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Una forma de despedida. Con imágenes de mi compañero david rojas, les presentamos esta historia.
Con música de mariachi y ana maría montano. Grimaldo se despidió este domingo del negocio que durante casi 14 años fue parte de su vida .
No nos hemos muerto, verdad? Las que tortas.
Ubicado al noroeste de san antonio, cerró sus puertas después de que su dueña tomara una decisión que dice llevaba casi cinco meses pensando debido al aumento de las detenciones por parte de ice y otros factores. Que nuestros clientes han bajado más de un 55% y es muy difícil sostener las puertas abiertas con los precios de las carnes, la gasolina y todo eso nos afectó bastante.
Pero para ana esta historia no comenzó con un restaurante. Fueron años de mucho esfuerzo.
En 2004 empezó vendiendo tacos en un carro, con lo que fue camión de comida que durante nueve años fue su sostén, hasta que finalmente pudo abrir su propio restaurante. Pero en los últimos meses, dice, el negocio comenzó a cambiar el temor en sus clientes, en su mayoría latinos, comenzó a reflejarse cada vez más en las ventas y asegura que incluso vio una situación relacionada con inmigración a solo unos pasos de su negocio.
La semana pasada fue lo más cerca. Vinieron por cuatro tortas y aquí en la esquina nada más dejaron ir a una persona y a tres se las llevaron.
Entonces ya viene sucediendo esto desde hace más de tres meses. Ana el impacto se ha sentido directamente en su caja, pero también en las familias que total, unas 15 personas entre familiares, empleados y pequeñas empresas que le brindaban servicios se ven afectadas por el cierre.
Como que si está fuera del alcance de nuestros clientes y mío también. La verdad, las finanzas de mis clientes, el miedo que tienen mis clientes se refleja, pero en los cortes.
Increíblemente. Quien también ha sentido este cierre de cerca es su hija abigail zúñiga, quien ha estado a su lado desde que este sueño comenzó.
Ella ha estado en el restaurante desde que tiene memoria y aunque todavía le cuesta creer que este capítulo terminó, dice que su familia no piensa rendirse. Sigan orando para que las cosas puedan cambiar y puedan ser más diferente y que no tengan tanto miedo.
Pero sí hay que cuidarse. Por ahora.
Ana se queda con los recuerdos de casi 14 años de trabajo y con la idea de que el cierre de este negocio no significa el final de su historia como emprendedora. No me ha caído el 20, como