Tras la condena de sus dos únicos hijos por delitos de drogas,
Silvia Arana enfrentó el rechazo de familiares y amigos, y cayó en una profunda depresión. Sin embargo,
transformó su dolor en un propósito positivo al fundar el Grupo de Apoyo Mosaicos, un espacio para padres en situaciones similares. A esta iniciativa se ha sumado una tanatóloga quien, tras vivir una experiencia parecida, brinda apoyo especializado a esta comunidad.
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