus representantes legales, y trataron de despojarlos de sus teléfonos móviles. En medios de comunicación internacionales se difundieron grabaciones en las que Soliman protesta por el trato recibido de las autoridades y aparece encañonado por un agente en el interior del hotel.
La policía arrestó a Soliman y Birhane el 11 de septiembre, acusándolos de haber roto un espejo. Más tarde, los oficiales llevaron de vuelta a los dos hombres al hotel con bolsas sobre la cabeza y los golpearon frente al resto de los detenidos, según los abogados.
Los letrados que defienden a Soliman y a Birhane afirmaron no haber podido contactar con ellos desde que fueron trasladados a la comisaría de La Luna. Ambos habían residido en Estados Unidos durante décadas antes de su deportación.
«Amnistía Internacional considera que los agentes policiales tomaron represalias contra ellos por denunciar las violentas amenazas con las que las autoridades pretendían obligarlos a aceptar el retorno a sus países de origen», declaró la organización defensora de los derechos humanos en un comunicado el viernes. «Desde entonces, ambos hombres se encuentran hacinados en una celda de la policía bajo condiciones inhumanas y sin poder hablar con su abogado».
Los terceros países, un resquicio legal para que los solicitantes de asilo se desistan
Abogados de inmigración sostienen que el gobierno de Trump utiliza las deportaciones a terceros países como un resquicio legal para obligar indirectamente a los solicitantes de asilo a retornar a sus países de origen. Guinea Ecuatorial figura entre al menos ocho naciones africanas que han firmado convenios similares con Estados Unidos.
Guinea Ecuatorial es uno de los países más ricos de África gracias a sus recursos petrolíferos; no obstante, funcionarios estadounidenses señalan que el país padece elevados niveles de corrupción y constantes violaciones a los derechos humanos.
Las voces disidentes son prácticamente inexistentes en el país, donde grupos de derechos humanos y el Departamento de Estado de EEUU han acusado al gobierno de encarcelar, torturar e incluso asesinar a quienes se manifiestan de forma crítica.
Las empresas estadounidenses figuran entre los principales inversionistas extranjeros del país, y las fuerzas armadas locales reciben fondos de Estados Unidos para programas de entrenamiento.








