TAMPA, Florida.- Mientras gran parte de Florida todavía duerme, ellos ya están despiertos. A las cuatro de la mañana comienza una rutina que exige resistencia física, equilibrio y valentía. Desde las alturas, bajo el sol intenso y entre maquinaria pesada, miles de trabajadores inmigrantes construyen techos, viviendas y comercios que sostienen el crecimiento del estado.
Hasta 12 horas bajo el sol: Así trabajan los inmigrantes que construyen casas y techos
Trabajadores inmigrantes enfrentan calor extremo y riesgos diarios en techos. Jornadas de hasta 12 horas sostienen la construcción de viviendas y comercios en Florida.
La música ranchera suena desde un teléfono colocado cerca de las herramientas. Es temprano, pero el calor ya comienza a sentirse sobre las tejas. Arriba de un techo, varios hombres avanzan con rapidez, cargando materiales y asegurando estructuras a varios metros del suelo.
“Hay trabajos que no cualquiera se atreve a hacer”, comenta uno de ellos mientras continúa laborando sin detenerse.
Las jornadas pueden extenderse hasta por 10 o 12 horas consecutivas. El cansancio, las altas temperaturas y el riesgo constante de sufrir accidentes forman parte de la rutina diaria.
“Hay mucha gente que se ha deshidratado y mucha gente que se ha caído”, relata un trabajador de roofing, sin mostrar su rostro.
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Invisibles para muchos, pero indispensables para el estado
En zonas exclusivas frente al mar, rodeados de mansiones y construcciones millonarias, estos trabajadores permanecen sobre los techos instalando estructuras que protegerán hogares y negocios durante años. Son labores invisibles para muchos, pero indispensables para el desarrollo del estado.
Ángeles, un inmigrante que vive en el condado Polk, conoce bien esos riesgos. Como miles de trabajadores en Florida, realiza este trabajo pese a no tener documentos migratorios.
“Depende porque cada casa es diferente, de ocho a doce horas”, explica sobre sus jornadas.
Aunque el debate migratorio continúa en todo el país, las labores que desempeñan trabajadores como él han sido reconocidas recientemente por autoridades locales debido a su impacto en la economía y en la vida diaria de la comunidad.
“Busquemos una solución para estas personas buenas y trabajadoras, para que puedan quedarse con nosotros”, expresó el alguacil del condado Polk, Grady Judd, durante una conferencia relacionada con trabajadores de roofing.
Desde los techos, Ángeles asegura sentirse orgulloso de lo que hace.
“Es un trabajo que cualquiera puede hacer, pero no todos se atreven a hacerlo”, dice mientras acomoda materiales bajo el sol.
Para él, la importancia de su labor va más allá de construir techos.
“Para que el agua no filtre dentro de las casas y para contribuir en el desarrollo del estado de Florida. Que los gobiernos sepan que no todos somos malos”, afirma.
Mientras continúan las discusiones políticas sobre inmigración, miles de trabajadores siguen levantando techos, cosechando alimentos y construyendo proyectos en todo el estado. Son manos que rara vez aparecen en primer plano, pero que sostienen buena parte de la vida cotidiana en Florida.
Desde las alturas, entre calor, riesgos y largas jornadas, ellos siguen construyendo el lugar donde millones viven.


