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Jo. Despiértate, te voy a hacer tu café.
Agustín. Agustín.
Agustín. Agustín.
Agustín. Agustín.
Agustín, despierta. (aplausos) hoy no puedo estar más que agradecido con dios y con la señora del cielo, la virgencita de guadalupe, por habernos permitido llegar a mi amada sara y a mí, a los 50 años de casados.
(aplausos) así es, perdón, estoy nerviosa. Ustedes, nuestros hijos, siempre han sido la motivación para trabajar duro y tener un techo propio.
(aplausos) ya ni la friegas, papá. Neta, siempre es lo mismo contigo.
Te encanta empinar el codo. ¿sabes qué?
Ya, mejor ya te llevamos a dormir. Espérate, estoy bien, hijo.
Estoy bien, nada más fueron unas copitas pa' brindar por tus abuelitos, pero estoy bien. No seas exagerado.
Qué oso tener un papá borracho. Me da pena ajena, neta.
No va a tener su fiesta en el patio de la casa como lo tuvo maité y seguramente irina. Nuestros hijos no son iguales a los hijos de tus hermanos.
No te equivoques, manuel. Así es que mejor ve pensando cómo le vas a hacer para solucionar esto.
Y la mejor manera que tenemos para honrar a mamá es viviendo nuestras vidas, siendo felices. Lo sé.
Trataré de que así sea. Y más porque ella dio su vida por mí en ese accidente.
Y aunque quedé en silla de ruedas, sigo vivo. Y eso es lo que importa.
Que nos tenemos nosotros tres. Que somos una familia.
Que seguiremos viviendo, luchando. Siendo felices.
Como su mamá lo hubiera querido. Ah, no, pues es que yo no sabía cómo estaba la repartición de las tierras.
Pero viéndolo así, pues la cosa cambia, mi ade. Claro que me quedo contigo.
Y a ver si esta noche les escribimos a la cigüeña. Ijos y a sus familias.
Sí, viejito, siéntete orgulloso. Con sus virtudes y sus defectos.
Pero lo hicimos bien. Valió la pena tanto esfuerzo.
Ahora nuestros hijos, nuestros nietos, yernos y nueras tienen nuestro corazón a cachitos. Lo hicimos bien, ¿verdad?
Claro que sí. Agustín, viejo.
Despiértate, te voy a hacer tu café. Agustín.
Agustín. Agustín.
Agustín. Agustín.
Agustín. Agustín, despierta.
Por andar de presumidos y sentirse los riquillos de la casa. (ríe) ¡méndiga perra desgraciada cochina!
Mira nada más. Te hiciste pipi en la puerta de mi casa.
Órale, sáquese! Óyeme, ¿qué te pasa?
¿por qué le pegas a mi perra? ¡que es una cochina!
Se hizo pipí en la puerta de mi casa. ¿tu casa?
Ay, por favor, no me vengas con ese cuento. Esta no es tu casa.
Es casa que mis papás compraron para mí y para mis hermanos. ¡tú eres una arrimada!
Te equivocas, hermana. Regina es mi esposa, y por ende es tan dueña como yo.
Así que llévate a tu mugrosa perra - y lava mi puerta. - jamás lo verán tus ojos.
- ¿no lo verá qué? - ¡no lo verán tus ojos!
Por favor, por favor, dejen de pelear. ¿qué está pasando?
Ey, mejor usted cállese, tío. Que de todos los que estamos aquí, usted es el más arrimado de todos.
Ni de la familia es. Óyeme, chamaco.
¡ya basta, ya! ¡basta, ya basta!
¡ya basta! ¡dije ya basta!
¿se puede saber qué está pasando aquí? Somos los díaz de león gonzález.
Se supone que somos una familia. Y están aquí peleándose como perros y gatos.
Es que adelaida y roberto comenzaron a... No es cierto, la que empezó fue la...
- la arrimada de tu esposa. - ¡cállense!
No quiero escuchar a ninguno. ¿te sientes mal?
Me siento cansada. Venga, vamos.
No, siempre haces lo mismo. Vente, abue.
Listo, abue. Por favor, ya descansa.
¿cómo quieres que descanse? Mira nada más cómo te quedó la cara por pelear con tu primo.
Son unos sinvergüenzas. Te prometo que ya no va a volver a pasar.
Te lo prometo. Sí, abue.
Ya verás. Yo voy a mantener a esos perros de pelea a raya.
Te lo prometo. Cuando tu mami fallezca, roberto y manuel se van a adueñar de esa casa.
Y a ti y a los hijos de tu difunta hermana los van a echar a la calle. No, bueno, si eres...
O sea, mis papás repartieron los cachitos de terreno hace muchos años. Pero solo de palabra.
Princesa, tienes que ponerte trucha. Mira, yo conozco un abogado que nos puede echar la mano.
Que nos haga un testamento en el cual diga que tú y solamente tú eres la dueña de esa casa. Así cuando tu mami fallezca, que espero que pase muchísimo tiempo para eso, tú puedas quedarte con la casa.
Es que decirnos? La familia está en graves problemas.
Y confío que solo ustedes y yo podremos resolverlo. ¿qué pasa, suegrita?
¿por qué esta reunión tan de repente? Espero que realmente sea importante.
Vengo de trabajar y tengo hambre. No te preocupes, hijo.
No les quitaré mucho tiempo. Reuní a toda la familia para informarles que voy a vender la casa y que tienen un mes para conseguir donde vivir.
No manches, mamá. ¿se te zafó un tornillo o qué?
No puedes hacernos esto. Sí.
Yo no tengo dónde llevar a mi esposa y a mis hijos. Con lo que gano, apenas si me alcanza para llevar la quincena.
Suegra. Si es su decisión, la respeto.
Ya veré a dónde nos vamos mis hijos y yo. O sea, si arturo se quiere ir con sus hijos, está bien.
Al final, tu hija era patricia, no él. Además, esta casa es de mis hermanos y mía.
Esto siempre nos dijeron mi papá y tú. ¿te estás escuchando, adelaida?
¿crees que no sé lo que intentas hacer junto con joaquín? Pero de una vez te advierto, que más vale que no sigan con el proceso legal de ese testamento falso.
Porque eso es fraude. Y tanto tú como joaquín pueden terminar en la cárcel por muchos años.
Les juro que yo no quería hacerlo. Pero joaquín está convencido que me van a dejar sin nada de la herencia.
Eso es lo menos que te mereces. - eres una ratera...
- ya, ya, ya, ya. Para allá.
Es la última vez que tolero que se alcen la voz y se falten al respeto. Que no se les olvide que yo sigo viva al pensar que esta casa sería su herencia familiar.
Cuando en realidad... - mamá...
- ... Es el mal de los bienes.
(hablan a la vez) ¡mamá! Mamá, ¿qué tienes?
Ayúdala. Hay que abrirnos un poco para que pueda respirar.
(hablan a la vez) es que mi abuelita nos dure muchos años más. Así que sabremos comportarnos.
¿verdad, familia? - sí...
- claro. Con permiso.
- propio... - gracias, doctor.
A ver, familia. Aquí todos somos unos díaz de león.
Y lo importante es que la abuelita sara esté bien. Sí, hay que ponernos de acuerdo para ver cómo nos ayudamos entre todos.
Qué bueno que ya estás aquí, abuelita. Te extrañamos mucho.
Tú eres la reina de esta casa. Así es, mamá.
Y solo llevándote al límite la muerte . Les agradezco mucho querer cambiar y por lo menos intentar hacer las cosas de manera diferente.
Gracias, cielos míos. Por favor, perdónenme.
Fui una estúpida ambiciosa que se dejó llevar por el amor que sentía por joaquín. Y los defraudé a todos.
Pero él se fue cuando se enteró que nos descubrieron y ahora estoy sin pareja y no quiero quedarme sin ustedes. Es un patán, tía.
No merece tus lágrimas. Sí, sí.
- hay, mejores. - patanazo.
Y bueno, pues al final de cuentas todos somos familia y como tal, pues debemos respetarnos y querernos. Y apoyarnos.
Será duro irnos de esta casa. Aquí hemos vivido los momentos más felices.
Aquí crecimos y aquí disfrutamos. Nunca tuve la intención de vender la casa.
Lo dije solo para hacerlos reflexionar. Esta es su herencia.
Aquí... Su abuelo y yo le repartimos nuestro corazón a cachitos.
Pero lo que sí vamos a hacer es regularizar los papeles. Para que quede bien claro qué parte de la casa le corresponde a cada uno de mis hijos...
Y a cada uno de mis nietos.