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Maravillosa historia. Julio césar cuéntanos.
Muy buenas tardes. Te saludo con mucho gusto.
Me encuentro sobre un campo que una familia inmigrante mexicana ha plantío de cultura. Todo empezó hace 20 años con cuatro surcos de cempasúchil que don jesús plantó para honrar a sus de los muertos.
Y poco a poco fueron más personas las que buscaban entre sus flores un racimo de consuelo, convirtiendo una y medio en santa clarita en un enlace de nostalgia, amor y respeto a los seres que amamos en vida. Se llevan todo, todo en un ramo de flores y llevan la tradición.
Me siento muy alegría a la gente en su familia, a sus seres queridos y es lo que más me siento muy contento de la gente que nos apoya. En cada botón que florece se enseñanzas de cultivo del abuelo y un padre poblano que la familia sánchez ahora comparte con sus clientes.
Cada ramo fue regado con agua, sudor y que crecieron. Seguir la tradición aquí en estados unidos o en el estado de california.
Eso. Me siento muy contento con la gente y poder llevar a sus hogares todas estas flores aquí.
Aquí no se compra por docena, aquí se compra por racimo o bonche y en el momento que lo más fresca. No puede haber.
A los tallos les escurre el sereno de la madrugada a los clientes. Sus emociones, no, yo la cortamos, hacemos el.
Racimo. El bonche.
Se se forma en el. Línea aquí este tenemos las carpas donde la gente ordena la flor recién picadita.
Eso es lo que llegó buscando jessica, pensando en su tía, en sus risas y recuerdo llevarle del campo hasta su tumba un ramo especial para posarlo sobre la tierra donde ahora duerme eternamente. Porque no voy a una tienda nomás a comprarlas.
Es algo más, más íntimo. Es muy bonito, me gustan más así, frescas.
Y aquí lo más. Llega uno y las pide y te las cortan.
Tradición de honrar a los muertos. Que la presencia del ranchito de la familia sánchez ha logrado que retoñen hogares donde antes no se construían altares.
Su cempasúchil nace sobre este acre y medio, pero termina floreciendo costumbres en miles de hogares. Conforme se menos las flores que quedan en este cultivo de la familia sánchez.
Lo mágico del cempasúchil es que lo compran, lo cortan y se lo llevan con una sonrisa para ofrecérselo a un ser querido que en algún momento nos quitó una lágrima, una conexión que solamente el cempasúchil puede hacer en esos