En una pequeña cocina, cada día comienza con leche hirviendo, arroz y azúcar. Sobre la mesa se alinean moldes, cucharas y recipientes donde poco a poco toman forma flanes, chocoflanes y arroz con leche. Es el punto de partida de un proyecto que combina trabajo cotidiano con apoyo comunitario.
"Con poco se ayuda mucho": Sobrevivió al cáncer y ahora vende postres para ayudar a pacientes necesitados
Después de sobrevivir al cáncer, Adriana Esparza decidió transformar su experiencia en ayuda para otros. Desde su cocina prepara postres que vende para apoyar a personas que enfrentan enfermedades y dificultades económicas a través de su iniciativa “Corazón a Corazón”.
“‘Corazón a Corazón’ es gratitud, es gratitud de mí hacia Dios y al universo”, explica Adriana Esparza, mientras prepara uno de los postres que luego venderá.
En esa cocina se elaboran los productos que sostienen su iniciativa. Adriana prepara arroz con leche, flan con caramelo y chocoflan, entre otras recetas que luego ofrece a clientes que ya conocen su historia y el propósito detrás de cada venta.
“Choco flan, flan con caramelo”, enumera mientras describe los productos que salen de su cocina.
Detrás de ese trabajo hay una experiencia personal que ocurrió años antes de que el proyecto existiera. Adriana cuenta que hace más de dos décadas enfrentó una enfermedad que cambió el rumbo de su vida.
“Haber sido sobreviviente de cáncer… ahora que lo estoy diciendo después de 26 años”, relata. “Y que aquí en este país se me ha dado la oportunidad de una nueva vida y de tener ahora sí que la salud”.
Nace “Corazón a Corazón”
Esa experiencia se convirtió en el punto de partida de una decisión que tomó tiempo después. Adriana dice que buscaba una manera de ayudar a otras personas que atravesaban situaciones similares.
“Se lo pedía a Dios en oración. Dije: ¿qué haré para ayudar a que la gente no deje de ir a un encuentro solo por falta de dinero?”, recuerda.
Según explica, la respuesta llegó de una forma inesperada. Pensó en cocinar para recaudar fondos, aunque hasta ese momento no se consideraba experta en la cocina.
“Al día siguiente me levanté y dije: flanes, chocoflanes y postres. Dije: pero yo no sé cocinar”, cuenta.
Así comenzó el proyecto que bautizó “Corazón a Corazón”, una iniciativa que ya lleva ocho años en funcionamiento. Durante ese tiempo, Adriana ha preparado y vendido postres con el objetivo de destinar parte de los ingresos a personas que enfrentan enfermedades y dificultades económicas.
“Una parte de los fondos, porque obviamente es mi modo de vida también, pero una buena parte se va para ayudar a diferentes personas”, explica.
En sus redes sociales publica testimonios de quienes han recibido apoyo. Según explica, entre las personas beneficiadas hay familias de distintos países, entre ellos El Salvador, Guatemala y México.
El proyecto funciona sin una estructura formal. Adriana prepara los postres, los promociona y luego los vende directamente. En ese proceso asume también la tarea de distribuir la ayuda.
“Que sepan que el postre que se están comiendo y que compraron están apoyando a otras personitas que realmente están en condiciones necesitadas”, dice.
Después de cocinar, la siguiente etapa del trabajo es vender. Ella misma se encarga de ofrecer los productos y gestionar los pedidos. Con el paso de los años, reconoce que el trabajo físico se ha vuelto más exigente.
“Veo que el cansancio ya es más notorio que en años anteriores”, comenta. A pesar de eso, continúa con el proyecto que inició hace casi una década.
Sobrevivió a lo que pocas latinas sobrevive
El cáncer es una de las principales causas de muerte entre mujeres hispanas en el país, según datos de organizaciones médicas. De acuerdo con cifras del American Cancer Society, aproximadamente una de cada ocho mujeres en Estados Unidos desarrollará cáncer de mama invasivo a lo largo de su vida.
Los especialistas señalan que la detección temprana es uno de los factores que más influye en las probabilidades de supervivencia. La misma organización reporta que la tasa de supervivencia a cinco años para el cáncer de mama localizado supera el 99%.
Sin embargo, distintos estudios señalan que muchas mujeres inmigrantes enfrentan barreras para acceder a chequeos preventivos. Investigaciones publicadas en el National Center for Biotechnology Information (NCBI) indican que las tasas de mamografías en mujeres inmigrantes oscilan entre el 65.5% y el 68.5%, por debajo del 76.7% registrado entre mujeres nacidas en Estados Unidos.
Entre las razones se mencionan factores como la falta de seguro médico, barreras idiomáticas y dificultades económicas.
En ese contexto, redes comunitarias y proyectos impulsados por miembros de la propia comunidad cumplen un papel relevante para apoyar a pacientes que enfrentan gastos médicos o dificultades durante el tratamiento.
El proyecto que dirige Adriana funciona bajo esa lógica. Entre esos gastos se incluyen transporte, medicamentos, alimentación y otras necesidades que pueden surgir durante un tratamiento médico.
Adriana asegura que su motivación principal está relacionada con la experiencia que vivió años atrás. “Mi deseo es inspirar a otros que con poco se puede de verdad apoyar mucho”, concluye.
Notas Relacionadas











